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 El lujo joven de Valentino
AFP
Paris Fasion Week

Valentino propone un nuevo lujo de aire adolescente

  • Primera colección en solitario de Pierpaolo Piccioli tras la salida de Chiuri

  • Mouret y Galliano se suman a la moda de desnudar los hombros

  • Céline redefine el lujo con una propuesta sobria y elegante

  • Balenciaga se aferra a la modernidad de Demna Gvasalia

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Si esta semana el principal foco de atención era el debut de Maria Grazia Churi en Dior, el segundo estaba hoy en el desfile de Valentino, casa que, desde que se fue Chiuri, defiende en solitario Pierpaolo Piccioli.

Y no solo aprueba, es que saca un notable. La propuesta de Dior ha dejado a la prensa con una sensación fría: han llovido buenos titulares pero las críticas son tibias. El desfile de Valentino, en cambio, ha sido una bella declinación de la feminidad clásica, con elegantes vestidos en tejidos vaporosos y delicadas transparencias con lujosos encajes. 

 Un barroco casi adolescente se asoma a la nueva casa Valentino. AFP

Es difícil ser clásico. Es muy difícil ser Valentino o Giorgio Armani y sobrevivir a la jungla de la nueva moda, o antimoda, siendo fiel a un estilo. Más todavía en el caso de Piccioli que tiene que lidiar con una casa fundada por un señor que se sienta en la primera fila del desfile y que es más estrella que todas las estrellas a las que viste su etiqueta.

 Dsieño de Valentino para la primavera de 2017. AFP

El italiano, en solitario, viste a sus chicas con patrones clásicos, a veces vintagepero siempre con un barniz joven, renovando la palabra lujo, renovando el concpeto de barrocoTanto, que su propuesta chirriaba a veces por el tono adolesente, y la edad de las modelos. 

Vemos paisajes tropicales con palmeras que se aplican sobre transparencias o en opacos abrigos. También vestidos de noche o alfombra roja en tonos agradables, desde los amarillos y verdes hasta el negro. Y no se olvida del famoso rojo Valentino que utiliza en diseños atractivos o lo mezcla con modernos rosas.

 El rojo Valentino reinterpretado para la nueva temporada. AFP

Si el desfile de Chiuri fue un tanto frío en la puesta en escena, el de Valentino resultaba acogedor y cálido. La colección bien podría haber sido la de Dior pero no. Es la de un Valentino con ganas de renovarse, que no se corta a la hora de introducir pantalones amplios o con un trench sencillo.

Destacan los vestidos bandera, con cuatro colores y tres tejidos -algunos lisos y otros plisados, unos de encaje y otros de seda- siempre tonteando con un estilo que navega entre olas de nostalgia, lujo retro y neomodernidad.

 Propuestas de la casa Galliano. AFP

Después se han visto las propuestas de Galliano que no hace John Galliano (la etiqueta está en manos del grupo LVHM que le echó de Dior y de su firma tras su desafortunado arrebato antisemita). Las colecciones las firma Bill Gayten pero el diseñador no logra jugar en primera división y temporada tras temporada se tiene que enfrentar en la pasarela al fantasma del antes irreverente gibraltareño.

Su propuesta, sencilla en las formas y se basa en los minivestidos asimétricos de patrón desestructurado. Vemos diseños en encaje negro y otros en azul celeste pero casi toda la propuesta se tiñe en blanco, un color que en la moda suele sonar a despedida. Léase Wang en Balenciaga. 

 La colección de Roland Mouret. AFP

Los hombros son el foco de atención, el punto de encuentro entre la feminidad y la sensualidad. Roland Mouret parece sumarse a esta moda con un extenso catálogo de prendas que descubren los hombros.

Son objeto de las miradas y el capricho de los diseñadores. Ni escote delantero ni espalda, ahora lo que se lleva enseñar clavículas, escápulas y húmeros. Atentos, es tendencia este otoño y lo será en la primavera del 2017. 

 El lujo tranquilo de Céline. AFP

Céline es una casa que vende lujo, sobre todo bolsos. Sus colecciones nunca son flor de un día pero Phoebe Philo sabe mantenerse en primera línea con propuestas ligeramente vanguardistas, modernizando técnicas clásicas o actualizando códigos de la firma.

Se aprecia un estudiado equilibrio entre las proporciones y una elegante elección de los tejidos y se apuesta ahora, como otras firmas, por lo masculino, pero Philo no lo hace de forma sutil y recurre con osadía a lo evidente. Vemos estampados abstractos de tipo arty que decoran piezas sencillas y llaman la atención las prendas en piel con textura salvaje que se cierran con un imperdible.

 Una modelo con un chaleco en piel de Céline. AFP

Destacan las piezas con asimetrías de forma y color, y el uso de los colores, en franjas horizontales, para imprimir a los looks una estética diferente,marcada por ese tono de sobriedad joven, apetecible y fascinante. 

Balenciaga no tiene arreglo. Tras el paso de Alexander Wang, que salvo con la primera colección nunca estuvo a la altura, ahora es Denma Gvasalia el que intenta hacer de esta casa mítica una etiqueta de culto.

 Propuestas de Balenciaga. AFP

La segunda propuesta del diseñador – o mejor dicho, estilista- es una continuación de la anterior y vemos chalecos acolchados que sustituyen a las cazadoras de la temporada pasada, los mismos vestidos de flores horrendas y un eterno catálogo de leggings de colores que se llevan con tops drapeados a la antigua.

Las mallas todo lo arreglan, son capaces de modernizar y hacer canalla, cualquier prenda, ya sea un vestido, un top de fantasía o un trench. Gvasalia los exprime al máximo y tan solo se olvida de ellos para recrear los sastres icónicos de la casa, de nuevo con ese patrón feo que esconde el cuello y que hace que las modelos parezcan tener chepa.

 Diseños de la casa Balenciaga. AFP

Se dice que Gvasalia quiere vender estilo, carácter, actitud, y que la ropa es lo de menos, porque él se inspira en la forma que las chicas y chicos de la calle llevan las prendas, en su forma de combinar distintos estilos y en cómo mezclan los colores.

Se dice que es el nuevo gurú de la moda, el mandamás. Se dicen tantas cosas que al final, no se dice nada.

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