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Cumbre intercoreana

K-pop versus dictadura nuclear: la incógnita de una Corea reunificada

  • Las dos Coreas contemplan un reconciliación y una paz reales
  • Entre los retos, el acomodo de las élites de Corea del Norte
  • La juventud surcoreana asiste al proceso desde la distancia social y tecnológica
  • Cronología: 2018, el año de la distensión entre las dos Coreas

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Portada de un periódico coreano con la imagen de los líderes Kim Jong-un y Moon Jae-in
Portada de un periódico coreano con la imagen de los líderes Kim Jong-un y Moon Jae-in REUTERS LUCY NICHOLSON

Más del 60% de los surcoreanos confía en las intenciones de Corea del Norte respecto a su desnuclearización tras la cumbre de Seúl y Pyongyang celebrada el pasado viernes. Así lo refleja una encuesta publicada este lunes y realizada el mismo día de la histórica reunión entre las dos Coreas. Desde el Norte, promesas y gestos como la adaptación de usos horarios a los del Sur allanan el futuro a unas negociaciones que, paradójicamente, se han precipitado gracias al éxito de Kim Jong-un en su carrera nuclear, entre otros factores.

Corea del Sur confía, pero quedan importantes incógnitas y entre ellas la fórmula de una hipotética reunificación. ¿Cómo van a convivir los surcoreanos, creadores de una de las sociedades más modernas del mundo, cultural, política, y, sobre todo, tecnológicamente, con sus vecinos que apenas acaban de descubrir el teléfono móvil y para los que el concepto de democracia es casi una fantasía?

"Creo que la unión de las Coreas, de un modo parecido a Alemania, sería difícil. Hay una gran brecha económica, política, cultural, además de lingüística, entre ambos países", señala a RTVE.es desde Seúl la estudiante de posgrado Hyunkyung Cho, de 28 años. "Nosotros hemos gozado del boom K-pop y K-drama (cultura pop surcoreana, principalmente musical y con fuerte influencia en Asia), con un estilo de vida occidentalizado. Desde Corea del Sur se occidentaliza la cultura asiática y se orientaliza la cultura occidental", explica.

"En este sentido, -la reunificación- es un choque extremo entre un país americanizado y otro país alejado de esto", argumenta la joven, y concluye: "Nuestra generación asume la reunificación desde la ética, pero no desde la lógica".

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Integrar las élites: el poder de los votos y el poder del miedo

Es inevitable traer a colación el ejemplo de Alemania tras la caída del muro de Berlín en 1989. "Un desarrollo del Norte sería rápido utilizando la tecnología del Sur y la mano de obra barata norcoreana, que es parecido a lo que sucedió en Alemania del Este y algo que las multinacionales alimentaban", explica a RTVE.es Félix Arteaga, experto en Relaciones Internacionales y Defensa del Real Instituto Elcano en Madrid.

Pero más allá de los buenos propósitos, el verdadero reto estará en la nueva distribución del poder entre dos sistemas antagónicos, explica Arteaga: "El problema fundamental es qué va a pasar con la élite norcoreana, cuál es el puesto que se les reserva en esa potencial reunificación. Tiene que ser una situación que en lo económico iguale los privilegios que ahora tienen".

La convivencia de una estructura de poder en el Sur, que emana de una democracia basada en el voto y otra en el Norte, construida sobre el autoritarismo basado en el miedo, podría presentar serios problemas. "No solo es el presidente o el entorno familiar, es un grupo de militares y gente del partido que viven del enfrentamiento en el que mantienen a una sociedad movilizada porque cualquier día les van a invadir EE.UU. (...) cuando esto desaparezca, su forma de liderar la sociedad sería muy difícil", insiste el experto. "Hay ofertas para captar a los dirigentes, pero cortarles el protagonismo decisor sería muy complicado", subraya.

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Para avanzar, economía, y contra el miedo, certidumbre

Sobre la amenaza nuclear, Hyunkyung Cho afirma no haber pasado miedo: "Para nada", pero reconoce que lo sintió "en el extranjero, lo pasaba mal preocupada por la familia". Para esta estudiante surcoreana, "Ese momento -la cumbre- no hubiera sido posible sin armas nucleares, y claro, sin el Gobierno de Moon Jae-in, tampoco".

Además de las implicaciones sociales y familiares, 65 años y dos generaciones después imponen una distancia emocional en los jóvenes surcoreanos. "La opinión está muy dividida (...) mucha gente a poya a Moon pero también hay muchos que no quieren asumir más impuestos para la reunificación (...) algunos jóvenes se preguntan de dónde va a salir el dinero para ayudar a Corea del Norte", señala la joven.

"Creo que lo que nos da miedo es Donald Trump y la incertidumbre que genera", confiesa la entrevistada. "Corea del Norte siempre ha sido así, para nosotros -Kim Jong.un- es como un niño caprichoso que quiere atención del mundo, dólares y arroz", afirma. "Ahora se sentará junto a Trump, al mismo nivel, pero no estoy segura de lo que éste va a hacer".

Este lunes, el mandatario estadounidense ya ha anunciado en un tuit la posibilidad de elegir como punto de reunión con su homólogo norcoreano el mismo lugar en el que el viernes Kim Jong-un se abrazó con Moon Jae-in, la "Casa de la Paz", en la frontera entre las dos Coreas, una ubicación cargada de simbolismo.

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