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Madrid Fashion Week

Maya Hansen y Juana Martín, historias de América

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Las top models de mediados de los 90 inspiran a Maya Hansen. EFE

Vuelven los 90, está claro, pero no todos los diseñadores quieren rescatar los mismos años ni los mismos estilos, que los hubo, y algunos tan dispares como el grunge y el minimalismo.

Maya Hansen opta por el meridiano de la década y se embarca en un velero llamado Blue Vendela para recorrer el eterno verano en el que vivían Cindy Crawford, Elle McPherson, Stephanie Seymour, Naomi Campbell y Amber Valleta en las portadas de las revistas, publicaciones que solo llevaban en portadas cuerpos perfectos vestidos con bañadores de estilo deportivo.

Propuesta de Maya Hansen. EFE noticias

La diseñadora traslada todo este universo a una colección muy joven, refrescante y nostálgica. Los tejidos tienen mucho peso en la propuesta, especialmente los terciopelos elásticos y las licras con los que crea bodies de rayas de distintos colores con cremallera que enmarcan, y remarcan, el cuerpo.

Desfile de Maya Hansen. EFE noticias

El denim, el tejido vaquero, vuelve desde el pasado en patrones vintage: pantalones pirata, shorts reducidos a la mínima expresión con flecos improvisados, chalecos y mangas de sudadera.

Hay prendas en punto y neopreno que se decoran con dulces estampados de barquitos, un estilo muy alejado del que nos tiene acostumbrados Hansen. Relacionamos su firma a los corsés y la estética historicista y en esta ocasión ha hecho algunos guiños con los corpiños en denim que mezcla con camisetas de rayas y pantalones pitillo. También se deja llevar por su pasado textil con un minivestido de aire lencero pero tintado con un azul casi vaquero.

La diseñadora ha contado con la música en directo de Jordi Roselló, que en los 90 ya caminaba sobre la pasarela pero ahora su vida gira en torno al grupo Munik. Otro guiño a una década elástica que, visto lo visto, va a dar mucho juego.

Juana Martín se inspira en los okies. EFE noticias

Juana Martín nos cuenta la historia de los okies, las gentes que abandonaron Oklahoma en los años 30 del siglo XX y viajaron hacia California a través de la hoy conocida Ruta 66. Ese desplazamiento inspira la carta de tejidos, los estampados y los colores de su colección en la que destaca el uso del denim.

Martín lo utiliza para prendas tan masculinas como los petos, versionados con tejidos diferentes, o tan femeninos como las faldas, "porque utilizaban este material para trabajar pero también para los momentos de ocio", dice. 

El trabajo artesanal de Juana Martín. EFE noticias

Hay códigos de la cultura de Texas que la cordobesa traslada a las prendas, como las tachuelas que decoran los bolsillos y los flecos de las camisas y chaquetas de los vaqueros. 

Con flecos, pero de cristal, adorna un mono o un minivestido, y con dibujos de plumas y cráneos de ganado hace estampados en vestidos de suaves sedas. Martín desarrolla los vestidos hasta el infinito, a veces con volantes flamencos porque lo lleva en la sangre y en el corazón y no puede evitarlo. 

Poncho de cuello camisero de Juana Martín. EFE noticias

Destacan los vestidos asimétricos con cascadas de volantes cayendo de un hombro pero las transparencias le juegan una mala pasada y en algunos casos dejan ver más de la cuenta, diseños que elevan la temperatura de la pasarela igualándola con la del desierto.

En contraste, vemos prendas muy elaboradas, como el poncho con cuello camisero; un patrón que Martín adora y que ahora hace en vainica trabajada a mano, sacando hilo a hilo. Una maravilla. 

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