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Madrid Fashion Week

Malne, un desayuno con champagne

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Sofisticada, osada y atrevida, así es la colección setentera de Malne.
Sofisticada, osada y atrevida, así es la colección setentera de Malne.

Aterrizaron en Cibeles hace seis meses, en septiembre de 2016, seis meses después de presentar su colección en Qatar. Ahora vuelven a Ifema y lo hacen con una colección sofisticada, barroca, excesiva y sensual, muy sensual.

“Nuestra referencia es la icónica boutique Biba, el estilo de Marisa Berenson y el Londres de los años 70”, dicen Juanjo y Paloma, los directores creativos. “Las prendas son muy glamurosas y aportan una sensación de libertad, se inspira en los setenta pero es una colección para 2018”, añaden.

Propuestas de Malne. EFE noticias

Vemos vestidos de patrón asimétricos que se decoran con distintos estampados de figuras geométricas en blanco y negro, luego aparecen trajes en negro con texturas opacas pero poco a poco las prendas se relajan, se vuelven más transparentes y juegan a tapar y a mostrar la piel.

“Es intencionado, pasamos de una arquitectura opaca y terminamos en la desnudez”,  dice Paloma. Esa intención del desfile se concentra también en los vestidos de noche que por delante cubren todo el cuerpo y por detrás, con locura, llevan escotes de vértigo.

Diseños de la casa Malne. EFE noticias

También hay detalles orientales, "porque entendemos la moda como un juego, y se nota en estos vestidos con los hombros-pagoda o los vestidos con enormes mangas japonesas”, dice Juanjo.

Todas las prendas tienen una intensa carga estética,  tanto por los tejidos brocados como por los estampados de grandes flores. Un maximalismo que ya es marca de la casa. “Es un lujo con un toque de extravagancia”, apuntan.

Marina Pérez desfila para Malne. EFE noticias

Para acentuar la estética setentera –la vertiente disco, sofisticada y atrevida, porque de la hippy prefieren ni acordarse- utilizan turbantes para la cabeza y enormes tocados con plumas de pavo real y nidos con pequeños huevos.

La colección se llama Desayuno con champagne, un título que describe perfectamente su idea de la moda: una locura divertida contra lo aburrido y convencional.