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Una histórica cumbre entre los líderes de Eritrea y Etiopía marca el camino para la paz

  • Anuncian la restauración de las relaciones diplomáticas y la apertura de legaciones
  • Acuerdan la reapertura de las líneas aéreas entre los dos países y el desarrollo conjunto de los puertos eritreos

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Fotomontaje del presidente eritreo, Isaias Afewerki, junto al primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed
Fotomontaje del presidente eritreo, Isaias Afewerki, junto al primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed. EFE

La primera reunión en veinte años entre líderes de Etiopía y Eritrea se ha celebrado en la capital eritrea, Asmara, y ha concluido en un acuerdo para restablecer las relaciones entre ambos países, que abrirán sendas embajadas en sus capitales.

Durante una cena oficial ofrecida por el presidente eritreo, Isaias Afewerki, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ha anunciado la restauración de las relaciones diplomáticas y la apertura de legaciones, así como el refuerzo de los lazos económicos.

Al respecto, ambos líderes han acordado la reapertura de las líneas aéreas entre los dos países y el desarrollo conjunto de los puertos eritreos, una de las prioridades para Abiy desde que llegó al poder, ya que planea reactivar su Armada, y ya había negociado con otros países de la región como Somalia o Yibuti para ello.

"Los acuerdos también permitirán a los ciudadanos de los dos países que puedan mudarse y trabajar en los territorios de ambos. Los pueblos de las dos naciones han entrado ahora en un nuevo capítulo de crecimiento y beneficios mutuos", ha afirmado Abiy. "Cuando nuestros dos países consigan la paz, la región entera estará en paz", ha asegurado.

El primero de los cambios, que ha tenido lugar este mismo domingo, ha sido el establecimiento de la primera conexión telefónica directa entre ambos países.

Primer vuelo de Ethiopian Airlines que aterrizaba en Asmara en dos décadas

Los discursos han sido retransmitidos a la vez por las televisiones estatales de Etiopía y Eritrea y, durante la cena, se ha podido ver un ambiente distendido en el que Abiy llegó a bromear con Isaias, llamándole por un antiguo mote y provocando las risas del líder del hasta hace poco principal enemigo de Adís Abeba.

Abiy llegó esta mañana en el primer vuelo de la aerolínea de bandera etíope Ethiopian Airlines que aterrizaba en Asmara en dos décadas y, nada más bajar del avión, se fundió en un abrazo con Isaias, junto a quien recorrió calles inundadas de eritreos que jaleaban a los líderes en este histórico día.

Pancartas que rezaban "Bienvenido, querido hermano Abiy Ahmed" y banderas etíopes que, por primera vez en muchos años, ondeaban con rango oficial por las calles de la capital eritrea dieron la bienvenida a un nuevo capítulo de las negociaciones que impulsó Abiy al anunciar que aceptaría el acuerdo del año 2000 que determinaba las fronteras entre los dos países.

La visita se ha producido casi por sorpresa, anunciada hoy mismo por el Gobierno eritreo, uno de los regímenes más herméticos del mundo, que, a través de su ministro de Información, Yemane Meskel, confirmó que Abiy llegaría a Asmara para "proclamar una nueva era de paz y cooperación".

Eritrea se independizó de Etiopía en 1993

Eritrea se independizó de Etiopía en 1993, pero las disputas fronterizas llevaron a los dos países a una guerra entre 1998 y 2000 que causó decenas de miles de muertos de ambas partes.

El Acuerdo de Argel, firmado en 2000 para acordar las líneas fronterizas, estipula que las dos partes acepten la decisión de la Comisión de Frontera de Eritrea y Etiopía como "final y vinculante". Sin embargo, cuando esta comisión decidió conceder a Eritrea la ciudad de Badme, epicentro de la guerra, Etiopía se retractó de su compromiso y el entonces primer ministro etíope, Meles Zenawi, señaló que sólo aceptaría ese dictamen "en principio".

Desde entonces y hasta la llegada de Abiy al cargo en abril pasado, las relaciones entre estos dos países del África oriental no han sido nada positivas. Muestra de ello es que la decisión de negociar con Eritrea fue recibida con fuertes protestas por parte de algunos sectores de la sociedad e, incluso, de la facción más conservadora del partido gobernante, contraria al aperturismo.

El Acuerdo de Argel es impopular en Etiopía, donde muchos ciudadanos se creen traicionados por el Gobierno después de que su país ganara la guerra con Eritrea, en la que el propio Abiy combatió como miembro de la unidad de radiocomunicación del Ejército.

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