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Benjamin Lacombe: "Frida Kahlo logró superar el dolor convirtiéndolo en arte"

  • Junto al escritor, Sébastien Perez, el ilustrador rinde homenaje a la pintora mejicana
  • Lacombe usa la técnica del troquelado para introducirse en el alma de Frida

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Benjamin Lacombe presenta en Madrid su libro iliustrado sobre Frida Kahlo

Como el turrón, el ilustrador Benjamin Lacombe (París,1982) vuelve a España por navidad y cada año lo hace con una obra que supera en espectacularidad a la anterior. Si en los últimos años nos ha asombrado con sus versiones de Madama Butterfly y María Antonieta (Edelvives), en esta ocasión se atreve con la pintora más famosa del Siglo XX en Frida (Edelvives), un espectacular libro troquelado que le permite indagar en las diversas capas de la personalidad y el arte de Frida Kahlo, junto a su colaborador habitual, el escritor Sébastien Perez.

“Cuando tenía unos diez años –asegura Benjamin- conocí a Frida a través de una postal que reproducía su Autorretrato con monos. Y aunque sentí curiosidad por esa mirada, por esos ojos, la verdad es que no terminó de conquistarme. Fue mucho después, cuando estudiaba arte, cuando me reencontré con ella y me fascinó, sobre todo porque creo que consiguió superar el dolor convirtiéndolo en arte. Esa idea, la de transformar el dolor en algo bello, me fascina“.

Como en sus últimos trabajos, Lacombe ha contado con la colaboración del escritor Sébastien Perez, que ha decidido combinar sus escritos con las cartas de la propia Frida: “No queríamos hacer una biografía clásica –asegura Sébastien- . Queríamos un texto que pudiese haber escrito la propia Frida. Por eso leí toda su correspondencia con sus amigos y su familia. Y he destacado algunas frases suyas, gracias a las que hemos perfilado nueve temas como columna vertebral de su obra y su vida: el accidente, la medicina, la tierra, la fauna, el amor, la muerte, la maternidad, la columna rota y la posteridad”.

Imágenes del libro 'Frida', de Sébastien Perez y Benjamin Lacombe

Imágenes del libro 'Frida', de Sébastien Perez y Benjamin Lacombe

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“El ciervo herido”

Que sean nueve temas no es casualidad, como nos explica Lacombe: “El nueve es un número de buena fortuna entre los aztecas, una cultura que Frida conocía perfectamente y que está muy presente en toda su obra. Representa la esperanza, el renacer y el ciclo. Y ella lo usa en distintas ocasiones. Por ejemplo en su obra de El ciervo herido”.

“He querido representar este cuadro de una forma muy fiel al original -asegura el ilustrador-. Esta obra la hizo en un momento muy concreto de su vida, cuando la iban a someter a una nueva operación quirúrgica que iba a ser su última esperanza. Estaba agotada y pensaba que saldría de esa operación o curada o casi moribunda”.

“En el cuadro –continúa- vemos nueve árboles, los cuernos del ciervo tienen nueve puntas, está herido por nueve flechas (que representan el dolor que siente), y a sus pies hay nueve ramas con nueve hojas cada una. Ella retrata esa idea de renacimiento del nueve, de poder superar el dolor que le producen esas flechas. Y al fondo está el mar en calma, lo que espera alcanzar. Finalmente, en la parte de la derecha, encontramos ese árbol dañado, que representa su columna y que es de lo que huye”.

Versión de Benjamin Lacombe de 'El ciervo herido', de Frida Kahlo

Versión de Benjamin Lacombe de 'El ciervo herido', de Frida Kahlo

“El troquelado permite otra lectura de las imágenes”

El troquelado (la perforación del papel) que suele usarse con fines estilísticos, se convierte en un recurso narrativo en manos de Lacombe: “Lo he usado por varios motivos -confiesa- Quería algo que me permitiese entrar en el proceso creativo de Frida. La idea del troquelado se me ocurrió cuando fui a la Casa Azul, donde vivió. Allí me llamó mucho la atención de que todos los objetos que contenía eran cosas que había creado ella. Es como un templo, una iglesia dedicada a Frida. Y allí había muchos objetos sobre las numerosas operaciones quirúrgicas a las que se había sometido. Y yo quería adentrarme en su interior, en su corazón, quitando capas de una forma menos agresiva que sería el troquelado”.

