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Amnistía Internacional acusa a Irak de crímenes contra civiles suníes que huyen del Estado Islámico

  • La organización denuncia numerosas violaciones de los derechos humanos
  • Asegura que se está produciendo una "brutal revancha" contra los árabes suníes
  • El informe se basa en 470 entrevistas a detenidos, testigos y familiares

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Personas que huyeron de Mosul y Hawija, tomadas por el Estado Islámico, reciben ayuda en un campo para desplazados en Daquq, Irak.
Personas que huyeron de Mosul y Hawija, tomadas por el Estado Islámico, reciben ayuda en un campo para desplazados en Daquq, Irak.

Amnistía Internacional ha acusado este martes a las fuerzas gubernamentales iraquíes y a sus milicias aliadas de cometer crímenes contra los civiles suníes que han escapado de las áreas controladas por el grupo terrorista Estado Islámico. En su último informe, la organización asegura que se producen serias violaciones de los derechos humanos, como torturas, detenciones arbitrarias, desapariciones y ejecuciones arbitrarias.

"Los árabes suníes en Irak se enfrentan a una brutal revancha a manos de las milicias y de las fuerzas del Gobierno, y son castigados por crímenes cometidos por el grupo yihadista", explica en el documento el director de Investigación y Defensa para Oriente Medio y Norte de África de Amnistía Internacional, Philip Luther.

El informe Castigados por los crímenes de Dáesh: desplazados iraquíes abusados por milicias y fuerzas gubernamentales advierte sobre el riesgo de que se cometan violaciones masivas durante la ofensiva para recuperar la ciudad de Mosul, que precisamente comenzó este lunes.

"Es crucial que las autoridades iraquíes tomen medidas para asegurar que estos horribles abusos no sucedan de nuevo. Los Estados que apoyan la lucha militar contra el Estado Islámico en Irak deben demostrar que no continuarán cerrando los ojos ante estas violaciones", ha indicado Luther.

"Venganza" contra los suníes

Muchos de estos ciudadanos suníes, según la ONG, fueron forzados a abandonar sus hogares durante operaciones militares este año, entre ellas las de Faluya, Al Sharqat, Hawiya y los alrededores de Mosul.

Para elaborar el informe, Amnistía Internacional se entrevistó con 470 personas, entre ellas, antiguos detenidos, testigos y familiares de los asesinados, desaparecidos o detenidos, así como oficiales, activistas, trabajadores humanitarios y otros.

"Me pegaron a mí y a los otros con todo lo que tenían: barras de metal, palas, tuberías, cables... Nos insultaban y decían que era por venganza por la masacre de Spiker (donde cerca de 1.700 cadetes chiíes fueron asesinados por los yihadistas)", explica un superviviente en el texto.

La participación de la milicia chií progubernamental Multitud Popular en la ofensiva para liberar Faluya desató hace meses numerosas críticas de dirigentes políticos por los supuestos casos de torturas a civiles suníes.

La minoría suní de Irak se siente discriminada desde la caída del dictador Sadam Husein, también de credo suní, y ha protagonizado protestas para exigir la liberación de los presos y la anulación de la ley antiterrorista, que consideran que está dirigida contra ellos.