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Alemania

Merkel, la perdedora en el juego de alianzas de la gran coalición

  • El pacto de Gobierno cerrado con los socialdemócratas suscita críticas en sus filas
  • Schulz, muy desgastado tras las elecciones, aparece ahora como el triunfador

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La canciller alemana, Angela merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, durante la rueda de prensa en la que anunciaron el acuerdo para una gran coalición
La canciller alemana, Angela merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, durante la rueda de prensa en la que anunciaron el acuerdo para una gran coalición. EFE

Que el diario Bild, el periódico más leído de la República Federal de Alemania titule este jueves: "La Canciller regala el gobierno a los socialdemócratas para mantenerse en el poder", no es un asunto baladí. El hombre de la calle recibía así con su desayuno un mensaje claro del rotativo más poderoso de toda Europa: Angela Merkel no piensa más que en sí misma, y en lograr, a sus 63 años y tras doce como canciller, un cuarto y último mandato como jefa del Gobierno.

Y para ello ha sacrificado dos carteras esenciales: la del Interior, que va a los socios bávaros de la CSU, partidarios de poner límites muy concretos a la inmigración, y la de Finanzas, equivalente a Hacienda, desde la que se pilotan los impuestos y los gastos estatales, que pasa a manos de los socialistas, a quienes muchos en la CDU ven como unos manirrotos y como una amenaza para el equilibrio presupuestario logrado por Wolfgang Schäuble, hoy presidente del Parlamento federal.

Hasta ahora, las críticas contra Merkel eran casi inexistentes en la CDU. Ella había mantenido al partido unido e, incluso, lo había modernizado. Pero este jueves varias voces se han alzado sin filtros criticando el compromiso in extremis logrado el miércoles.

La sede del Ministerio de Finanzas, en Berlín

La sede del Ministerio de Finanzas, en Berlín AFP AFP

Críticas de los conservadores

Deberíamos haber mantenido el ministerio de Hacienda, era nuestra prioridad numero uno

El que será Ministro de Interior y de la Patria, el bávaro Horst Seehofer, lo ha reconocido sin matices: "Deberíamos haber mantenido el ministerio de Hacienda, era nuestra prioridad numero uno. También el ministerio de Exteriores, y el de Asuntos Sociales. Pero los socialdemócratas -precisaba- exigieron esos ministerios porque si no, decían, no habría Gran Coalición".

Los jóvenes de la CDU y los representantes del ala más conservadora han llegado incluso a afirmar que el acuerdo ha sido un error y que hubiera sido mejor gobernar en minoría.

Duele especialmente en la Konrad Adenauer Haus, la sede de la CDU, el hecho de que los socialdemócratas, que apenas conseguirían el 18 % de votos si hubiera hoy elecciones, sean presentados unánimemente como los triunfadores absolutos de las negociaciones. Y que su líder, Martin Schulz, tan cuestionado internamente en su propio partido, haya conseguido el premio de la cartera de Exteriores.

Merkel cede poder a los socialdemócratas para cerrar un acuerdo de coalición

Los vaivenes de Schulz, el triunfador

Todos los comentaristas recuerdan una y otra vez el zig-zag ideológico del que fue presidente del Parlamento Europeo. En la noche de las elecciones, a finales de septiembre, y tras el fracaso en las urnas, dijo que el SPD no volvería a participar nunca en una gran coalición con Merkel.

Más tarde, anunció que él personalmente nunca estaría a las órdenes de Merkel. Hay que reconocer que anoche ganó la partida a la canciller, pero ahora se ven ambos se ven cuestionados internamente. Y, además, les queda otro quebradero de cabeza: la consulta entre los 463.000 afiliados del Partido Socialdemócrata, quienes deben de dar luz verde a esos 170 folios que resumen el acuerdo sellado entre la CDU, la CSU y el SPD.

El resultado se dará a conocer el día 4 de marzo y entonces sabremos, de una vez por todas, seis meses después de los comicios, si Alemania tiene, o no, otra gran coalición.

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