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Conflicto en Yemen

La guerra, la pobreza, el hambre y las enfermedades roban a los niLa guerra, la pobreza, el hambre y las enfermedades roban a los niños yemeníes su infancia

  • La mitad de los niños yemeníes sufren malnutrición aguda
  • El número de niños asesinados aumentó de 900 a más de 1.500
  • Yemen cumple dos años de conflicto armado al borde la hambruna

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Un niño yemení hace los deberes sobre las ruinas de su escuela bombardea en Taiz.
Un niño yemení hace los deberes sobre las ruinas de su escuela bombardea en Taiz.

Las cifras en ocasiones no dicen nada, pero otras veces lo revelan todo: 1.500 menores muertos, 2.450 heridos, 500.000 niños al límite de la vida por desnutrición aguda, 212 ataques a escuelas, y 95 ataques a centros de salud. Esta es la infancia robada a los niños yemeníes en estos dos años de guerra.

El país más pobre de Oriente Medio se desangra sin la publicidad de otros conflictos armados. Desde el inicio de la ofensiva militar de la coalición árabe, liderada por Arabia Saudí, en una intervención que agravó la guerra, miles de personas han muerto y las que sobreviven lo hacen al borde de la hambruna.

La violencia ha debilitado tanto los mecanismos de supervivencia de la población, que Yemen sufre una de las mayores emergencias de seguridad alimentaria y desnutrición del mundo. Según el último informe de UNICEF, Falling through the Cracks, publicado este lunes coincidiendo con el segundo aniversario del brutal conflicto, las familias recurren a medidas cada vez más extremas para mantener a sus hijos.

Morir de hambre

Las familias comen mucho menos, y optan por alimentos menos nutritivos o se saltan comidas. Cerca de medio millón de niños sufren desnutrición severa aguda –un 200% más que en 2014-. Varias organizaciones humanitarias han advertido de que el país, donde 18,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir, se encuentra al borde de la hambruna.

La hambruna, una de las peores consecuencias de la guerra en Yemen

“La guerra en Yemen sigue cobrándose la vida y el futuro de los niños”, asegura Meritxell Relaño, representante de UNICEF en Yemen. “La lucha y la destrucción incesantes les han marcado de por vida. Las familias están sin recursos y luchando para hacer frente a la situación”.

El número de personas extremadamente pobres y vulnerables se ha disparado. Alrededor del 80% de las familias están endeudadas, y la mitad de la población vive con menos de 2 dólares al día, según recoge el informe.

A medida que los recursos familiares disminuyen, más y más niños son reclutados por las partes en conflicto -1.580 respecto a los 850 niñso registrados el años anterior- o se ven obligados a casarse. Más de dos tercios de las niñas se casan antes de cumplir los 18 años (antes del conflicto esto le ocurría al 50% de ellas), y dado que los combates se intensifican, los niños son cada vez más utilizados por los grupos armados.

“Cerca de 10 millones de niños están sufriendo las consecuencias terribles de un conflicto que debe acabar. Tenemos que abrir los ojos ante lo que están viviendo a diario y actuar antes de que sea tarde”, afirma Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF Comité Español.

La sanidad y la educación, al borde del colapso

El sistema de salud de Yemen: cerca de 15 millones de hombres, mujeres y niños no tienen acceso a atención sanitaria. El brote de cólera y de diarrea acuosa aguda que se produjo en octubre de 2016 continúa extendiéndose, con más de 22.500 presuntos casos y 106 muertes.

Hay dos millones de niños fuera de la escuela.

Además, hay dos millones de niños fuera de la escuela. Hay más de 1.600 centros que ya no pueden utilizarse por estar destruidas, dañadas, por servir de alojamiento a las familias desplazadas o porque están ocupadas por las partes en conflicto.

En la guerra de Yemen han muerto unas 10.000 personas

Debemos actuar ahora para que las familias dejen de estar al borde del abismo. Los riesgos para las generaciones venideras son muy altos”, advierte Relaño.

Unicef ha hecho un llamamiento para que las partes implicadas trabajen en una solución negociada al conflicto, acaben con las graves violaciones de los derechos de los niños y permiten la llegada de ayuda humanitaria.