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París se aferra a su histórico pasado para mantener a flote su presente

  • Con Louis Vuitton y Chanel termina la Semana de la Moda 
  • Los rumores dicen que Ghesquière podría suceder a Lagerfeld en Chanel
  • La vuelta de la casa Poiret abre el debate sobre la continuidad de las firmas
  • Margiela se desdobla en la pasarela y en el Palais Galliera

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El contraste de texturas y colores domina la propuesta de Louis Vuitton. AFP

París ha cerrado una de sus ediciones más flojas. La capital francesa sigue siendo la capital de la moda, en esto no cabe duda, pero la decepción ha hecho acto de presencia en muchos de los desfiles que de antemano resultaban apetecibles.

Resulta difícil enamorar, seducir y convencer. Las firmas están perdiendo identidad y personalidad porque todos hacen de todo y algunos, por desgracia, están más pendientes de lo que hacen sus compañeros más exitosos e influyentes que de seguir su instinto, su propio camino. Epatar es muy fácil, y más ahora, pero lo difícil es mantenerse, mantenerse en el tiempo y mantener un estilo propio y reconocible. Ese es el auténtico éxito.

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Además, se está cerrando la brecha generacional que separaba la ropa adulta de la ropa más joven. Valentino es una de las firmas veteranas que mejor ha conectado con las nuevas generaciones manteniendo, además, a sus clientas de toda la vida. En cambio otras intentan rejuvenecer su etiqueta con nuevos fichajes o haciendo un lavado de cara tan intenso que la imagen de la marca se difumina o directamente se borra.

El feísmo es tendencia desde que Prada lo puso de moda y son muchas las firmas y los diseñadores que intentan hacer suyo este estilo que no 'queda' bien a todo el mundo. Vetements y Off-White se lo puede permitir y a Gucci parece que por ahora le funciona, aunque luego el resultado no es el mismo si el vestido lo lleva Dakota Johnson o Salma Hayek. Otras firma, en cambio, no deberían ni intentarlo.

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El de Louis Vuitton ha sido uno de los desfiles de la última jornada. Su colección no es feísta pero Nicolas Ghesguière, su director creativo, coquetea con esta estética utilizando el estilismo. Una buena estrategia: utilizar los complementos, la peluquería y el maquillaje para presentar de una forma atrevida prendas fáciles de vender.

Su colección se basa en el contraste de distintos texturas y colores. Los tejidos de distinta naturaleza se combinan para crear looks potentes y destaca el uso de aplicaciones metálicas que transforman las prendas para que tenga un aire más rebelde. El diseñador logra un interesante equilibrio a la hora de utilizar códigos deportivos en piezas intencionadamente sofisticadas, un trabajo que desarrolla con aciertos, y algunos errores, en el desfile que ha apostado por un renovado look señora, una nueva Belle de jour . Quizá por eso estaba sentada en primera fila la actriz Catherine Deneuve que compartió protagonismo con Jean Paul Gaultier.

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Cierto aire de despedida se respiraba en el desfile y ahora se suceden los rumores en el planeta moda. ¿Sucederá Ghesquière a Karl Lagerfeld en Chanel? Algunos looks vistos en Vuitton encajarían perfectamente en la mítica casa francesa. Quizá sea una pista, un aviso para navegantes.

Lagerfeld ha hecho, y hace, un excelente trabajo en Chanel, manteniéndose fiel al estilo de Coco pero a la vez reinventando su legado jugando con los extremos: conservando a sus clientas de toda la vida y atrayendo la atención de los millenials contratando como embajadores a astros del cine o la música, contando con modelos de fama planetaria como Cara Delevingne y tomando parte de los movimientos sociales más candentes: apoyando el matrimonio entre personas del mismo sexo y la nueva revolución femenina (y feminista).

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La nueva colección es espectacular. La sencillez de algunas prendas contrasta con la riqueza de los tejidos, inspirados todos en los colores, texturas y formas del otoño. Marrones, ocres, rojos, grises y verdes tiñen el icónico tejido de tweed que se desarrolla en distintos patrones conformando una propuesta muy invernal en la que se presta especial atención a las prendas de abrigo, unas realizadas en lanas y otras con tejidos acolchados, y todas en distintas siluetas, desde las verticales hasta otras más voluminosas, como las de las capas.

