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NSK, provocación y retrovanguardia en los Balcanes de los 80

  • El Museo Reina Sofía acoge una retrospectiva sobre este colectivo esloveno
  • NSK apuntaba al totalitarismo existente en el socialismo y en el capitalismo

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Actuacion de 'Sympathy for the devil', 1989, Laibach. Antonio Ziucavic

“NSK es incómodo porque no acababa de cuadrar y cuestiona las ideas del canon occidental”. El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja Villel, apunta a una de las piedras angulares que conforman el espíritu a contracorriente de este colectivo esloveno multidisciplinar; nacido en plena transición del socialismo en la antigua Yugoslavia hacia un capitalismo aupado por el “adoctrinamiento homogeneizador“ de los medios de masas.

“Fue una transición de la sociedad de la disciplina a la sociedad de control”, responde en una entrevista con RTVE.es Zdenka Badovinac, directora de la Moderna Galería Liubliana y comisaria de la retrospectiva que el Reina Sofía consagra a NSK ("Del Kapital al capital". Hasta el ocho de enero de 2018)

Una muestra marcadamente visual que supone “todo un reto al trabajar con elementos vivos,” y que Badovinac invita al espectador a revisitar para imbuirse del específico contexto histórico en el que eclosionó este “colectivo de colectivos”, que replantea los principios de autoría, deconstruye el socialismo y aborda el totalitarismo subyacente en el capitalismo.

Portada Mladina Magazine, 1988

El colectivo NSK (del alemán Neue Slowenische Kunst) nació en 1984, año orwelliano y premonitorio, y fue el mayor colectivo artístico de los años 80 en Europa del Este; conformado por ocho grupos y más de 20 miembros, emergidos en el efervescente magma de la contracultura y de la eclosión de los movimientos civiles eslovenos, previos a la disolución de la antigua Yugoslavia.

Eslovenia se conformaría como Estado independiente por primera vez en su historia en 1991, un caldo de cultivo que Zdenka Badovinac compara con la Transición española en algunos aspectos.

'Electrificación II', IRWIN, 1982, Dejan Habicht

El núcleo de NSK lo conformaban tres grupos ya preexistentes: Laibach, la rama más conocida, una banda industrial que alcanzó cierto éxito internacional a través de sus inquietantes versiones de éxitos del pop rock occidental, IRWIN, grupo de artistas visuales que abogaba por el uso simultáneo de diferentes estilos, compuesto por cinco pintores que debatían las obras en común en series que nunca concluyen, y El Teatro de las Hermanas de Escipión Nasica (THEN), que basaba su método en el enfoque retro: arte que usaba el arte como material creativo, y que indaga en la relación entre cultura y ciencia en sus representaciones.

Los diferentes subgrupos abordaron múltiples disciplinas bajo la bandera de la colectividad y con una estética deliberadamente ambigua y provocadora, que desvelaba “la instrumentalización que el poder hacía del imaginario simbólico”.

NSK mezclaba elementos muy diversos y a menudo antagónicos: desde actitudes performativas ligadas al nazismo, el discurso estalinista o al folclore de la mitología nacional yugoslava.

Evento retroguardista 'Bautismo bajo el Triglav', 1986 (THEN). Marco Modic.

Su forma de crear es la retro-vanguardia, basada en la apropiación de elementos del pasado para explicar el presente y el futuro, un sistema que bebe de la vanguardia rusa o la Bauhaus. “Miran hacia las vanguardias históricas y su obra tiene algo de anacronismo, de fuera del tiempo”, apunta Manuel Borja Villel.

En el caso de Laibach (nombre en alemán de la capital eslovena Liubliana) usan el idioma germánico como un elemento de posicionamiento anti hegemónico. Aborda un pasado traumático, ya que la antigua República yugoslava de Eslovenia había permanecido durante más de cien años bajo un dominio alemán que impuso su lengua. “También usan el alemán para cuestionar la hegemonía del inglés como lengua dominante en los 80”, afirma Zdenka Badovinac.

El colectivo de colectivos

La muestra del Reina Sofía y la Moderna Galerija de Lubliana nos acerca al universo NSK, un colectivo no muy conocido en nuestro país, a través de una amplia selección de materiales (pinturas, fotografías, pósters, catálogos, revistas, vinilos…), en todas sus manifestaciones desde 1980 hasta 1992, cuando en respuesta al desmembramiento de Yugoslavia y la fundación de Eslovenia como Estado mutaron en Estado NSK en el Tiempo: una nación virtual sin territorio físico pero con escudo, bandera y pasaporte, en una imitación de la hiperburocracia socialista del régimen de Tito .

"Embajada de NSK" en Moscú, 1992,Joze Suhadolnik

Toda esta curiosa iconografía se puede ver de cerca en la exposición, que nos recibe con un gran organigrama que representa toda las ramificaciones del grupo, similar a las complejas representaciones del sistema político yugoslavo ilustradas en los libros de texto.

Entre los trabajos de Laibach, que tenía como emblema la cruz negra de Malevich, que integra referencias artísticas, religiosas y políticas como arma de escenificación de impacto, destaca la versión del tema de Queen, "One Vision", cuyo video se incluye en la retrospectiva, y en el que el colectivo traduce la letra del inglés al alemán.

La canción interpretada por Freddy Mercury pierde su carácter inocente, y emerge una inquietante iconografía militar con reminiscencias totalitarias. “Querían expresar qué no solo había impulsos totalitarios en la antigua Yugoslavia sino también en el capitalismo y la cultura de los medios de comunicación de masas”, detalla la directora de la Moderna Galería Liubliana.

Y es que según explica la comisaria, NSK predijo la guerra civil en los Balcanes, criticó la exclusión del arte de Europa del Este de los circuitos internacionales y alertó sobre la llegada del “capitalismo total” cuya corriente occidental “nos arrasaría”, señala, y añade que “la misión de NSK es señalar lo que no es tan evidente en el discurso oficial (…) es un proyecto artístico universal que también habla de cómo todos los humanos necesitamos un amo”.

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