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Bangladés prohíbe a las operadoras del país vender teléfonos o conexión a los rohingyas

  • La ONU denuncia violaciones de los soldados birmanos a varias mujeres
  • MSF alerta de una posible crisis de salud pública en los campos de refugiados

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Un niño camina desnudo en el campameto de rohingyas de Balukhali, en Bangladesh
Un niño camina desnudo en el campameto de rohingyas de Balukhali, en Bangladesh AFP PHOTO / DOMINIQUE FAGET

Bangladés ha prohibido a los proveedores de teléfonos móviles que vendan conexiones o paquetes por "motivos de seguridad" a los cerca de medio millón de refugiados rohingyas, la minoría musulmana que huye de la represión del Ejército birmano. Las cuatro operadoras de telefonía móvil en Bangladés serán multadas si lo hacen.

"Por el momento, (los rohingyas) no pueden comprar tarjetas SIM", ha señalado a AFP Enayet Hossain, alto funcionario del Ministerio de Telecomunicaciones. El ministro de esta cartera, Tarana Halim, justificó que esta decisión entró en vigor el sábado por la noche por razones de seguridad. En Bangladés, la venta de tarjetas SIM ya está prohibida a los habitantes que no pueden proporcionar documentos de identidad con el fin de obstaculizar la capacidad operativa de las posibles redes islámicas.

Bangladés ya prohibió que los refugiados alquilar casas o que fueran acogidos por familiares o amigos, y viven en los campos de Kutupalong y Balukhali, que han terminado por fusionarse y alojar a casi 500.000 rohingyas, lo que le convierte en uno de los lugares con mayor concentración de refugiados de todo el mundo.

La ONU denuncia violaciones

La huida de esta minoría ha sido calificada como "limpieza étnica" por la ONU. La violencia contra ellos el pasado mes de octubre en el estado de Rajine, después de que grupos terroristas rohingya perpetraran varios ataques contra el Ejército birmano.

La respuesta de los militares no se hizo esperar y puso en fuga a la población musulmana de la región para escapar de dos ofensivas: la primera a finales del año pasado y una nueva efectuada hace un mes, desde la que los doctores de la ONU han atendido a más de 25 mujeres violadas, que se suman a los "cientos" a las que asistieron durante las operaciones militares de octubre y noviembre.

Una amplia parte de estos casos han sido detectados en la clínica que la Organización Internacional para la Migración de la ONU (OIM) gestiona en Leda. En un insólito gesto, dado que los médicos de la ONU no suelen pronunciarse públicamente sobre esta clase de ataques, los doctores han presentado documentos médicos que certifican que estas mujeres han sido violadas a punta de pistola por soldados birmanos.

Estos documentos muestran indicios claros de penetración forzada e incluso mutilación genital. "Hemos visto marcas en la piel que atestiguaban un ataque violentísimo e inhumano", ha declarado la doctora de la OIM Tasnuba Nurin. "Desgarros vaginales, marcas de mordiscos e incluso pruebas de que las violaban con el cañón de una pistola", ha lamentado.

El pasado 14 de septiembre se presentaron en la clínica hasta seis mujeres denunciando haber sido víctimas de violación por parte de los militares birmanos. En otro caso, con fecha de agosto, una mujer aseguró haber sido violada por hasta siete militares. "Esta mujer se encontraba traumatizada y su vagina, lacerada", ha declarado otro médico de la OIM bajo condición de anonimato.

Temor a una emergencia de salud pública

Médicos sin Fronteras (MSF) asegura que en su centro de Kutupalong han sido tratados 487 pacientes con enfermedades diarreicas en apenas diez días. La organización alerta de que esto podría ser una clara señal de que una emergencia de salud pública podría estar a la vuelta de la esquina, ya que no es habitual ver algo así en personas adultas.

Algunos refugiados nos han comentado que se han pasado días enteros sin probar bocado debido al insuficiente y caótico sistema de reparto de alimentos.

Todas las instalaciones médicas, incluyendo las clínicas de MSF, están completamente saturadas. Sólo MSF ha atendido a más de 10.000 pacientes ambulatorios en tres semanas.Advierten de que existe un riesgo muy alto de que surjan brotes de enfermedades infecciosas y afirman que es necesario lanzar de inmediato campañas de vacunación contra el sarampión y el cólera.

El jefe de misión de MSF, Rober Orus, afirma que “cualquier pequeño detalle podría llevar a un brote de enormes magnitudes. Ese sin duda sería el punto de inflexión entre lo que hoy en día es una crisis y lo que entonces sería una catástrofe. Todas las condiciones previas para que ocurra un desastre de salud pública están ahí”.

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