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Madrid Fashion Week

Ana Locking, la perfección de lo imperfecto

  • Se define como macarra a la hora de mezclar y 'romper' con tejidos
  • La colección toma como referencia la historia de Kaspar Hauser
  • Todos los desfiles de Madrid Fashion Week

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La diseñadora plantea temas como la incomunicación y la involución. EFE

Todo es posible en un desfile de Ana Locking. En su pasarela ha tenido un enorme cabezón de Donald Trump bañado en oro y también un espectáculo de voguing que fue un ‘chute’ de energía positiva. Ahora ha colocado un enorme caballito azul, el símbolo de Kaspar Hauser, el protagonista de su historia: un joven de 16 años que apareció en las calles de Nuremberg con una carta en la mano tras salir del cautiverio al que estuvo sometido hasta entonces. Durante toda su corta vida tan solo tuvo la compañía de un caballito de juguete.

Esta historia sirve a la diseñadora para articular su colección que utiliza las prendas para hablar de la falta de identidad y comunicación, conceptos de absoluta actualidad por la enorme exposición que se da en las redes sociales. “Estamos reduciendo la palabra a la mínima expresión, a veces tan solo utilizamos un emoticono. La evolución en este caso nos lleva a la involución”, cuenta.

Locking bebe constantemente de la cultura juvenil. EFE

Locking, que tiene un estilo joven y muy actual, se define como macarra. “Porque no tengo prejuicios a la hora de mezclar cosas, mezclo con libertad porque bebo mucho de la cultura juvenil y en esta colección, más”.

Ese macarrismo del que hace gala se aprecia en vestidos largos “que podría llevar una chica que no sabe andar con tacones” y cazadoras bomber que incluso prestan sus formas a los bodies, una prenda que recorre la colección en distintas versiones. Locking añade con osadía mangas con volantes y fruncidos que se inspiran en las acuchilladas del siglo XVIII para conectar las piezas más novedosas de esta colección con el barroco español y Felipe II, algo que logra con cuellos engolados.

Locking añade su 'punto macarra' a los vestidos de noche. EFE

El mono rivaliza con el vestido de noche. “Es una prenda muy ligada a la cultura juvenil pero yo los he sofisticado. Los diseñadores tenemos un instinto marcado para sofisticar y poner glamour a lo que no lo tiene”, revela.

Las siluetas van muy cargadas gracias a los corsés. Los vemos en terciopelo y neopreno pero también en encaje que remarca la forma del cuerpo aunque solo visualmente. Los plisados, que aportan movimiento, se ven renovados. “Los hago en punto irregular y llevan una pátina metalizada”, cuenta.

Tejidos muy costura, con un punto señora, rejuvenecen con el talento de la diseñadora. “Pongo encima una rejilla de plumeti o un bordado cenefa de lana deshilachada. Adoro los tejidos elegantes pero me gusta romperlos, mancharlos, mostrarlos sin rematar… ¡Busco la imperfección para llegar a la belleza! Como hago con la organza, que va plastificada y manchada. No es perfecta, pero es perfecta para mí”.

La historia de Kaspar Hauser inspira la colección de Ana Locking. EFE

Para chicos propone trajes clásicos de solapa muy caída y pantalones anchos, pero tambiçen chaquetas que terminan dentro del pantalón que se reduce a veces hasta el pitillo. “Todas las identidades caben aquí, y todas hacen una”. El punto va muy trabajado. Hay punto circular y punto tejido, y vemos jerséis de cuello descolgado, a veces en punto de canalé abierto. En muchos de ellos, para chica y chico, aparece el nombre de Kaspar Hauser o el caballito.

Ana Locking saluda tras su desfile en MBFWM. EFE

Las salidas finales son impactantes. “Son vestidos y abrigos en organza estampada y tiras metalizadas que van sobre monos de tono piel. También llevan bordados con las iniciales de su protagonista. A veces con flecos de cristal rojo que caen como caía la sangre de Kaspar Hauser que murió, cuentan, acuchillado en la calle.

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