Enlaces accesibilidad
Elecciones Galicia 2016

Feijóo resiste el asedio de la oposición, que le cuestiona su relato económico y la corrupción del PP

  • PP, PSOE, En Marea, BNG y C's participan en el único debate de la campaña
  • La corrupción hace sudar al candidato 'popular' en un debate encorsetado
  • Los candidatos discrepan por el balance del paro y la gestión de la crisis

Por
Debate electoral de las elecciones gallegas 2016.
Debate electoral de las elecciones gallegas 2016.

El único debate televisado de la campaña de las elecciones gallegas del 25 de septiembre, que tuvo lugar en la noche del lunes en la radiotelevisión pública gallega, dejó tras de sí pocos titulares y una constatación: que estos comicios autonómicos discurren como la defensa del PP de su mayoría absoluta -la única que le resta en un gobierno autonómico- frente al asedio conjunto pero no coordinado de sus rivales, más numerosos que nunca, pero que no lograron descabalgarle en el examen a sus dos legislaturas ni rompieron por los flancos débiles del PP, localizados en los recortes y la corrupción.

Que hubiera por primera vez cinco candidatos en un debate de este tipo -han pasado 23 años del primer debate electoral en Galicia- no sirvió para que el candidato a la reelección, Alberto Núñez Feijóó, el único que repite en estas elecciones, se viera en la práctica sobrepasado, en buena parte por un formato que primaba los tiempos, el orden y el número de intervenciones por encima de la verdadera dialéctica, y por su mayor audacia en el uso de las interrupciones y las alusiones, con el consentimiento de los moderadores.

Prueba de ello es que el actual presidente gallego incluso consiguió alterar el guion del debate, al lograr que se introdujera un penúltimo mini-bloque sobre las políticas de pactos de los candidatos tras las elecciones.

Feijóo llegaba a la cita con la encuesta del día dándole la mayoría absoluta, pero con los escaños justos (38) y un 13% de indecisos. Ante las expectativas de un debate de 'todos contra el PP', no dudó en defenderse atacando, señalando que no hay un liderazgo entre los partidos de izquierda que son su oposición y enfrentándose desde el principio con el candidato del PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, respondiendo a sus críticas al balance de la Xunta en empleo y economía con el tropo de la herencia recibida en el año 2009 del gobierno autonómico socialista.

En las formas, en el medio del escenario, con sus opositores a izquierda y derecha, el candidato a la reelección fue el centro de las miradas y el centro de la diana, y exhibió experiencia frente a sus rivales, todos debutantes como cabezas de lista, en especial los recién llegados a la política Luís Villares (que empezó balanceándose en su atril, no estaba atento al orden de turnos y leyó parte de sus intervenciones hasta que se soltó) y Cristina Losada (la única en hablar en castellano, salvo en su minuto inicial), pero también ante un Leiceaga más académico que retórico (recordó su título de doctor en Economía) y una Ana Pontón que, aunque empleó con desparpajo la sorna, evitó la agresividad.

La oposición rechaza la "Galicia ideal" de Feijóo

En los contenidos, el candidato del PP vendió optimismo y avances, y defendió seguir con las actuales políticas económicas con el empleo como prioridad y la apuesta por la innovación, arremetiendo contra los pactos de la oposición. "¿Quién llevaría la consejería de Hacienda: el PSOE, el Bloque, las mareas de Podemos...?".

A esto, el PSdeG rechazó el optimismo de Feijóo y su "Galicia ideal" y defendió "un proyecto de país contrapuesto al del PP" señalando la deuda de 7.000 millones que queda de la aplicación de las "recetas de Rajoy y Montoro" en una tierra que "va a menos" con los gobiernos 'populares'.

Por parte de En Marea, Luís Villares, que criticó que en siete años de gobierno "se ha hablado mucho y se ha hecho poco", prometió poner su partido al servicio de "la gente", atender las rías y el sector lácteo y un "rescate" de los servicios sanitarios, de los desahuciados y paralizar la aplicación de la Lomce.

Desde el atril del BNG, Ana Pontón achacó a Feijóo "falsa modestia" y a su gobierno dejar salarios más bajos y jornadas con más horas, recordando que "los gallegos saben las dificultades que tienen para llegar a fin de mes" y haciendo una defensa encendida de las necesidades de las mujeres en materias como igualdad salarial, violencia de género o dependencia.

La candidata de Ciudadanos abogó por una "economía donde triunfen los mejores y no los amigos del poder" tras unos comicios que ha planteado como una elección entre "el rodillo" de una mayoría absoluta con la que Feijóo haría "lo que le viene en gana" o "las reformas" y "el control" del gobierno del PP por Ciudadanos, como en la Comunidad de Madrid.

Los candidatos a presidir la Xunta de Galicia, antes del debate en la TVG

Los candidatos a presidir la Xunta de Galicia, antes del debate en la TVG. EFE

A la hora de hablar de sanidad, educación y otras políticas de bienestar, mientras Feijóo presumió de aumentar plazas en educación infantil o en residencias para ancianos y construir o reformar hospitales "con 2.000 millones menos que el bipartito", la oposición le criticó las "políticas de malestar" -en palabras de Villares-, la preferencia por las escuelas privadas, las camas cerradas en los hospitales mientras crecen las listas de espera y se pierden empleos, y la carestía para atender a las personas dependientes.

Rifirrafes por la corrupción

Ya antes de girar el debate hacia el bloque de regeneración política, habían salido los nombres del presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, que trajo a colación el candidato de En Marea, y el del narcotraficante Marcial Dorado -con el que Feijóo posó en una polémica foto-, citado por Pontón al comienzo del debate -para decir que no iba a hablar de él-.

En este caso, Feijóo no quiso responder a estas alusiones directas, que se repitieron, además de que los candidatos también inquirieron al PP por la investigación parlamentaria de las cajas de ahorro, del caso Alvia y las puertas giratorias, y defendió su "contundencia" en la lucha contra la corrupción.

Es más, en lugar de responder, pasó al ataque y, hablando de transparencia, reprochó que el PSdeG y En Marea se negaron a que los pactos postelectorales fueran un bloque del debate, y se revolvió contra Leiceaga y Villares por su designación como candidatos, consecuencia de la "corrupción en el PSOE" y del "dedo infalible" de Pablo Iglesias, respectivamente. "¿Quién le eligió a usted?", le replicaron en el intercambio, evidenciando la ausencia de primarias en el PP.

Tras la refriega, y mientras los candidatos de izquierda despachaban con generalidades su posición ante eventuales acuerdos postelectorales, Feijóo se pasaba un pañuelo por la frente.

El último bloque del debate, el del modelo territorial, sirvió para que socialistas y En Marea reclamaran más competencias autonómicas y que el BNG reivindicara que los gallegos decidan su futuro "como nación soberana".