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Argentina, ¿antesala de una nueva tormenta económica?

  • La imagen de su presidente ha caído en picado en las últimas semanas
  • Los argentinos asocian a un “fracaso económico” las negociaciones con el FMI
  • Los expertos aseguran que lo peor aún está por llegar

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Los argentinos han salido a la calle para protestar por el rescate que el Gobierno negocia con el FMI
Los argentinos han salido a la calle para protestar por el rescate que el Gobierno negocia con el FMI

El escenario económico que presenta Argentina en las últimas semanas ha hecho saltar las alarmas. La elevada inflación ha disparado los tipos de interés y ha causado una fuerte depreciación del peso, que pierde día a día terreno respecto al dólar. Esto ha provocado un aumento de la incertidumbre, al mismo ritmo que cae en picado la popularidad de su presidente.

"Estamos en un momento donde si buscáramos palabras para retratar la opinión, todas empiezan con 'des', como desesperanza", asegura a Efe el analista político Jorge Giacobbe. Su consultora ha registrado desde noviembre una caída de la imagen de Macri de 15 puntos, seis de ellos en el último mes.

En lo que llevamos de mayo, el dólar se ha encarecido más de un 11%: ha pasado de costar 20,5 pesos a 22,7 este jueves, llegando incluso a sobrepasar la línea de las 23,3 unidades de moneda nacional. Solo la venta masiva de dólares por parte del Banco Central argentino (BCRA) y tres subidas de los tipos de interés -del 27,25% al 40%-, así como la reducción de la meta de déficit fiscal -del 3,2% al 2,7%-, han conseguido amortiguar la caída.

Según asegura a RTVE.es Joydeep Mukherji, Managing Director de la agencia de calificación S&P y uno de sus analistas en Argentina, “los ajustes de las políticas macroeconómicas podrán ayudar a estabilizar los tipos de cambio y mantener las presiones inflacionistas pero dañarán el crecimiento del PIB”. Una situación de debilidad económica que puede, como contraprestación, “debilitar la posición política del Gobierno de cara a las elecciones presidenciales del año que viene”, añade.

Temor a un nuevo “corralito”

Mientras, las colas en las casas de cambio aumentan y la incertidumbre se apodera de los ciudadanos con continuas menciones al año 2001, cuando Argentina vivió la peor crisis de su historia, agravada por el "corralito" que impidió a los argentinos la libre disposición del dinero en los bancos.

Aunque la mayoría de analistas descartan por ahora esa situación, sí consideran que a largo plazo dependerá de la estrategia del Gobierno, que opta por el gradualismo para poner en orden la economía, que en 2017 creció el 2,9%.

“Abordar el problema de manera gradual es el camino más viable. Sin embargo, la prolongada exposición del país a factores externos (como las recientes turbulencias de los mercados) podría retrasar, o incluso socavar, los ajustes económicos”, asegura Mukherji a RTVE.es. Una decisión, indica, muy dispar con la historia argentina de tomar decisiones de estabilización más drásticas en crisis anteriores.

Desde el Gobierno, por su parte, llaman a la calma. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en una entrevista este domingo, insistió en que la gente "tiene que estar tranquila" y confiar en las políticas del Gobierno, y auguró que la volatilidad cambiaria de aquí en adelante va a ser "mucho más baja".

Dujovne destacó que el haber reducido la meta de déficit fiscal para este año en cinco décimas -lo que permitirá ahorrar 3.200 millones de dólares, reduciendo principalmente el presupuesto en obra pública-, posibilitó que el mercado cambiario se estabilizara por la confianza transmitida.

Argentina pide "apoyo" financiero al FMI ante el desplome del peso

El endeudamiento, uno de sus mayores lastres

Sin embargo, los expertos temen que estas decisiones, a pesar de ser “las adecuadas, quizá no sean suficientes” y pueden tener consecuencias negativas sobre la economía, tal como asegura a RTVE.es el presidente de la consultora argentina Invecq Consulting, Esteban Oscar Domecq. “La vulnerabilidad del programa económico tiene que ver con el financiamiento que este tipo de programas necesita. El gradualismo es financiamiento dependiente”, afirma.

Una dependencia que se refleja en cifras: a la preocupación social por la depreciación de la moneda nacional, se suma el déficit de su balanza de pagos (un 5,1% de su PIB) y una deuda externa que alcanza el 30% del PIB nacional, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) argentino.

“El rating soberano de Argentina, que se ha mantenido en los últimos años en el escalón de la ‘B+’, está restringido/limitado por una vulnerabilidad exterior que, a su vez, depende de su capacidad para captar financiación de su déficit fiscal bastante elevado”, indican desde la agencia de calificación S&P.

