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Jonnhy Langendorff, uno de los dos texanos que persiguieron al autor de la masacre de Sutherland Springs
Jonnhy Langendorff, uno de los dos texanos que persiguieron al autor de la masacre de Sutherland Springs. EFE
Tiroteo en Texas

Los 'héroes de Texas': dos vecinos impidieron que el tirador de la iglesia escapara

  • Un vecino de Sutherland Springs hizo frente al autor de la matanza con su rifle

  • Cuando huyó, herido, otro ciudadano le ayudó a perseguirlo con su camioneta

  • "No hubo ninguna duda", relata ante la prensa uno de los dos 'héroes de Texas'

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Johnny Langendorff atiende a la prensa enmascarado tras su sombrero de cowboy y sus gafas oscuras, y responde con aplomo: "No hubo ningún pensamiento, ninguna duda. Nada. Había que pararle". En medio del dolor que anega Sutherland Springs tras la masacre de 26 personas en una iglesia baptistasu resolución y la de un vecino de la localidad que hizo frente al autor de la matanza son la única nota de consuelo para los habitantes de la pequeña localidad texana.

Las autoridades locales han ofrecido este lunes los primeros detalles sobre el tiroteo, motivado al parecer por una disputa familiar, que habría llevado al exsoldado Devin Patrick Kelley, de 26 años, a buscar venganza contra su familia política atacando la iglesia a la que acudía de cuando en cuando su suegra, ubicada en un pueblo de apenas 400 habitantes cerca de San Antonio.

Ni ella ni ningún otro pariente de Kelley estaban en la First Baptist Church este domingo, pero él disparó de forma indiscriminada, matando a 26 personas e hiriendo a otras 20, de las que diez están en estado crítico, lo que convierte el ataque en el tiroteo con más víctimas mortales de Texas y el quinto en la historia de Estados Unidos.

Sin embargo, un vecino que vive al otro lado de la calle y al que los medios locales han identificado como Stephen Willeford, escuchó los disparos y decidió hacerle frente con su propio fusil de asalto. "Todo lo que puedo decir es que fue un héroe, no tenía por qué salir, se podía haber quedado en casa", remarca el sheriff del condado de Wilson, Joe Tackett, que remacha: "Creo que hizo lo correcto al ayudar a detener a ese tipo".

El tiroteo mortal conmociona la pequeña comunidad de Sutherland Springs

Intercambio de disparos en plena calle

En plena calle, como en una escena de un westernWilleford y Kelley cruzaron disparos, hasta que este resultó herido y, dejando caer el rifle de asalto con el que había perpetrado el ataque, se subió en su coche y huyó.

Justo en ese momento pasaba por el lugar Langendorff, vecino de Seguin, un pueblo cercano, que había ido hasta Shutherland Springs para ver a su novia. "Llegué a la intersección de la iglesia y el tirador y un vecino salían armados, e inmediatamente empezaron a intercambiar disparos. El tirador se subió a su vehículo y huyó", relata ante los reporteros.

Dijo que acababa de disparar en la iglesia, que teníamos que cogerle, y yo dije: 'OK, vamos'

Willeford, entonces, se acercó a su camioneta y le explicó la situación: "Dijo que [el tirador] acababa de disparar en la iglesia, que teníamos que cogerle, y yo dije: 'OK, vamos'", detalla Langenfordff. Ambos se lanzaron por la carretera FM 539 en dirección norte a una velocidad de "entre 145 y 150 kilómetros por hora" para perseguir a Kelley, mientras avisaban a la policía.

"Toda la persecución duró unos diez o doce minutos, y luego el tirador perdió el control del vehículo y acabó en la zanja lateral. Yo aparqué mi camioneta al otro lado de la carretera y nos refugiamos detrás, mientras el otro hombre le apuntaba con su rifle. No salió del vehículo", cuenta el joven de 27 años.

El tirador de Texas se suicidó en su coche tras huir de la iglesia atacada

Alabanzas de las autoridades

"Nos acercamos con el rifle del otro hombre gritándole a que saliera del coche, pero no se movió: ya estaba muerto", asegura, aunque ellos se mantuvieron allí hasta que llegaron las fuerzas de seguridad. Las autoridades han ratificado que Kelley se suicidó de un disparo -tenía otras dos pistolas en el automóvil-, lo que provocó que el coche se estrellara.

No fue un gesto heroico, hice lo que cualquier persona hubiera hecho en la misma situación

"No fue un gesto heroico, hice lo que cualquier persona hubiera hecho en la misma situación. Había que pararle, ya no va a hacer daño a nadie más", comentaba Langendorff ante decenas de televisiones, radios y periódicos, antes de retirarse visiblemente agobiado.

Las autoridades locales no solo han corroborado los hechos, sino que han alabado la conducta de ambos, especialmente de Willeford: "Este buen samaritano, nuestro héroe texano, le hizo señas a un joven de Seguin y ambos subieron a su vehículo y persiguieron al sospechoso", relataba este lunes el portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Texas, Freeman Martin.

El sheriff del condado iba más allá: "No sabemos qué podía haber hecho y, en ese momento, no creo que nadie supiera qué coche llevaba, podía haber escapado por completo", reconoce. Sin embargo, dos ciudadanos de a pie lo impidieron.

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