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En la Europa de Macron aún manda Merkel

  • Los líderes europeos celebran este jueves y viernes la última cumbre del año
  • Sobre la mesa, el 'Brexit', la inmigración y el futuro de la zona euro

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Macron recibe a Merkel para la celebración de la cumbre europea
Macron recibe a Merkel para la celebración de la cumbre europea AFP PHOTO / LUDOVIC MARIN

El presidente francésEmmanuel Macrones el dirigente del momento en Europa, por su éxito electoral frente a la ultraderecha y por su europeísmo sin complejos. Pero la UE aún vive bajo la sombra de Angela Merkel, la líder hegemónica en la última década, y así va quedar de manifiesto este jueves y viernes en la cumbre europea.

Macron es la estrella. Siete meses después de su llegada al Palacio del Elíseo, mantiene a la oposición interna domesticada y a las élites europeas encandiladas. El último elogio ha sido el premio Carlomagno, galardón que reconoce a venerables artífices de la integración europea, como Helmut Kohl o François Mitterrand. Macron lo ha ganado a la insultante edad de 39 años.

Pero una cosa es seducir al alcalde, el obispo y el rector de la Universidad de Aquisgrán -jurados del Carlomagno-, y otra ganarse a los jefes de Estado y de gobierno. Sobre todo cuando se discuten cosas vitales, como el futuro de la zona euro.

La prueba de que Merkel, aún en funciones, sigue siendo hegemónica, es la agenda para esta cumbre urdida por el presidente del Consejo Europeo. Donald Tusk ha preparado el debate sobre el futuro de la eurozona a la medida de la canciller.

En sus notas preparatorias, deja claro que la propuesta más incómoda para Alemania -el presupuesto solidario que propugna Macron- no suscita consenso. Y sugiere que los trabajos se centren en otras más confortables para Berlín, como el Fondo Monetario Europeo y la finalización de la unión bancaria.

La Europa merkeliana no es solo Merkel

Ni siquiera la perspectiva de una nueva gran coalición en Alemania entre los democristianos y los socialdemócratas de Martin Schulz -un europeísta adepto a la expresión Estados Unidos de Europa- ha llevado a Tusk a salirse del guion. En parte porque la Europa merkeliana no es solo Merkel. También Holanda o Finlandia desconfían del intento de convertir la zona euro en una unión de transferencias financieras Norte-Sur.

Quizá Macron intente avanzar posiciones en esta cumbre. De entrada, el italiano Paolo Gentiloni y el presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, están más cerca de sus ideas que de las de la canciller. Pero Gentiloni es solo un líder interino. Y entre las costumbres del mandatario español no está irritar a Merkel. La partida continuará en 2018. Al final será lo que decidan todos. Pero la relación de fuerzas en el eje franco-alemán será clave.

En la cumbre de Bruselas se hablará también de inmigración. Aquí el eje no está entre Alemania y Francia, sino entre los países de sur y los del este. Tusk, polaco, se ha alineado con Polonia, Hungría y República Checa al dar por muerto el sistema de reparto de refugiado mediante cuotas nacionales. La Comisión Europea, artífice de ese sistema, ha reaccionado con ira.

En cuanto al Brexit, los líderes se disponen a certificar que hay "progresos suficientes" en la primera fase de la negociación -términos de la separación- y puede empezar a hablarse de la segunda -futura relación entre Reino Unido y la UE-. Pero a un ritmo parsimonioso, que incluye una fase de transición de dos años (2019-2021) y mantiene a Londres en una posición negociadora débil. Prudencia y poder, como le gusta a la canciller.

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