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Vista aérea del puerto de Singapur
Vista aérea del puerto de Singapur. REUTERS Edgar Su/File Photo

La ONU aboga por subir los salarios para generar demanda ante la pérdida de impulso del comercio global

  • El comercio internacional avanzará este año un 1,5%, un punto porcentual menos que en 2015

  • La ralentización de las economías avanzadas está lastrando a los países en desarrollo

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El comercio global sigue perdiendo impulso y, si no se promueve un incremento de los salarios y se mantiene el nivel de empleo para generar demanda agregada, puede avecinarse un escenario proteccionista similar al que se registró tras la Gran Depresión de los años treinta, ha señalado la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Se incurriría así en "una espiral negativa de la que no vamos a poder salir", ha explicado a Efe el economista sénior de la División de Globalización y Estrategias de Desarrollo de la UNCTAD, Alex Izurieta, quien ha subrayado que generar un crecimiento estable en el futuro "requiere atender a una serie de elementos que no se pueden dejar solamente en manos del mercado".

Esta es la conclusión principal a la que han llegado los economistas de la UNCTAD en su informe anual sobre comercio y desarrollo de 2016 presentado en Bruselas, que señala que el comercio internacional sólo avanzará este año un 1,5%, un punto porcentual menos que en 2015.

A los países desarrollados, la UNCTAD les recomienda una combinación de políticas fiscales proactivas, que incluyan inversión en infraestructuras, así como políticas redistributivas que contemplen salarios mínimos e impuestos progresivos en función de la renta. Mientras que para las economías emergentes, la agencia de la ONU recomienda reforzar su demanda interna y protegerse política y fiscalmente para poder gestionar las turbulencias exteriores.

Además, el informe señala que la desaceleración de los intercambios comerciales tiene lugar en un contexto de ralentización de las economías avanzadas cuyos efectos están lastrando a los países en desarrollo. "Una postura estricta en tiempos de rotunda austeridad ha llevado a una de las recuperaciones más débiles registradas ante una crisis económica en muchos países en desarrollo", dentro de "un período prolongado de lento crecimiento de los salarios que ha llevado a una demanda insuficiente de los hogares y escaso gasto en inversión productiva".

América Latina sigue dependiendo de los ciclos en los mercados mundiales

El estudio describe un contexto económico global poco halagüeño, donde el crecimiento en Estados Unidos y en la zona euro se espera que sea solo del 1,6% en 2016, mientras que la actividad económica en Japón sigue "estancada". A ello se suma la previsible revisión a la baja del incremento del PIB en el Reino Unido tras el voto favorable de los británicos a abandonar la Unión Europea (UE) el pasado 23 de junio, aunque es "difícil de predecir cómo de grande será el impacto y sus efectos contagiosos, si es que los tiene".

Este menor dinamismo económico de los países industrializados está provocando una "reacción en cadena" en los emergentes, que crecerán de media en 2016 un 4%, es decir, 2,5 puntos porcentuales menos que los valores registrados antes de la crisis económica que arrancó hace ahora ocho años.

Las diferencias regionales son notables ya que mientras los países asiáticos mantienen un crecimiento moderado pero estable que se estima será del 5,1% en 2016 (frente al 5,7% de 2008), la región de Latinoamérica y Caribe ha entrado ya en recesión y su economía se contraerá un 0,2% de media al cierre del ejercicio, frente al avance del 3,7% de hace ocho años.

"En los países del este de Asia ha habido una combinación bastante rica de intervención del sector público promoviendo la inversión privada, la creación de empleo y asegurando que el comercio internacional ayude a la industrialización", ha dicho Izurieta. América Latina, sin embargo, sigue "dependiendo de los ciclos (...) en los mercados mundiales y no tiene la capacidad interna para poder sostener choques como la tiene Asia".

"En 2016, el crecimiento de la economía global probablemente caerá por debajo del incremento del 2,5% registrado en 2014 y 2015, y los economistas de la UNCTAD no se sorprenderán si la desaceleración es aún mayor".

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