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El jefe de Policía responsable del caso del pederasta de Ciudad Lineal relata en el juicio cómo le capturaron

La 'firma de autor' del pederasta de Ciudad Lineal en sus agresiones permitió dar con él

  • Engañaba a las niñas diciéndoles que iban a gastar "una broma" a un familiar

  • La primera de las víctimas de Ortiz en 2013 casi es atropellada al ser abandonada

  • La Policía abrió una investigación pero no pudieron hallar al culpable

  • Sin embargo, los datos que iban dando las niñas permitieron estrechar el círculo

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El inspector jefe que dirigió la Operación Candy, que se saldó con la detención del presunto pederasta de Ciudad Lineal, ha explicado este jueves los pasos que dio la investigación desde que la primera de las víctimas estuvo "a punto de ser atropellada" cuando el acusado supuestamente la abandonó en una gasolinera de Madrid. El caso de esta menor fue con el que arrancó una búsqueda que llevaría a la detención de Antonio Ortiz un año después, en septiembre de 2014.

Lo ha dicho el inspector jefe del Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Policía Nacional en la tercera sesión de la vista oral que se celebra desde el pasado martes en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid contra Antonio Ortiz, para quien la Fiscalía pide 77 años de prisión por secuestrar y agredir sexualmente a cuatro niñas.

En esa primera agresión, el presunto pederasta de Ciudad Lineal puso en marcha un 'modus operandi' que, a la larga, sirvió para identificarlo y acorrarlarlo y en el que la excusa que solía poner a las niñas de que quería gastar con ellas una broma a un familiar de estas fue un dato clave.

El primer caso, en septiembre de 2013

En su declaración como testigo, el inspector ha explicado que el 13 de septiembre de 2013 unos padres avisaron a la Policía de que echaban de menos a su hija, quien había sido vista por última vez en un parque.

Horas más tarde, la pequeña, de cinco años, apareció en una gasolinera que no estaba muy lejos del parque "hablando de un hombre malo que era amigo de su madre y que tenía unas bolsas para ella".

Allí la recogieron unos viandantes que afirmaron que la menor estaba muy nerviosa y que "estuvo a punto de ser atropellada". También escucharon un frenazo brusco de un coche pero ni ellos pudieron dar más detalles ni tampoco la niña porque "dada su corta edad y nerviosismo costó mucho sacarle información", y las imágenes de la gasolinera no permitieron ver con quién iba.

La 'firma de autor' del pederasta permitió dar con él

El inspector jefe ha contado que el SAF inició una investigación sobre este asunto que llegó a un punto muerto al quedarse sin indicios suficientes para resolverlo. "Pero el asunto quedó ahí", ha agregado.

Sin embargo, según este cargo policial, fue la denominada 'firma de autor' que Antonio Ortiz dejaba en sus agresiones sexuales la que permitió con el tiempo identificarle y finalmente detenerle, en una investigación complicada ya que el presunto pederasta no dejaba huellas y no había existido en Madrid "un caso semejante".

Los agentes llamaron a la investigación Operación Candy porque una de las menores, cuando apareció, llevaba unas golosinas en la mano. Hubo diversas vías de investigación, pero las pesquisas avanzaban a medida que había más víctimas y estas daban nuevos datos.

Engañaba a las niñas diciendo que iban a gastar una broma

El testimonio de la última fue clave, ya que aportó datos que permitieron estrechar el círculo sobre el responsable, un hombre fuerte que se limpiaba el sudor con una toalla con un logo de un gimnasio. Y su 'firma de autor' se repetía. Decía a las niñas que iban a gastar una broma a un familiar; a otras, que les iba a dar ropa. También coincidía que les daba tranquilizantes.

Detalles como estos se empezaron a repetir más tarde, con los testimonios de otra agresión a una niña de nueve años. Otras menores presentes contaban que el hombre les había dicho que conocía a su madre y que le tenía que dar una ropa.

Y datos nuevos, como el número de una matrícula o la descripción de partes de la vivienda donde se las llevaba permitieron avanzar en las pesquisas y a identificar su 'firma' en otros casos, como el de una menor en Coslada.

De hecho, el jefe de la investigación ha reconocido que la noche en que se produjo una de las agresiones más graves, a una menor de origen chino de seis años, él mismo pasó por la casa donde el pederasta perpetraba sus agresiones, al ser una de las viviendas sospechosas.

Pista definitiva en agosto de 2014

En julio de 2014, la Policía había reducido el número de sospechosos de 50 a tres. Finalmente, tras una agresión en agosto de 2014 a una niña a la que se llevó en coche aprovechando un descuido de sus abuelos, el testimonio de la menor aporta más datos y se logra identificar a Antonio Ortiz en un control tras salir de su gimnasio habitual, lo que provocaría que huyera de Madrid.

Hechas las averiguaciones pertinentes sobre él, la vivienda de su madre y los vehículos a los que tenía acceso se le reconoció como principal sospechoso. Se comprobó que había estado siete años en prisión y que salió de la cárcel en 2006 con un tercer grado. Y la niña víctima del año 1998, cuya agresión sexual le llevó a la cárcel, contó cómo el procesado se acercó a ella y le dijo que iban a gastar una broma a su tío y a su abuelo, lo mismo que decía a sus víctimas actuales.

Tras ello, se puso en marcha la operación para detenerle. Ortiz se encontraba refugiado en Santander en casa de su tío. La Policía realizó una solicitud judicial para intervenir su teléfono y pocos días después, el 24 de septiembre de 2014, un grupo de los GEO le detuvo.

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