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La Biblioteca Nacional convierte la historia de la humanidad en un tebeo

  • La exposición Beatos, mecachis y percebes es un recorrido gráfico por la historia
  • “Me gusta pensar que la propia muestra es un tebeo”, asegura el comisario Enrique Bordes

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Ensayo gráfico Ortogonal, realizado por Sergio García para la exposición

Desde el 4 de octubre y hasta al 13 de enero de 2019, la Biblioteca Nacional presenta la exposición Beatos, mecachis y percebes, un recorrido gráfico por la historia y un inteligente juego que convierte miles de años de la humanidad en un tebeo. Cada pieza de esa exposición sería como una viñeta de ese gran cómic.

El Comisario de la exposición es el arquitecto, profesor y estudioso de las artes visuales, Enrique Bordes, que la define así: “Beatos, Mecachis y Percebes no es una historia de los tebeos, como podría parecer, sino un recorrido gráfico por toda la historia de la humanidad simbolizada en tres personajes que podrían ser los protagonistas de un tebeo de Bruguera: beatos, mecachis y percebes”.

Los beatos -continúa- serían los antepasados más lejanos de la humanidad, que vivían en un tiempo muy oscuro y ligado a la religión. Sería el principio de las historias plasmadas en pergaminos, en tiras precolombinas o egipcias… La primera pieza de la exposición es un trozo de venda egipcia con un fragmento del Libro de los muertos. Ahí se ve ya una tira dibujada, que es cómo se llama al cómic en Francia”.

“La segunda etapa de la exposición sería los mecachis –añade Enrique-, que toman el sobrenombre de uno de los grandes del siglo XIX del tebeo español (Eduardo Sáenz Hermúa, que usaba ese apodo). Sería el arranque de la revolución industrial con la que comenzaría la era moderna”.

“Y los percebes toman su nombre de 13, rue del Percebe, de Francisco Ibáñez. Son nuestra familia actual, que abarca desde nuestros abuelos hasta nuestros hijos, la gente con la que hemos convivido. Y parte del concepto de esa casa para expandirse y hablar de las estructuras que usamos para contar nuestras historias, que son las mismas que utilizamos para vivir”.

“Incluso la rítmica del título de la exposición parte de ese juego de chiste de tebeo. Esta exposición nos permite comprobar que el tebeo nos ha acompañado siempre” –concluye Enrique-.

Imágenes de la exposición ¡Beatos, Mecachis y Percebes! Miles de años de tebeos en la Biblioteca Nacional

Imágenes de la exposición ¡Beatos, Mecachis y Percebes! Miles de años de tebeos en la Biblioteca Nacional

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  • Comoediae. Comodiae: [ilustraciones]. Anónimo alemán. (ca. 1455-1532). 1496

  • Última Cena. [La última Cena] . Anónimo italiano. Venecia (s. XV). Buenaventura, Santo (Seudo) Sanctis, Girolamo de 1487?. INVENT/3955. BNE

Desde las vendas de las momias egipcias a los cómics digitales

“Una de las cosas más emocionantes de la exposición –asegura Enrique- es ver cómo en una venda de momia o un códice maya hay cosas que podemos encontrar en un cómic de Chris Ware del siglo XXI. Es una conexión que habla de una misma familia. Beatos, mecachis y percebes está separados por miles de años pero, en realidad, están conectados por las mismas pasiones, las mismas historias y, sobre todo, la manera de contar. A mí me gusta decir que vivimos en un tebeo. Porque nuestra manera de vivir y de representar nuestras casas, nuestras habitaciones, tiene mucho de esa construcción de viñetas. Lo que ocurre en 13, Rue del Percebe es lo que viene ocurriendo desde hace miles de años, desde que el ser humano dibuja historias dibujándose a sí mismo y los espacios que habita”.

La exposición nace de un trabajo previo de Enrique, el libro Cómic, arquitectura narrativa (Cátera, 2017), un sorprendente ensayo sobre la relación de los procesos mentales en el cómic y la arquitectura.

“Las ideas generales en el libro y la exposición son las mismas –asegura- En la exposición quería centrarme en una secuencia más histórica, usando piezas que estuvieran en la Biblioteca Nacional o en otras instituciones de Madrid, como el Museo Arqueológico, el Archivo Histórico Nacional, el Museo de América y el Museo ABC de Ilustración y alguna aportación privada. Me apetecía contar la historia con esos objetos a los que, en su momento, hacía referencia en el libro. Son las mismas ideas con distinto formato”.

