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Nace el primer caballo de España con una nueva técnica de congelación de embriones

  • Permite conocer características genéticas del embrión antes de ser descongelado
  • Este método podría aplicarse en especies que están en peligro de extinción
  • El potro fue alumbrado el pasado mes de octubre en una granja catalana

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Imagen del potro, que se encuentra en perfecto estado de salud.
Imagen del potro, que se encuentra en perfecto estado de salud.

Una nueva técnica de congelación de embriones de equinos ha permitido el nacimiento del primer caballo de España con este método, que podría aplicarse con éxito también en otras especies, especialmente en aquellas en vías de extinción, como el lince ibérico.

La empresa de biotecnología Embryotools ha desarrollado esta nueva tecnología que permite la criopreservación de embriones equinos de gran tamaño, cuyo primer resultado ha sido un potro que nació el pasado mes de octubre en una granja catalana y que se encuentra en perfecto estado de salud.

El equipo de embriólogos de Embryotools ha desarrollado esta novedosa técnica que permite la congelación de embriones de gran tamaño -de 6 ó 7 días desde la fecundación- con tasas de éxito incluso superiores a las descritas con embriones de tamaño reducido.

Según ha informado la empresa, el nuevo método permite conocer características genéticas del embrión, como el sexo, antes de que sea descongelado y posteriormente transferido. "Es una técnica extraordinaria, porque a la vez que permite aumentar las tasas de éxito de la criopreservación de embriones muy desarrollados, se aprovecha el líquido de la cavidad embrionaria para conocer características genéticas de los embriones", ha detallado la doctora Gloria Calderón, cofundadora de Embryotools y una de las primeras embriólogas de España.

El doctor Guillem Formiguera, veterinario y director técnico de la empresa CREA Veterinaris de Taradell (Barcelona), ha explicado que "el embrión se generó en la finca de la empresa CREA Veterinaris de Taradell (Barcelona) mediante la inseminación de una yegua campeona de doma clásica".

"Se recuperó el embrión pasados 7 días cuando tenía un tamaño de casi 500 micrómetros de diámetro. Al verlo, ya sabía que no tenía posibilidades de congelarlo con éxito, por lo que decidimos enviarlo al laboratorio de Embryotools para aplicar la técnica que habían desarrollado", ha recordado Formiguera. "Pasadas unas semanas, cuando ya sabíamos el sexo del embrión, se descongeló y se envió en un incubador portátil de nuevo a la finca para ser transferido horas más tarde en perfecto estado a la yegua receptora capaz de llevar la gestación a término", ha añadido.

Según Formiguera, son muchos los factores que afectan al éxito de un programa de congelación de embriones equinos, los más importantes el tamaño y el estadio de desarrollo del embrión.

Tanto la congelación convencional como la vitrificación muestran índices de preñez cada vez más elevados para embriones de pequeño tamaño aunque, a día de hoy, ninguna de las técnicas ofrece resultados aceptables para congelar embriones de mayor tamaño.

"Cuando congelamos mórulas o blastocistos tempranos, con un diámetro medio inferior a 300 micrómetros, el 80% de los embriones recuperados son viables tras la descongelación, obteniéndose unos índices de preñez del 50-60%, incluso pudiendo llegar al 80%. Sin embargo, con embriones más grandes (blastocisto o blastocisto expandido), los resultados bajan dramáticamente, situándose alrededor de un 0-10% de éxito", ha indicado.

Poca eficiencia reproductiva

La congelación de embriones equinos sigue siendo un reto para los veterinarios de todo el mundo debido a los pobres resultados obtenidos en cuanto a eficiencia reproductiva, la dificultad de la técnica y el alto coste que supone para el criador.

El primer potro nacido proveniente de un embrión congelado mediante congelación convencional fue reportado en 1982 por un equipo japonés liderado por Yamamoto. Desde entonces, han sido muchos los investigadores y veterinarios que han intentado conseguir una técnica rápida, sencilla, fiable y de bajo coste que permitiese obtener unos índices de preñez y de partos aceptables, especialmente en embriones de gran tamaño (superiores a 300 micrómetros).