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Manolo Blahnik expone sus 'manolos' en Madrid

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Manolo Blahnik inaugura su exposición en Madrid.

Dicen que sabía escoger un lápiz de color antes que andar. Manolo Blahnik nació con el don para apreciar la belleza y la habilidad de saber dibujarla, y eso es lo que se aprecia a primera vista en la exposición 'Manolo Blahnik: El arte del zapato' que puede verse en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid hasta el 8 de marzo de 2018. "Es un honor que se haga en este pequeñito templo del arte", suelta impulsivamente. "Perdón, no quise decir eso", añade antes de enumerar las virtudes del museo. 

Habla deprisa y en castellano aunque parece que piensa en inglés. Por eso las palabras le bailan y se descolocan en las frases atropelladas que utiliza para agradecer a los artífices de la exposición pero sobre todo a "todos aquellos que forjaron mi vida interior y me hicieron ser lo que soy ahora, un dibujante de zapatos", dice en referencia a Zurbarán, Picasso, Goya, Rafael Moneo o Teresa de Ávila, entre otros. "Me encantan los santos", añade.  

La pasión por España queda reflejada en esta sala. R. Muñoz. noticias

Es uno de los mejores embajadores de la cultura y el diseño españoles pero además es un apasionado de las tradiciones y la artesanía de su país. Algo que se ha simbolizado en una sala en la que conviven sus zapatos, algunos tan famosos como el modelo Madrid o el Goya, con una silla de enea, una peineta de Lola Flores o un manuscrito de Lorca, otra de sus grandes pasiones.

En el espacio hay además una fotografía de Cecil Beaton en la que se ve a la faraona con la Cayetana de Alba. "La duquesa y Lola Flores son la fusión perfecta que refleja el universo de Manolo Blahnik", dice Cristina Carrillo de Albornoz, comisaria de la exposición. 

Dicen que Blahnik supo escoger un lápiz antes que andar. noticias

La botánica es otra de sus constantes referencias pero también le inspiran figuras como Alejandro Magno, el cine de Almodóvar o culturas como la italiana, la africana y la rusa.En el museo hay una sala dedicada a Maria Antonieta en la brillan los once pares que hizo para la película que Sofia Coppola en 2006.

En la muestra se mezclan 212 pares de zapatos y 80 dibujos y bocetos con piezas del museo y otras prestadas. Además hay que destacar la colaboración de Vogue España en esta exhición. La revista ha buceado en sus archivos para aportar imágenes, algunas inéditas, y así engrandecer esta muestra itinerante que ya se ha recorrido ciudades Milán, St. Petersburgo y Praga, y que después de Madrid viajará a Toronto.

Dibujo y zapato del modelo Bulgari. EFE noticias

Las obras de arte del museo, las aportaciones de Vogue y los préstamos de particulares se muestran mientras entablan un interesante diálogo. "Hemos intentado analizar el zapato más allá de su función y más allá de la moda, queremos que el público vea cada zapato como un objeto de una belleza extraordinaria y que sepa que cada uno de ellos tiene una historia que contar", apunta la comisaria y desvela que todos los zapatos expuestos son prototipos del número 37 que Blahnik ha seleccionado junto a su equipo entre los 30 mil pares que guarda en Londres. 

Esta exposición y el documental lanzado en otoño de 2017 sirven para celebrar, además, el 45 aniversario de su firma. Quizá la más famosa del mundo en el sector del calzado.

Manolo Blahnik en 1974. noticias

Blahnik nació en 1940 en Santa Cruz de la Palma. Tiene sangre checa por su padre y canaria por su madre, a la que acompañaba en sus viajes a París para visitar el taller de Balenciaga.

El resto del tiempo lo pasaba con su hermana Evangelina en la plantación platanera de la familia y allí, cuando estaba a solas, hacía zapatitos para las lagartijas con hojas de los árboles. Algo que aprendió viendo a su madre coser zapatillas de esparto.

Cursó Derecho en Ginebra y en 1965 se trasladó a París para estudiar arte y llegó a trabajar en una tienda de ropa vintage. 

En 1970 se instaló en Londres, aconsejado por su padre para que aprendiera inglés, y llegó a trabajar como fotógrafo para el Sunday Times, lo que le permitió conocer a Paloma Picasso que le puso en contacto con Diana Vreeland, la famosa editora de Vogue USA y fue esta quien, enamorada de sus zapatos, le marcó el camino a seguir. Desde entonces la relación entre Vogue y Blahnik ha sido estrecha. 

Blahnik con sus 'manolos'. EFE noticias

En 1972 creó su firma y un año después ya tenía tienda, ‘Zapata’. El resto es historia. Su leyenda dice que ha hecho más de 25 mil pares de zapatos distintos y que casi todo el proceso es artesanal, ya que él mismo los dibuja y luego moldea la idea en madera para hacer el molde. Luego entra la parte creativa y cuando el prototipo está listo se encarga el zapato a la fábrica de Italia. "Solo me interesa que estén bien hechos y que tengan personalidad propia, que los reconozcas en cuanto los veas", señala Blahnik. 

España es una fuente inagotable de inspiración: el flamenco, la cama de Felipe II que hay en El Escorial, Lola Flores, las catedrales, la rica artesanía tradicional

Ha vestido los pies de algunas de las mujeres más poderosas del mundo, de estrellas del cine y la música pero lo que hace cada día es calzar a millones de señoras anónimas que suspiran por sus creaciones. Es un genio y su trabajo ha sido reconocido en varias ocasiones.

Boceto y sandalia de Blahnik. EFE noticias

En 2003 se hizo una importante exposición en Londres y se editó un libro con su trabajo. En 2007 le concedieron la Orden del Imperio Británico, en 2016 le nombraron Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Laguna (en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife) y en 2012 le otorgaron el Premio Nacional de Diseño de Moda de España. Un premio que le hizo especial ilusión y cuyo importe económico donó íntegramente a su isla, La Palma, que había sido tremendamente herida por el fuego.

El galardón se lo entregó en mano la reina Letizia un año después. Ella es una de sus clientas y ha llevado sus creaciones en ocasiones importantes. Doña Letizia (que como él da nombre a unos zapatos) suele llevar modelos con plataforma, para contrarrestar la altura de Don Felipe, un diseño que a Blahnik no le gusta porque deforma la silueta del pie calzado. Como curiosidad hay que destacar que su zapato preferido es casi plano, con un tacón de tan solo tres centímetros.

El Hangisi es uno sus diseños más reclamados. noticias

Madonna, una de sus fervientes admiradoras,  declaró que ponerse unos manolos era igual de placentero que tener sexo y se ha llegado a decir que con ellos se podría escalar el Everest. En septiembre de 2015 obtuvo el reconocimiento del Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA) y en 2016 estuvo en Barcelona, invitado por la 080 Barcelona Fashion, y dijo que todavía no había logrado el zapato perfecto, que no seguía las tendencias y, lo más sorprendente, que no le gustaba que llamasen ‘manolos’ a sus zapatos.

"No soporto que los llamen ‘Manolos; parece una pareja de toreros retirados o una empresa de transportes”, comentaba en aquel encuentro plagado de jugosos titulares.

Este veterano ha conectado muy bien con las nuevas generaciones gracias a dos importantes colaboraciones, las que ha hecho con la firma Vetements y con la cantante Rihanna. Además, ha lanzado una línea con Castañer, la veterana casa de alpargatas fundada en 1927. Buena manera para celebrar su noventa aniversario.

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