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Paris Fashion Week

La pasarela se abre a los deseos y pecados inconfesables de la moda

  • Walter Van Beirendonck se inspira en el sexo y el deseo carnal
  • Valentino y Lemaire reinventan el clasicismo y proponen tonos no-color
  • Off-White reinterpreta la sastrería y Miyake viste a los nómadas urbanos
  • Las nuevas profesiones cambian los códigos de vestimenta en el trabajo

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Carrusel final del desfile de Walter Van Beirendonck. AFP

El deseo carnal, el sexo explícito y los pecados inconfesables inspiran la colección de Walter Van Beirendonck, uno de los grandes talentos de la moda y uno de los supervivientes del influyente grupo llamado ‘Los seis de Ámberes’. El belga utiliza las prendas para provocar sensaciones y agitar conciencias pero también para derribar barreras y lanzar un mensaje de libertad.

Sus prendas están inspiradas en el estilo urbano y en la estética de los uniformes de trabajo. Nacen en la calle por necesidad pero el diseñador las recupera y las mezcla con osadía, jugando con las texturas y el color para que tengan otra vida, y con ello deja claro que cada individuo puede tener distintas personalidades y que algunos prefieren mantenerlas ocultas.

El deseo inspira la propuesta de Walter Van Brirendonck. AFP noticias

Vemos chubasqueros y canguros en rosa o amarillo que llevan pequeños círculos estratégicamente situados, ventanas que se pueden abrir al placer, a la provocación. Destacan las camisetas en tono piel que van estampadas con dibujos, palabras y frases – que parecen tatuajes- relacionadas con los sueños eróticos o el morbo, prenda que mezcla con rotundos pantalones en cuero inspirados en el mono de trabajo.

El belga desarrolla esta prenda, el mono de mecánico, jugando con los patrones y las texturas. Lo vemos como pantalón de cintura altísima en sarga teñida de verde militar pero también hecho con un elegante tejido de cuadros, muy masculino, que parece haber sido comprado en Savile Row.  

Valentino apuesta por combinar prendas del mismo tono. AFP noticias

Después de la tempestad viene la calma. Cuando todavía resuenan los aplausos que recibió el espléndido desfile de Palomo Spain llega la elegancia tranquila de la casa Valentino. Su director creativo, Pierpaolo Piccioli, apuesta fuerte por la esencia de cada prenda, utilizando una paleta cromática de tonos no-color para que el protagonismo recaiga en el patrón y el tejido.

El negro se declina en todas sus expresiones utilizando una amplia variedad de texturas lo que provoca distintos acabados que enriquecen la colección. El italiano propone conjuntos en el mismo tono, lo que se llama total look, siempre con prendas fáciles de llevar. Todo parece sencillo y clásico a primera vista pero no es así. Ocurre especialmente con las prendas de abrigo, como el eterno abrigo en tono camel que lleva ‘pinchos’ de metal en el hombro haciendo un guiño a la estética punk; o las capas y abrigos en tono oscuro decorados con exóticos dragones y tigres que atacan la prenda.

Valentino reinventa el clasicismo con prendas de factura perfecta. AFP noticias

Las prendas de abrigo destacan en la colección y Piccioli utiliza prácticamente todas: acolchados de plumas, parkas, trencas, gabardinas, capas…, una extenso muestrario de piezas para combatir el frío que mezclan códigos militares y deportivos.

Los tonos tradicionalmente llamados masculinos (marino, gris, camel…) contrastan con ligeras pinceladas de amarillo, granate o verde. Llama la atención la osada mezcla de rosa, naranja y verde, tonos que solo los grandes, como Saint Laurent lograba casar con maestría. El estampado de camuflaje sigue presente aunque ahora, tintado en negro y gris, se 'camufla' entre la colección.

