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La Guardia Civil interviene más de seis toneladas de hojas de tabaco y detiene a tres personas en Toledo

  • El valor del tabaco rondaría el millón de euros pero habrían defraudado tres millones
  • Realizaron más de 900 envíos ilegales de tabaco a 172 localidades del país

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La Guardia Civil interviene más de seis toneladas de hojas de tabaco en Toledo
En la imagen, parte de las más de seis toneladas de hojas de tabaco intervenidas en Toledo.

La Guardia Civil ha intervenido más de seis toneladas de hojas de tabaco, cuyo valor ronda el millón de euros, y ha detenido a tres personas, dos de las cuales son responsables de realizar más de 900 envíos ilegales de tabaco a 172 localidades del país, en una operación desarrollada en la provincia de Toledo.

Según ha informado la Guardia Civil, los detenidos en la operación Hebras por los supuestos delitos de contrabando, contra la hacienda pública, contra la salud pública y falsedad documental y estafa, son dos mujeres y un hombre de entre 30 y 39 años.

En la operación se han intervenido 6.320 kilogramos de tabaco en hojas, un vehículo, un cheque nominativo de 4.000 euros, cuatro básculas de distinto tamaño, tres máquinas para el picado y entubado en cigarrillos, nueve humidificadores y material informático y de envasado y envío.

La Guardia Civil estima que el valor aproximado del dinero defraudado tendría un valor de 3 millones de euros por la venta de 20 toneladas de tabaco y el valor del tabaco incautado podría estar cerca del millón de euros.

Más de 900 envíos ilegales de tabaco

La operación se inició a finales del pasado año, cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de que una persona realizaba envíos de tabaco de forma constante mediante una empresa de mensajería de la provincia de Toledo y comprobó que había hecho 907 envíos desde octubre de 2016 hasta marzo de 2017 a 172 localidades de España utilizando un seudónimo.

Esta persona era un hombre empadronado en la localidad madrileña de Aranjuez y cuyo centro de operaciones se encontraba en una nave del polígono industrial de Ontígola (Toledo), en la que operaba junto con una mujer.

Las dos personas utilizaban furgonetas de alquiler para desplazarse a los secaderos de tabaco, donde adquirían entre 1.000 y 1.500 kilogramos y los llevaban a Ontígola para su comercialización sin que el nombre de su empresa figurara en el registro del Comisionado del Mercado de Tabaco ni como fabricante, importador o distribuidor.