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Temer afirma que la crisis de corrupción en Brasil no detendrá sus reformas

  • El presidente brasileño apuesta por minimizar el proteccionismo laboral
  • Reconoce que sus reformas no se traducen en un mayor apoyo a su gestión

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El presidente de Brasil, Michel Temer (i), durante la entrevista concedida a la Agencia EFE en Brasilia
El presidente de Brasil, Michel Temer (i), durante la entrevista concedida a la Agencia EFE en Brasilia

El presidente brasileño, Michel Temer, ha afirmado en una entrevista con Efe que la crisis desatada en el país por graves escándalos de corrupción no afecta a su agenda de reformas, que permitirá recuperar la economía de una profunda recesión.

"No creo en eso", ha declarado el mandatario, quien ha hecho un detallado relato de las reformas ya aprobadas, entre las que citó una que ha establecido un techo para el aumento del gasto público durante las próximas dos décadas, y de las que aún están en trámite.

Entre estas últimas, destacó la "fundamental" importancia de una dirigida a minimizar el fuerte proteccionismo de las leyes laborales y otra que apunta a imponer una edad mínima para la jubilación, a la que hasta ahora los brasileños acceden por años de contribución.

Medidas impopulares

"Poco a poco estamos convenciendo a la sociedad brasileña de su importancia", indica Temer, quien ha reconocido que esas reformas no se traducen en un mayor apoyo a su gestión, que según las encuestas sólo cuenta con una aprobación en torno al 10%.

Según Temer, esa baja aceptación se debe a que su gestión no está guiada por "actos populistas", que "son irresponsables, porque producen un buen efecto mañana, pero un desastre pasado mañana, que fue lo que pasó en el pasado", en una clara alusión al gobierno de la expresidenta Dilma Rousseff.

La mandataria fue destituida en agosto pasado por irregularidades en el manejo de los presupuestos y Temer, por su entonces condición de vicepresidente, asumió el poder "con una recesión profunda" y "un desempleo monumental", según ha declarado a Efe.

El gobernante considera necesario diferenciar "el acto populista del popular", sobre el cual aseguró que es "en beneficio del pueblo, y demanda un cierto período para ser reconocido".

Defiende una mejora en la economía

Temer ha indicado que, en los once meses que lleva en el cargo, la economía ha comenzado a reaccionar y que el desempleo, que afecta hoy a cerca de trece millones de brasileños, ha comenzado a remitir, aunque admitió que aún a un ritmo muy lento.

Subraya la importancia de la reforma de la ley de jubilaciones para "salvar" a un sistema que acumula un déficit multimillonario que pone en riesgo su propia existencia, y por lo que representará en términos de confianza.

Temer explicó que, en parte gracias al impacto que genera su agenda de reformas, la inflación ha caído del 10,67 % registrado en 2015 al 4,5 % en 2016, y aseguró que la tasa cerrará este año en torno al 4 %.

También citó que las tasas de interés "se reducen sensiblemente" y que del 14,25 % en que estaban hace poco más de un año "ya van" aproximándose a "un dígito", lo cual será clave para la recuperación del ritmo de inversiones,  que además será fortalecida con programas de privatizaciones y concesiones al sector privado.

Recuperación de la confianza

Otros indicadores en los que Temer percibe esa recuperación de la confianza son la tasa de riesgo del país, que cayó en los últimos meses desde 575 puntos a 280, y la mejoría de la clasificación del país anunciada por agencias como Moody's.

Apuntó que esa mejora de clasificación ha alcanzado también a grandes empresas brasileñas, como la estatal Petrobras, que está en el centro de la vasta red de corrupción que ha llevado a la justicia a investigar a más de un centenar de políticos y directivos de compañías privadas.

"Petrobras era una palabra casi condenada, por no decir fea", pero hoy la empresa "recuperó su valor de mercado" y las agencias de calificación han mejorado su nota, afirmó Temer, quien aseguró que desde fin del año pasado recibe a decenas de inversores "dispuestos a apostar en Brasil".

Entre esas nuevas inversiones, cuenta con las que puedan llegar desde España, el segundo país con capitales colocados en Brasil, sólo por detrás de Estados Unidos, y cuyo presidente, Mariano Rajoy, será recibido por Temer en Brasilia el próximo lunes.