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Mohamed VI castiga a varios ministros al cumplirse un año de protestas en el Rif

  • El rey cesa a cuatro ministros después de estudiar los proyectos de desarrollo
  • Da la razón a los rifeños que durante meses han mostrado su descontento

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El rey de Marruecos aplica sanciones políticas después de numerosas manifestaciones
El rey de Marruecos aplica sanciones políticas después de numerosas manifestaciones

El rey Mohamed VI de Marruecos ha castigado a varios ministros del actual gobierno y del anterior por las "disfunciones", los "retrasos" y los "incumplimientos" en los proyectos de desarrollo en el Rif, cuando se cumple un año del estallido de las protestas en esa región del norte del país.

El pasado 28 de octubre, un vendedor ilegal de pescado que protestaba por la confiscación de media tonelada de pez espada murió aplastado por el mecanismo de un camión de basura donde trataba de impedir la destrucción de su mercancía, y su muerte desató una oleada de protestas inéditas en el reinado de Mohamed VI.

Los manifestantes de todas las edades que tomaron las calles de Alhucemas (capital rifeña) y alrededores protestaban por un sentimiento de marginación y humillación de su región, carente de infraestructuras y de actividad económica, y sus protestas, que nunca incluyeron reclamos separatistas, se extendieron a varias ciudades del país.

El rey ha tardado un año en aplicar sanciones políticas ante lo que el Gabinete Real ha calificado de "reivindicaciones legítimas de los ciudadanos", antes de añadir que deben hacerse "en estricto respeto de la ley y el Estado de derecho".

Fuertes tensiones en las calles

De alguna manera, el rey ha dado la razón a los rifeños que durante meses protestaron en las calles, pero lo ha hecho manejando los tiempos políticos a su manera, es decir, sin que parezca haber cedido cuando las calles rifeñas hervían en demanda de responsabilidades, en los primeros meses de este año.

Es más, las destituciones se producen cuando todos los líderes del "Hirak", como se conoce al movimiento de protestas rifeño, tanto los de primera como de segunda fila, están encarcelados y afrontan (en el caso de los dirigentes) cargos muy graves de atentar contra la seguridad del estado que pueden acarrear la perpetuidad o la pena capital.

No es casual que fuera ayer martes, el día en que se anunciaron las destituciones, cuando compareció ante el juez el líder principal, Naser Zefzafi, quien pese a llevar cinco meses preso no da muestras de abatimiento y repitió a gritos "Antes la muerte que la humillación", además de lanzar acusaciones de torturas.

Los ministros cesados por el rey Mohamed VI fueron en el anterior gobierno titulares de Interior (Mohamed Hasad, más tarde ministro de Educación), de Hábitat (Nabil Benabdalah) y de Sanidad (Huseín Luardi), por "el gran retraso en el lanzamiento de proyectos" en Alhucemas en sus respectivos ámbitos.

Pero llama la atención que entre esos nombres no aparezca el ministro de Agricultura y Pesca, Aziz Ajanuch, un hombre muy cercano al rey y hombre fuerte en la sombra en el gobierno actual, pese a que la gestión de la pesca ha sido uno de los puntos negros en la crisis rifeña.

Tampoco aparece entre los castigados el poderoso Wali (gobernador) de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, Mohamed Yaqubi, un tecnócrata nombrado también por el rey y cuyo nombre estuvo en la cuerda floja durante varios meses.

"Ejecución política" de cuatro ministros

Una de las medidas insólitas en este baile de ceses ha sido la "ejecución política" de cuatro ministros (de Educación, Turismo, Cultura y Juventud) y una secretaria de Estado del anterior gobierno: "Ninguna función oficial les será encomendada en el futuro por no haber estado a la altura de la confianza puesta en ellos por el Soberano y no haber asumido sus responsabilidades".

Los castigos no han alcanzado esta vez a los ministros actuales ni anteriores del islamista Partido Justicia y Desarrollo, ni siquiera al anterior presidente del Gobierno, Abdelilah Benkirán, con el que el monarca nunca tuvo una buena relación y al que terminó relegando en favor de su correligionario Saadedín Otmani.

Otmani ha debido respirar aliviado, porque el rey "ha felicitado los esfuerzos desplegados por el gobierno actual para la ejecución de los programas (de desarrollo)".

Para que quedase claro que no había que hacer únicamente una lectura de los ceses en clave rifeña, Mohamed VI ha dicho que se trataba de "una nueva política que no se limita a la región del Alhucemas sino que engloba a todas las regiones de Marruecos", basada en "la responsabilidad y la rendición de cuentas".

La rendición de cuentas de la clase política aparece cada vez con mayor frecuencia en los discursos de Mohamed VI. El politólogo Mohamed Tozy (uno de los "padres" de la constitución actual) respondía así recientemente a la paradoja de que la rendición de cuentas no se aplique al mismo rey: "Según la lógica del sistema y la misma constitución, el rey no es responsable ante los marroquíes, sino ante Dios y la Historia".