Preguntamos a Enrique cúal sería para él el primer cómic de la historia. “Es una pregunta muy complicada de contestar. A mí me gusta más jugar a la ambigüedad. En función de lo que considere cada uno, hay gente que marca su orígen en 1800 con las casi novelas gráficas de Rodolphe Töpffer… Pero yo me emociono cuando veo esas tiras historiadas de momias que, para mí, tienen las mismas pulsiones que una tira de Snoopy. No me atrevería a decir cúal es el primer cómic pero sí me gusta ese juego de ambigüedades por el que podemos considerar cómic muchas cosas. De hecho me gusta pensar que una exposición es un cómic. Contar cosas con imágenes en las paredes de un museo también es hacer un cómic mediante imágenes, secuencias, texto, con la única diferencia de que en vez de tener un papel en nuestras manos es un lugar que recorremos”.

Fragmento de una venda de momia

Las obras más destacadas de la exposición

Sobre las obras más destacadas de la exposición, Enrique asegura que: “Cada una de las tres partes tiene obras maravillosas, empezando por la ilustración que Sergio García ha hecho para el catálogo. Le pedimos que hiciese un texto sobre los beatos y nos regaló un ensayo gráfico, Ortogonal, que saltó del catálogo a la pared del museo para abrir y cerrar la exposición. Y que es un acompañamiento claro de todo el discurso de la muestra”.

“También –continúa- hay piezas muy especiales como esa venda que he comentado varias veces o distintos incunables que son maravillosos, desde Las Crónicas de Nuremberg (1493). También hay un gran libro con muchas placas calcográficas; y cada una de ellas es un maravilloso tebeo”

“Tengo mucho cariño a las piezas de Albert Robida en la sección de mecachis –añade- . Y en la parte contemporánea hemos resumido en tres vitrinas los percebes, pero hay detalles como regalos que nos han hecho Carla Berrocal o Ana Galvañ. Y en los cómics están incluidos el primer 13, Rue del Percebe y una pieza muy especial, un calendario de Gerd Arntz, uno de los maestros del Isotipo, que muchos no considerarían un tebeo pero que mí me parece una maravilla gráfica”.

'Ortogonal', de Sergio García, decora una de las paredes de la exposición

“El cómic español vive una edad de oro”

Viendo esta evolución de los cómics, preguntamos a Enrique por dónde pueden ir los tebeos del futuro: “El futuro del cómic es muy prometedor. Lo más emocionante que, siendo una manera de contar historias que venimos usando desde que la humanidad existe, sigue mutando y variando con nuevas propuestas. Las últimas piezas de la exposición son de este mismo año y si la hiciéramos el año que viene habría nuevas piezas, incluso más interesantes. Porque el tebeo español vive una auténtica edad de oro con artistas de toda condición, haciendo obras increíbles”.

“El cómic ha evolucionado muchísimo –añade-. Una de las claves de esta exposición son los cambios en las técnicas, tanto de elaboración de los tebeos como de su impresión. Los seres humanos estamos muy vinculados a lo que podemos hacer y la aparición de formatos como el códice, el libro o las técnicas de impresión van cambiando lo que podemos hacer con nuestras ideas”.

'Nochebuena... ¡Pero buena!', de Eduardo Sáenz Hermua (Mecachis)

“Eso se ve claramente en la primera parte de la exposición –continúa Enrique-, en la que vemos nacer el libro a partir de las tiras, los royos, las estampas japonesas… Y luego vemos cómo en el Siglo XIX llegan nuevas maneras de producción. Una de las claves es la llegada de la fotografía que nos cambia por completo la manera de mirar y hace que los encuadres de las casas se conviertan en encuadres fotográficos. Las viñetas dejan de ser nuestras habitaciones y se convierten en un encuadre, en una manera de mirar distinta que no existía antes de la fotografía”.

“Sin olvidar todos los cambios que hemos vivido a raíz de la irrupción de los medios digitales, que también han cambiado nuestra manera de entender la propia existencia, la forma de comunicarnos e incluso las posibilidades técnicas. La simple obviedad de jugar con las pantallas… Las ideas son las mismas pero las técnicas van variando. Y lo más interesante es que al cambiar la técnica también cambia nuestra mirada. Ahora mismo no hay nadie en la tierra que no sepa lo que es una fotografía. Todos nos hemos convertido en mutantes por culpa de esa mirada fotográfica”.

En cuanto a sus proyectos, Enrique asegura que: “Me gustaría cerrar parte de las teorías que presenté en el libro Cómic, arquitectura narrativa, complementándolo precisamente con esta idea de la visión fotográfica y alguna más. Tampoco quiero avanzar mucho más”.

Enrique Bordes en la exposición

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