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La OCDE pide a China que aborde "urgentemente" su problema de deuda y le recomienda despolitizar empresas

  • Cierra 2016 con la deuda empresarial en el 170% del PIB
  • Según la OCDE no sanear este factor puede lastrar el desarrollo económico
  • En su informe sobre China, aconsejan disolver las empresas estatales inviables

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Imagen de archivo de Nanijing
Imagen de archivo de Nanijing

La deuda empresarial de China ha cerrado 2016 en un valor del 170% de su PIB, setenta puntos por encima de su porcentaje hace solo ocho años.

Por eso, la OCDE -Organización para la Cooperación y el Desarrolo Económico- llama en su informe sobre China a "abordar urgentemente" los problemas de deuda de sus empresas, que en buena parte son públicas, para evitar generar riesgos financieros que lastren su desarrollo económico.

Un desarrollo que por otro lado, según el organismo internacional que dirife Ángel Gurría, debe combatir las desigualdades y diversificar su inversión, con menos empresas inviables, menos polítizadas, y con más presencia de independientes.

Ya en junio del año pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre el incremento de la deuda y pidió al Gobierno de Pekín que frenase el rápido ascenso del crédito y la deuda, los principales riesgos que se ciernen sobre la transición estructural que está viviendo la segunda economía mundial.

El informe asegura que la transformación a una economía basada en el consumo interno y los servicios exige enfrentarse a problemas como el apalancamiento o el exceso de capacidad en el sector inmobiliario y en la industria pesada.

Privatización de las empresas

"China debería facilitar la salida del mercado de las empresas estatales inviables para que los recursos puedan ser utilizados por compañías más productivas", explicó en rueda de prensa el director de Estudios de País del Departamento Económico de la OCDE, Álvaro Pereira.

Entre sus recomendaciones destaca la retirada gradual de las garantías implícitas a estas corporaciones estatales, así como despolitizar sus consejos de administración y promover la contratación de consejeros realmente independientes, así como acelerar el proceso de bancarrota para agilizar la liquidación de algunas compañías.

Las predicciones de la OCDE coinciden con las del Gobierno chino, que prevé un crecimiento económico de en torno al 6,5% para este año, y lo sitúa un poco más bajo, un 6,3%, en 2018.

La OCDE pide a China reducir desigualdades

Si bien el informe alaba la transición hacia un modelo de crecimiento más lento pero sostenible, el informe señala que las próximas reformas deberían estar orientadas a conseguir un desarrollo más inclusivo que permita reducir la creciente desigualdad entre las áreas urbanas y las rurales.

Para ello, la organización insta al Ejecutivo comunista a realizar modificaciones en su sistema fiscal, que permitan una mayor distribución de los beneficios derivados del crecimiento económico, así como que el Gobierno central establezca impuestos recurrentes a la propiedad en el territorio nacional o elevar la edad de jubilación.

Otra de las principales recomendaciones del informe es diversificar la inversión pública en I+D, que, pese a situarse en un nivel similar al de los principales 15 países de la Unión Europea actualmente se centra sobre todo en transporte -especialmente en ferrocarril- y en electrónica.

Asimismo, la OCDE instó al país asiático a reducir las barreras a la iniciativa empresarial.

Pese a estos problemas, Pereira aseguró que China "se mantiene fuerte" y tiene un Gobierno que "es capaz de solucionar los problemas que surjan", por lo que continuará siendo el "principal motor del crecimiento global" en los próximos años.