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Jair Bolsonaro, el exmilitar que se alimenta de la ira

  • Bolsonaro ha convencido a millones con un discurso de mano dura en tiempos difíciles
  • El candidato aglutina un rechazo a la corrupción, la violencia y la crisis económica

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Jair Bolsonaro en una fotografía tomada el 28 de octubre
Jair Bolsonaro en una fotografía tomada el 28 de octubre. CARL DE SOUZA / AFP

El día después de la victoria de Jair Bolsonaro en la primera vuelta decenas de jóvenes discutían de política. A las puertas de una universidad de Sao Paulo, en la avenida Paulista, todos parecían asumir su nueva realidad política. Bolsonaro, con un 46% de los votos, acariciaba la Presidencia de Brasil. Probablemente, ni él se lo acabe de creer. Porque hasta hace bien poco era un militar retirado que durante 27 años como diputado, ha defendido la dictadura y ha arremetido contra todos los elementos propios de la democracia.

A pesar de que estar afiliado a una formación minúscula como el Partido Social Liberal (PSL), Bolsonaro se convirtió en la alternativa para la población del mayor país de América Latina, harta de los múltiples y millonarios casos de corrupción durante los años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

Las últimas encuestas dicen que es el favorito entre los mayores de 25 años, las clases pudientes y medias, hombres y mujeres e incluso algunas minorías. No así la población negra, que apuesta por el Partido de los Trabajadores ante las palabras despectivas que Bolsonaro les ha dedicado en los últimos años.

Lana Souza y Renata Alemao, activistas del colectivo Papo Reto

Lana Souza y Renata Alemao, activistas del colectivo Papo Reto. TVE

También sorprende como ha crecido enormemente entre los pobres. En la favela Complexo de Alemao de Río de Janeiro, Bolsonaro logró la mitad de los votos en primera vuelta.

"Es increíble", decía la activista social Lana Souza del colectivo Papo Reto. "Pero él ha llegado con un mensaje de esperanza en medio del desespero de mucha gente, y se han creído que es posible un cambio aunque sepan que no les va a defender", añade. Esta favela no es la más peligrosa de Río, pero "se escuchan disparos cada día, y muchos son por obra de la Policía de Pacificación que ronda la zona" dice su compañera Renata, que se encarga de la mediación social.

Sensación de una mayor inseguridad en el país

La violencia ha marcado los últimos tiempos, con tasas de homicido que superan los 30.000 hasta el mes de agosto en todo el país. Una de esas personas asesinadas fue Marielle Franco, concejal de Río de Janeiro, defensora de las mujeres, las lesbianas y las negras. Como era ella.

Talíria Petrone, diputada federal electa

Talíria Petrone, diputada federal electa. TVE

En su equipo estaba Talíria Petrone que en febrero será diputada federal y reconoce hoy cierto miedo al seguir su lucha. "Marielle fue ejecutada y queremos saber quién lo ordenó. Creemos que son los que no quieren que nos levantemos frente a gente como Bolsonaro, que lo único que propone es que podamos tener armas en casa. ¿Para matarnos más aún?", se pregunta a la vez que afirma que "lo que hay que hacer es evitar que esas armas lleguen a manos de los criminales".

El malestar se ha extendido al día a día de millones de brasileños por una sensación incipiente de una mayor inseguridad. Sensación, porque como explica el profesor Ignacio Cano, del Laboratorio de Análisis de la Violencia en la Universidad de Río de Janeiro, Brasil no es hoy un país más violento: "Antes también había violencia, sólo que ahora se ha extendido por más lugares cuando antes estaba más concentrada en las grandes ciudades".

Carlos Jordy, simpatizante de Jair Bolsonaro

Carlos Jordy, simpatizante de Jair Bolsonaro TVE

Sin embargo, los bolsonaristas como Carlos Jordy defienden que estamos "ante una guerra civil no declarada". Este futuro diputado estará encargado de trabajar en una reforma del código penal que han prometido endurecer. Bolsonaro promete mano dura "para que nuestros hijos vuelvan a casa por las noches", aseguraba.

El paro, alimento electoral para Bolsonaro

La violencia es una de las causas, otra es la economía. Todavía duele el derrumbe económico de aquella nación que miraba de tú a tú a los grandes y que hoy tiene una tasa de paro del 13% y un desequilibrio contable importante.

"Haga lo que haga el nuevo presidente, le va a tocar ser ese que llega en mitad de una fiesta, apaga la música y encima les dice que tienen que pagar la factura", señala Fabio Pina, economista de la Federación de Comercio de São Paulo.

En la calle, la economía pesa. "Yo lo que quiero es un buen trabajo. Con Lula la economía funcionó bien, pero se cayó y el PT demostró que no sabía qué hacer. Ahora estoy en el paro y espero que un cambio político mejore la economía", dice Marcia, una treintañera que lleva meses soñando con un empleo cualificado. Ahora votará a Bolsonaro "para que algo cambie".

Porque si algo ha conseguido Jair Bolsonaro en esta campaña es convencer a todos de que él, a pesar de sus 27 años en política, no tiene nada que ver con el resto. Como si acabara de llegar.

Las mujeres también votan por él

Sus votantes abarcan casi todos los segmentos de población, incluso de las mujeres. A lo largo de su larga carrera política, Jair Bolsonaro ha dicho, por ejemplo, que una diputada del PT era demasiado fea "para violarla" o que las mujeres no tienen por qué ganar el mismo dinero que un hombre porque "en cualquier momento puede quedarse embarazada". Frases que ha querido matizar ahora que está a las puertas de la Presidencia, pero que han generado grades protestas del colectivo feminista en su contra al grito de "Ele Não" (Él no).

Sin embargo, en un país tan gigante como Brasil, la demoscopia indica que las mujeres apuestan más por Bolsonaro que por su rival Fernando Haddad. "Obviamente, no me gustan las cosas que Bolsonaro dice de las mujeres, pero también soy madre y sé que mis hijos necesitan valores", cuenta una mujer que se declara evangelista.

Este culto, más conservador, tiene una gran influencia en Brasil y pretende revisar buena parte de los avances logrados durante los Gobiernos del PT en materia de derechos de las minorías y colectivos LGTBI. Aquellos que se declaran homosexuales han sufrido ataques de seguidores de Bolsonaro tras su primera victoria y la influencia de las iglesias evangélicas también empuja. Su lema de campaña es "Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos".

Marcio Labre, diputado electo del Partido Social Liberal (PSL)

Marcio Labre, diputado electo del Partido Social Liberal (PSL). TVE

Pero él promete que ni es homófobo, ni racista, ni machista, ni tampoco un dictador que se presenta a unas elecciones. "Él es un demócrata convendido", promete Marcio Labre, diputado electo del PSL hace tres semanas. "Bolsonaro es una persona normal, humilde, trabajadora y contundente. Puede parecer autoritario, pero él se sienta contigo en este restaurante y se pide un café y una tostada con mantequilla. Es sencillo, y eso gusta. Porque dice las cosas claras tal y como son", remacha.

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