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Guerra en Siria

Siria y Rusia ultiman el asalto contra Idleb, el último reducto de los rebeldes sirios

  • El ministro sirio de Exteriores asegura que pretenden expulsar a alos yihadistas y que irán "hasta el final" en la ofensiva
  • Rusia ha anunciado maniobras militares en el már Mediterráneo, en lo que parece un movimiento para evitar represalias

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Soldados sirios custodian un paso cerca de Idleb, adornado con un retrato doble de Bachar al Asad y Vladímir Putin
Soldados sirios custodian un paso cerca de Idleb, adornado con un retrato doble de Bachar al Asad y Vladímir Putin.

La batalla final de la guerra en Siria parece cada vez más próxima: el Gobierno sirio y Rusia ultiman estos días la ofensiva contra la provincia de Idleb, el último reducto bajo control de los rebeldes que en 2011 se levantaron contra Bachar al Asad, ante la preocupación de Naciones Unidas, que teme por las vidas de los 2,9 millones de civiles que viven en la región.

Las fuerzas leales a Al Asad, muy superiores a los rebeldes desde que en 2015 Rusia intervino en el país en apoyo de su Gobierno, han doblegado en los últimos tres años la resistencia de los principales feudos opositores, desde Alepo, en el norte, hasta Deraa, en el sur, que ha sido el último en sucumbir.

Muchos de los combatientes vencidos en esas batallas se han refugiado en Idleb, una provincia en el noroeste del país que controla una coalición de fuerzas rebeldes e islamistas del Frente al Nusra, la antigua filial de Al Qaeda. Pero ahora se aproxima la ofensiva final, con la que Damasco pretende recuperar el control de todo su territorio, a excepción de una franja en el norte en manos de las milicias kurdas, con las que ya se negocia un acuerdo de paz.

"Iremos hasta el final", ha asegurado sobre Idleb el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, que este jueves se ha reunido en Moscú con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, y ha subrayado la determinación del Gobierno "por liberar todo el territorio sirio.Aunque no ha mencionado ninguna fecha, Mualem ha asegurado el objetivo de la ofensiva será acabar con los militantes del Frente al Nusra y ha prometido que se intentará evitar la muerte de civiles.

Preocupación de Naciones Unidas

El ministro sirio también ha señalado que sus Fuerzas Armadas no recurrirán a un armamento químico que, ha asegurado, no tienen. Naciones Unidas, sin embargo, teme que el régimen de Bachar al Asad recurra, en particular, a su arsenal de gas cloro: "La cuestión de evitar el potencial uso de armas químicas es crucial y sería totalmente inaceptable. Todos sabemos que el Gobierno y Al Nusra tienen capacidad de producir gas cloro como arma", ha señalado el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.

El diplomático sueco ha recalcado que en Idleb viven 2,9 millones de personas, cuyas vidas estarán en riesgo cuando se desate la ofensiva: "Una tormenta perfecta se está levantando ante nuestros ojos", ha avisado De Mistura, recordando que la provincia tiene una extensión relativamente pequeña donde la población vive prácticamente apiñada, lo que aumenta el riesgo de víctimas.

Se cumplen siete años de guerra en Siria

Debemos mantener una presión moral para que no haya apresuramiento y no se opte por una solución militar drástica

"Debemos mantener una presión moral para que no haya apresuramiento y no se opte por una solución militar drástica, especialmente por aquella que conduciría al peor escenario posible", ha señalado el representante de la ONU. A su juicio, se necesita "más tiempo para desarrollar una fórmula alternativa que podría tener relación con combatir a los terroristas, pero salvar a la población".

De Mistura ha admitido que "nadie" puede negar que entre los rebeldes armados que se refugiaron en Idleb hay terroristas de las organizaciones Al Qaeda y Al Nusra. Sin embargo, ha precisado que son unos 10.000, más sus familias, "pero la gente en Idleb son 2,9 millones, así que hay justificación para combatir, con todo derecho, a los terroristas, pero hay que abstenerse de usar armamento pesado en áreas densamente habitadas".

Evitar represalias de Estados Unidos

Tanto Damasco como Moscú son conscientes de que la comunidad internacional vigilará cualquier ofensiva, especialmente el uso de armas químicas, que ya ha provocado la respuesta occidental, hasta en dos ocasiones, en forma de bombardeos de Estados Unidos y sus aliados contra objetivos sirios.

De hecho, este mismo jueves Rusia ha anunciado la realización de maniobras militares en el mar Mediterráneo desde el 1 hasta el 8 de septiembre, que incluirán más de 25 navíos y una treintena de aviones, incluidos cazas de combate y bombarderos, un despliegue que se percibe como un intento de impedir posibles represalias de Estados Unidos u otros países occidentales.

El embajador ruso en Estados Unidos, Anatoly Antonov, ha advertido a Washington también este jueves contra lo que ha denominado "una agresión ilegal e infundada a Siria", al tiempo que deslizaba que Moscú tiene indicios de que los estadounidenses están preparando nuevos ataques sobre el territorio sirio.

"Este nido de terroristas [en Idleb] no presagia nada bueno si continúa la inacción", ha recalcado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. "La situación en Siria tiene un significativo potencial para complicarse y la situación en Idleb deja mucho que desear", ha añadido, lo que deja pocas dudas sobre las intenciones de Moscú: se acerca la última batalla en Siria.