Las texturas metalizadas recorren la colección en detalles o a lo grande, como en las faldas oversize con enormes bolsillos de tipo cargo. Hay prendas con una fuerte carga estética y cierto aire arty que resultan fascinants y los diseños de cóctel y noche en los que destaca el uso del negro. Vemos vestidos de cuerpo camisero y falda de capas de tul, otros con sensuales escotes en uve que se decoran con filas botones con cierto aire marcial y otros llevan un cuerpo-joya con aplicaciones de cristal y metal.

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Gabrielle Chanel fundó su casa en 1910 y hoy es una de las más potentes de la moda internacional. Muchas han sido, y son, las firmas que quieren seguir su camino pero no todas lo consiguen. Dior no ha levantado cabeza tras la salida de Galliano y las colecciones que Chiuri firma ahora tienen un marcado espíritu feminista pero poco más. El último desfile fue un viaje a la década de los setenta para recuperar el estilo hippy con prendas hechas en patchwork, jerséis grandes con el símbolo de la paz y trajes de falda o pantalón con tela de cuadros.

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Había cierta expectación por ver el resurgir de la casa Poiret pero la colección firmada por Yiqing Yin no ha estado a la altura de la figura de Paul Poiret, el llamado ‘rey de la moda’, y vuelve a poner sobre la mesa el eterno debate sobre si las casas deben sobrevivir a sus fundadores. Pierapolo Piccioli está haciendo un trabajo fabuloso en Valentino y Sarah Burton mantiene el nivel y la creatividad de Alexander McQueen pero otras como Chloé, Nina Ricci, Rochas y Paco Rabanne no logran resurgir y viven de la nostalgia del pasado. ¿Es necesario que sigan en activo? ¿No sería mejor que los grandes grupos de la moda apoyen a los nuevos talentos?

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Luego hay casos más interesantes, como los de Anthony Vaccarello en Saint Laurent o John Galliano en Margiela. Dos formas distintas (muy distintas) de interpretar un legado, dos formas distintas de hacer moda. Saint Laurent pretende epatar con una estética muy marcada, reinventado el espíritu francés con un estilo rebelde, nocturno y descaradamente sensual.

Margiela intenta seguir los dictados de su fundador, Martin Margiela, con un Galliano contenido que se aleja de las tendencias para centrarse en el proceso creativo de cada prenda, como hacía el belga. Pero además vemos un atractivo trabajo de superposiciones que trastocan la esencia de cada prenda. Galliano juega a esconder un abrigo bajo un vestido y utiliza las transparencias para mostrar un potente juego visual en el que apuesta por un aire casi improvisado pero que esconde una estudiada intencionalidad.

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Precisamente en esta semana se ha inaugurado la exposición sobre el trabajo de Martin Margiela entre 1989 y 2009. Dos décadas de estudio y experimentación cuestionando la estética de la moda, reinventando las fórmulas de trabajo, inventado un nuevo lenguaje, invirtiendo el proceso creativo, haciendo de cada colección una pregunta y de cada prenda una respuesta.

En la pasarela, mientras, destacaron los desfiles de Jacquemus, Stella McCartney (uniendo la línea femenina y la masculina) y Dries Van Noten, quizá el diseñador que mejor ha interpretado el estilo Poiret, apostando por el refinamiento estético con referencias al orientalismo y al arte. Termina París y termina el calendario de la moda pero se abren varios interrogantes. El futuro de las pasarelas es incierto pero, por ahora, son necesarias.

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¿Y cuáles son las tendencias para la temporada de otoño e invierno de 2018/19? La fotografía que nos dejan los desfiles muestra un amplio abanico de propuestas entre las que destacan el furor por el negro, las aplicaciones de flecos y plumas, las osadas superposiciones, las flores, las transparencias en materiales diferentes y el uso de las piel en todos sus acabados. 

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Una prenda fetiche: las cazadoras de cuero sin mangas. En negro, por supuesto. El bolso es el complemento estrella y se lleva bien agarrado. Es el objeto más deseado y nadie quiere que se lo roben. Con el cierre de la pasarela parisina comienza el periodo de reflexión y de acción. En julio comenzará de nuevo el calendario con los desfiles de hombre, la Alta Costura y la Madrid Fashion Week que adelanta sus fechas de septiembre a julio. 

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