Un nuevo minimalismo recorre el desfile de Lemaire. AFP noticias

Horas antes el protagonista fue Christophe Lemaire. Su estilo es sereno y su aguja, sosegada, trabaja ajena a los excesos y el barroquismo hortera que recorre algunas pasarelas. Su hombre es ajeno al ruido estético y se viste con prendas funcionales que, sin embargo, destacan por su originalidad, a veces con el patrón y otras con el tejido.

Sus prendas, que parecen obviar las estaciones, tienen un largo recorrido. Algo que consigue gracias a los tejidos y la paleta de color, formada por tonos lisos de azul, gris, blanco, negro y un rosa palo. Los estampados se cuelan con timidez en el desfile y llama la atención una camisa extralarga en seda decorada con paisley. Pero la revolución, silenciosa, la protagonizan los pantalones, la prenda que más ha variado en estas temporadas. Lemaire juega con la cintura y las pinzas, a veces con detalles deportivos, para lograr piezas especiales, esas que definen un look, esas que marcan el armario.

La deconstrucción de las prendas marca la propuesta de Y/Project. AFP noticias

Por suerte no hay solo un estilo de hombre y la pluralidad de la sociedad provoca un amplio catálogo de tendencias en las pasarelas. Algunos hombres tienen como referente de estilo a Gary Cooper pero preferirán el exceso de Elvis Presley. Pero además es importante destacar el cambio en el ámbito laboral. Las nuevas profesiones, sobre todo las que han nacido con el auge de las tecnologías, no se ciñen a rancios protocolos y dejan libertad a sus empleados a la hora de vestir. Esto ha provocado un terremoto en el vestir masculino de las nuevas generaciones que demandan nuevas prendas y los diseñadores están obligados a reinterpretar y reinventar desde el traje hasta la camisa.

La casa Miyake, que tiene como director creativo al japonés Yusuke Takahashi, sigue esta tendencia y rebaja la intensidad de las prendas logrando un estilo relajado, a veces improvisado. Sus nómadas de ciudad llevan monos y camisas anudados, abrigos de rayas inspirados en el batín de 'andar por casa' y chaquetas que llevan elementos propios de las cazadoras. Y al revés, cazadoras que llevan solapas y botones propios de las chaquetas. 

Los nómadas de ciudad de Miyake. AFP noticias

Las camisas se decoran con elementos geométricos para que tengan un toque 'arty' y destaca el uso de texturas arrugadas y acolchadas que remarcan ese aire despreocupado que recorre la colección. Las capuchas de las sudaderas vuelven a la pasarela y son muchos los diseñadores que las proponen para el invierno de 2018 y 2019, como ha hecho la firma Y/Project.  

Luego está la influencia de las estrellas de la música, especialmente del rap y el hip hop. Algunas de ellas, como Kanye West, incluso se dedican profesionalmente a la moda. West fue compañero de fatigas de Virgil Abloh en la firma Off-White, una de las más influyentes del momento. Genera deseo y ansiedad y levanta pasiones. Y todo con una estética alejada de la sensualidad y la teatralidad, una estética centrada en la cultura urbana. Es la ley de la calle. 

Off-White es una de las firmas más influyentes del momento. AFP noticias

Abloh, que la temporada pasada presentó su colección en Florencia, vuelve a París. Su colección da de comer a esa parte de la sociedad que devora tendencias y que pide a gritos un cambio radical de armarios. Vemos chaquetas y pantalones en cuero de aspecto motero hechos siguiendo los mandatos de la sastrería tradicional inglesa pero combinados con camisetas ochenteras en atrevidos degradés de tonos flúor.

El abrigo sin mangas es la prenda estrella y el diseñador propone llevarlo con jerséis de mangas larguísimas, jugando al contraste. Pantalones y chalecos cargo, con grandes bolsillos exteriores destacan en una colección de estilo retrofuturista, con guiños a la estética vintage y tejidos de nueva generación. Junto al logo el diseñador escribe Business Casual, palabras que sintetizan el mensaje de esta colección.

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