“Hemos trabajado con la idea de las tres capas –continúa- . Tenemos la primera capa que es lo que vemos. Luego hay una segunda en la que observamos la relación entre la vida y la obra de Frida, gracias a la que comprendemos muchísimas cosas. Y una tercera donde entendemos el ámbito de referencias aztecas, mayas, taoístas… y juntando las tres tenemos una dimensión nueva de Frida. Hay tres dimensiones en el libro que son como las tres dimensiones de la pintura de Frida Kahlo. Para comprenderlo tendréis que ver el libro”.

Frida Kahlo y Diego Rivera
Frida Kahlo y Diego Rivera

Frida Kahlo y Diego Rivera

El arte de Frida Kahlo

Lacombe asegura que en el libro ha querido “mostrar el arte de Frida Kahlo pero a la vez reinterpretarlo. Si hablas de un artista tan famoso como ellas, tienes que mostrar su obra. Pero no puedes limitarte a copiarla. Tienes que reinterpretarla para conseguir algo nuevo y diferente. Por eso hay muchas cosas que muestran lo que yo pienso sobre ella y su arte, cómo la reinterpreto”.

“Hay elementos que he visto en la Casa Azul –continúa-, que me han dado muchas ideas. Como una composición que hizo, con la muerte y el renacimiento, en la que aparecen unas mariposas. Y reinterpreto esa idea con una imagen en la que la Frida artista nace de las entrañas de la niña que era tantes de su terrible accidente. Es un poco también la idea de la mariposa saliendo de la crisálida”.

“Hay otros elementos en esa casa –añade Lacombe-, como un poster de medicina que representa el desarrollo del feto, y que estaba justo al lado de su tablero de diseño. Era su forma de enfrentarse a una de sus mayores frustraciones: la imposibilidad de ser madre. Se sentía incompleta. Por eso cuando dedique el capítulo a la maternidad, decidí incluir este poster reinterpretándolo a mi manera”.

La Frida artista naciendo de los restos de la Frida niña

La Frida artista naciendo de los restos de la Frida niña

Los autorretratos

En cuanto a por qué hizo tantos autorretratos, Lacombe asegura que: “El primer motivo es que después del accidente solo podía mover los brazos y lo que tenía más a mano era ella misma. Y decidió retratarse a través de un espejo. Además, eso le permitía hablar de su dolor, de su malestar. Hay alguna gente que piensa que era un poco narcisista, pero yo no estoy de acuerdo. Era muy dura consigo misma. Y los autorretratos eran la forma que tenía de transmitir cómo se sentía”.

Sobre si ha descubierto algo de Frida que no supiera, Lacombe asegura que: “Muchísimo. He comprendido las cosas que van más allá de su pintura y también he descubierto la enorme cantidad de cosas que hizo, consiguiendo dejar su huella personal en todas y cada una de ellas. Lo personalizaba todo, desde un pintalabios hasta las habitaciones de su casa. Customizaba hasta sus corsés. También he descubierto la Frida poetisa… Era asombrosa”.

El arte de Lacombe, como el de Frida, también ha superado el libro para el que fue concebido. “En estos momentos –asegura- hay una exposición con los originales de Frida en un museo francés, que también incluye objetos como dos muñecas de Frida que hemos hecho y que están basadas en mis ilustraciones. Frida también hacía muchas muñecas y me interesaba muchísimo este tema”.

En cuanto a sus próximos proyectos, Lacombe nos comenta que: “Muy pronto Edelvives publicará mi versión de Alicia a través del espejo; creo que en primavera. Y en diciembre quiero sacar mi versión de Carmen que se publicará, en primicia, en España”.

Benjamin Lacombe presentando 'Frida' en Madrid
Benjamin Lacombe presentando 'Frida' en Madrid

Benjamin Lacombe presentando 'Frida' en Madrid

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