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Lagarde defiende su inocencia en el juicio por beneficiar presuntamente a un empresario cercano a Sarzoky

  • Le indemnizó con 404 millones de euros cuando era ministra de Finanzas
  • Recurrió al arbitraje a pesar de que podía ser perjudicial para el Estado
  • La actual directora del FMI podría ser condenada a un año de prisión

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La directora del FMI, Christine Lagarde, antes del inicio de su juicio en París
La directora del FMI, Christine Lagarde, antes del inicio de su juicio en París

La directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha defendido su inocencia en el juicio que ha arrancado este lunes en París contra ella por presunta negligencia en la gestión de fondos públicos en la indemnización al empresario Bernard Tapie -próximo al expresidente de Francia Nicolas Sarkozy- cuando ella era ministra de Finanzas en este país.

"Quiero demostrar que no soy para nada responsable de una negligencia (...) actué solo por el interés general", ha afirmado Lagarde ante la Corte de Justicia de la República (CJR) según recoge Efe.

La directora del FMI, que ha asegurado que va a demostrar "punto por punto" que no ha sido negligente en el caso Tapie, podría ser condenada a una pena de hasta un año de cárcel y 15.000 euros de multa.

En concreto, el tribunal acusa a Lagarde de haber recurrido en 2007 a un arbitraje -en contra de lo que recomendaba la Agencia de Participaciones Estatales (APE)- para resolver un contencioso entre el Estado y el empresario Bernard Tapie, que reclamaba una compensación por la venta en 1994 de Adidas por el entonces banco público Crédit Lyonnais poco después de que él hubiera perdido la propiedad de la marca deportiva.

404 millones de indemnización

En virtud de ese arbitraje, el Estado tuvo que indemnizar al empresario, del que es bien conocida su proximidad a Sarkozy, con 404 millones de euros, con el argumento de que Crédit Lyonnais había conseguido una plusvalía exagerada gracias a Adidas. Sin embargo, el Tribunal de Apelación de París acabó anulando dicho arbitraje.

El origen de este juicio está en la demanda planteada ante la CJR por once parlamentarios socialistas en 2011, que consideraron que hubo una voluntad manifiesta de favorecer a ese empresario.

Los jueces instructores consideraron, en su decisión de enviarla a juicio, que la actual directora del FMI había mostrado en este asunto "una ligereza poco admisible" al recurrir a un arbitraje que se demostraría muy gravoso para las cuentas públicas y contra la opinión de la Agencia de Participaciones Estatales (APE).

Lagarde habla de "calumnias" y carga contra la instrucción

Este lunes, Christine Lagarde ha rechazado estas acusaciones y ha denunciado las "calumnias" que se han publicado sobre ella durante la instrucción y ha cargado contra esta y en particular contra su última fase, el acta de acusación.

Ha señalado que le habían chocado "profundamente la agresividad del tono" y sus conclusiones, en concreto por "la teoría del complot imaginario" y "el menosprecio de la separación de poderes".

Lagarde ha afirmado que "nadie de los que han trabajado" con ella, como abogada de negocios, en el Gobierno francés y desde 2011 al frente del FMI, puede reconocerla en cómo se la presenta en ese acta.

De forma repetida, Lagarde ha reconocido durante el juicio que no se había leído muchas de las notas -y en particular algunas de las más trascendentes- que había elaborado el departamento de Finanzas sobre el contencioso con el empresario porque su gabinete se los filtraba.

Tampoco ha dicho haber tenido noticia de una polémica reunión en el Palacio del Elíseo del 30 de julio de 2007 con los consejeros del entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el propio jefe de gabinete de Lagarde, Stéphane Richard (actual presidente de la operadora Orange), a la que asistió en una primera parte Bernard Tapie.

Un juicio pendiente por malversación

La CJR ha rechazado este lunes la demanda de Lagarde, planteada por su abogado, de aplazar este proceso mientras la justicia ordinaria no se haya pronunciado sobre si hubo malversación, un delito por el que hay varios imputados.

No hay todavía fecha para ese otro juicio aunque ya hay varios procesados, en particular el propio Tapie y el que era jefe de gabinete de Lagarde en el Ministerio de Finanzas, Stéphane Ricard, actual presidente del operador de telecomunicaciones Orange.

Tapie, de 73 años, es una figura controvertida en Francia. Expresidente del Olympique de Marsella y antiguo ministro a comienzos de los 90, llegó a ser condenado en 1995 a dos años de cárcel, de los cuales ocho meses firmes, por irregularidades económicas y deportivas cuando estaba al frente del club.

La eventual responsabilidad de Lagarde la determinarán 15 magistrados (tres jueces profesionales y 12 parlamentarios) de la CJR, la única instancia habilitada para juzgar a miembros del Gobierno por hechos vinculados al ejercicio de sus funciones.