El rating soberano de Argentina está restringido/limitado por una vulnerabilidad exterior

En la misma línea, un estudio de BBVA Research de abril de 2018, que evalúa la situación económica de Argentina, aconseja optar por un aumento de la inversión extranjera pues, además de ser un requisito para frenar el aumento del endeudamiento externo, lo es también para aumentar el potencial de crecimiento de la economía en el largo plazo.

A todo esto, y por si fuera poco, se añade la elevada tasa de inflación a la que se enfrenta el país: en 2017 los precios subieron un 24,8% y solo en el primer trimestre de este año avanzaron un 6,7%. Aunque supuso un fuerte descenso respecto a 2016 -que llegó a alcanzar la cota del 40%-, actualmente se sitúan en el 20% -principalmente por los fuertes aumentos dictados por el Gobierno en las tarifas de la electricidad o el gas-. Una cifra que, sin duda, aún queda lejos del 15% que el BCRA ha marcado para este 2018.

“El Mercado ya ha previsto la posibilidad que el país no alcance los objetivos de inflación establecidos por el Gobierno para 2018”, certifica a RTVE.es Mukherji.

El FMI como método de salvación

Ante este indeciso escenario, el Gobierno decidió este martes iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir una "línea de apoyo financiero" que ayude a contrarrestar el avance del dólar.

Un equipo del Gobierno argentino viajó esta misma semana a Washington con el objetivo de definir el montante del préstamo, que los analistas sitúan en torno a 30.000 millones de dólares (unos 25.000 millones de euros), y también la modalidad del crédito.

Ha sido una decisión que se ha tomado a tiempo, antes de que la situación se deteriorase en mayor medida”, explica a RTVE.es la analista de Analistas Financieros Internacionales (AFI) Nereida González, quien aboga, ante fuertes depreciaciones de la divisa local, defender el sistema “a través de reservas (siempre que sea posible) para evitar el efecto negativo que una subida de tipos de interés pueda tener sobre la economía”.

Desde el Gobierno, por su parte, insisten en que el crédito que se negocia con el Fondo Monetario Internacional implica un cambio de fuente de financiación que permitirá seguir con las reformas graduales que lleva adelante desde que llegó Mauricio Macri a la Presidencia en diciembre de 2015.

Sin embargo, muchos argentinos afrontan esta medida con negatividad: "En Argentina, el Fondo Monetario, y con razón, está asociado al fracaso económico", señala a Efe el experto José Luis Espert, en referencia a las experiencias del pasado, especialmente a las duras exigencias del organismo tras el préstamo que otorgó al país en 2001.

El Gobierno de Argentina asegura que el crédito del FMI permitirá seguir con las reformas graduales

¿Lo peor está por llegar?

El mismo informe de BBVA Research subraya que las necesidades financieras netas del país en 2018 ascenderán a 30.000 millones de dólares, la misma cantidad que ahora negocian con el FMI.

El pasado año la cifra ascendió a 32.000 millones de dólares y fueron sufragados por la venta de bonos. Este año, el país ha conseguido anticiparse a una posible crisis y ha llevado a cabo una colocación externa con una emisión por 9.000 millones de dólares en enero, otros 1.000 millones con otro tipo de créditos y, de momento, otros 6.200 millones procedentes de bonos colocados en el mercado local. De esta manera, ya ha conseguido sufragar la mitad de las necesidades de financiación este año.

Desde el mismo Gobierno se felicitan por haber conseguido “evitar una crisis” con estas decisiones. Sin embargo, la incertidumbre permanece en el ambiente y el desánimo se ha instalado en buena parte del país. “Se vive un clima de mucha tensión y de mucho nerviosismo”, afirma a RTVE.es el presidente de la consultora argentina Invecq Consulting.

Un freno brusco del financiamiento puede desembocar en una crisis

“En la medida que el desequilibrio macroeconómico (déficit fiscal y de cuenta corriente) no se vayan resolviendo, un freno brusco del financiamiento puede desembocar en una crisis”, advierte. Y no es el único.

Según Marina Dal Poggetto, Directora Ejecutiva de la consultora argentina ECO GO, en declaraciones a RTVE.es, la economía del país se encuentra en un proceso de ajuste que repuntará en los próximos meses: “Habrá un ajuste más fuerte. En el segundo trimestre el dólar subirá, la inflación aumentará, la deuda subirá… No resulta tan evidente que la economía se recupere rápido”. O dicho en otras palabras: lo peor está aún por llegar. “Todo dependerá de cómo lo maneje el Banco Central”, concluye.