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París recuerda en silencio y con placas conmemorativas a las víctimas del 13N un año después

  • Hollande ha recorrido con homenajes los distintos escenarios de los ataques
  • En cada lugar se ha instalado una placa con los nombres de los fallecidos
  • Francia vive en estado de emergencia y la amenaza yihadista se mantiene
  • Especial: Atentados en París

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Francia rinde homenaje a las víctimas de los atentados de París un año después

Francia homenajea este domingo a las víctimas de los atentados de París del pasado 13 de noviembre, que dejaron 130 muertos y cientos de heridos, alguno de los cuales siguen ingresados un año después. El presidente francés, François Hollande, ha recorrido todos esos escenarios de los ataques, empezando por el Estadio de Francia y terminando en la sala Bataclan.

En las afueras del campo de fútbol se ha producido el único discurso del día, a cargo de uno de los hijos de Manuel Dias, la primera persona que murió en los ataques. "¡Viva la tolerancia, viva la inteligencia, viva Francia!", ha concluido, al tiempo que ha señalado que su padre no habría querido que su recuerdo estuviera asociado al odio.

El jefe del Estado siguió con las ceremonias, acompañado de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, en las terrazas de los bares y restaurantes donde los terroristas tirotearon o hicieron explotar sus cinturones de explosivos la noche del 13 de noviembre de 2015 (Carillon, Petit Cambodge, Bonne Bière, Comptoir Voltaire y Belle Équipe).

París recuerda a las víctimas del 13N un año después

Primer aniversario de los atentados de París

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  • Placa con los nombres de los fallecidos en la sala Bataclan

    Primer aniversario de los atentados de París

    Placa con los nombres de los fallecidos en la sala Bataclan

    REUTERS
  • François Hollande y Anne Hidalgo participan en la suelta de globos por las víctimas

    Primer aniversario de los atentados de París

    François Hollande y Anne Hidalgo participan en la suelta de globos por las víctimas

Bataclan reabre con Sting

La última etapa fue en el Bataclan, la sala de fiestas que registró la mayor masacre (90 muertos) y que anoche reabrió sus puertas después de un año de reconstrucción con un concierto del cantante británico Sting cargado de emoción para los supervivientes y familiares de víctimas que asistieron.

En el Bataclan, como en los lugares precedentes, Hollande repitió la misma secuencia: primero descubrió una placa conmemorativa, luego un hombre y una mujer leyeron los nombres de las 90 personas que fueron asesinadas allí, y al final puso una corona de flores y se guardó un minuto de silencio.

El presidente saludó a continuación a allegados y familiares de las víctimas que se habían acercado, en una mañana fría y con una lluvia fina intermitente. También conversó brevemente, para manifestarles su reconocimiento, con algunos de los profesionales que intervinieron la noche de los ataques: policías, bomberos o sanitarios.

Férreas medidas de seguridad

El homenaje en Bataclan estuvo rodeado de férreas medidas de seguridad, con barreras resguardadas por agentes con metralletas, que obligaban al poco público presente a presenciar el acto a varias decenas de metros.

Los homenajes continuarán durante toda la jornada en París. Frente al Ayuntamiento del distrito XI -donde está ubicado, entre otros, el Bataclan- ha habido una suelta de globos para "representar simbólicamente en su conjunto y en su diversidad" a todas las víctimas.

François Hollande y Anne Hidalgo participan en la suelta de globos por las víctimas

François Hollande y Anne Hidalgo participan en la suelta de globos por las víctimas AFP/ PHILIPPE WOJAZER

Por la tarde se ha programado una misa de homenaje en la catedral Notre Dame y la colocación de luces en el canal Saint Martin, y se ha pedido a los parisinos que pongan velas en las ventanas de sus casas a la caída de la noche.

La amenaza yihadista continúa

Francia vive en estado de emergencia desde la misma noche de los atentados de París, una cicatriz abierta que, lejos de cerrarse, se ha agravado sobre todo con el ataque del 14 de julio pasado en Niza, cuando un tunecino radicalizado mató con un camión a 85 personas.

El país galo, además, ha asumido que volverá a ser objeto de nuevos zarpazos del terrorismo integrista, como lo advierte el jefe del Gobierno.

Uno de las respuestas visibles ante esa amenaza son los 10.000 soldados que patrullan con sus armas de guerra por la calle, en centros estratégicos o sensibles (estaciones, aeropuertos, centros religiosos) para disuadir y dar un sentimiento de seguridad.

Un dispositivo de seguridad que también ha subido en varios grados en todos los espacios públicos y oficiales, incluidas las escuelas que figuran entre los objetivos señalados para sus acciones en Francia por el Estado Islámico (EI), autor de las matanzas del 13 de noviembre.

En un país que se presenta al mundo como el abanderado del laicismo, la religión (y más en concreto la musulmana) ocupa el centro del debate político, con polémicas que se suceden sobre el 'burkini' en las playas, los menús halal en los comedores escolares o el velo en el espacio público.

Las nuevas leyes antiterroristas y el estado de emergencia permiten medidas como la expulsión de extranjeros sospechosos de yihadismo, realizar registros domiciliarios sin orden judicial o limitar los movimientos a personas igualmente sin pasar por la decisión previa de un magistrado.

Una situación de excepción que corre el riesgo de prolongarse, y que ya ha reducido el atractivo turístico de Francia: en los diez primeros meses de 2016 el número de entradas internacionales se redujo en un 8,1 % respecto al año anterior.

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