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La ya expresidenta de Brasil Dilma Rousseff poco después de ser destituida.
La ya expresidenta de Brasil Dilma Rousseff poco después de ser destituida. EFE FERNANDO BIZERRA JR
Crisis política en Brasil

Ecuador, Venezuela y Bolivia llaman a consultas a sus embajadores tras la destitución de Rousseff

  • Los 'aliados' de Rousseff subrayan que la destitución es un "golpe de Estado"

  • Brasil pide a los países 'bolivarianos' respeto por su transición política

  • Argentina y EE.UU. muestran su "respeto" por las instituciones de Brasil

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Las reacciones a la destitución definitiva de Dilma Rousseff como presidenta de Brasil no se han hecho esperar. Algunos Gobiernos como el de Ecuador, Venezuela y Bolivia han salido en defensa de la mandataria y han llamado a consultas a sus embajadores en el país. Sin embargo, otros países como Argentina y Estados Unidos se han limitado a mostrar "su respeto" hacia las instituciones brasileñas.

Tras conocerse la decisión del Senado brasileño, América se ha dividido en dos bloques. Por un lado, los 'aliados' de Rousseff, que han rechazado el proceso y lo han calificado como "golpe de Estado" y por otro, los que han expresado su deseo de seguir trabajando con el Gobierno del nuevo presidente de Brasil, Michel Temer.

Frente a las acusaciones de "golpe", el Gobierno brasileño ha respondido a los países 'bolivarianos' y les ha pedido respeto por su transición política.

"Un golpe parlamentario"

Venezuela, uno de los fuertes aliados del Gobierno de Rousseff, ha decidido congelar las relaciones políticas y diplomáticas con el nuevo Ejecutivo, que considera surgido de un "golpe parlamentario". Además, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha decidido retirar definitivamente a su embajador en Brasil ya que considera que la destitución se ha logrado con "artimañas antijurídicas".

Ecuador también se ha sumado a la protesta y ha decidido llamar a consultas al encargado de negocios de su embajada en Brasil. El presidente Rafael Correa ha afirmado que la destitución de Rousseff es una "apología" al abuso y la traición que recuerda las "horas más oscuras de nuestra América".

El gobernante de Bolivia, Evo Morales, ha convocado igualmente a su embajador en Brasilia y ha condenado "el golpe parlamentario contra la democracia brasileña". "Acompañamos a Dilma, a Lula a y su pueblo en esta hora difícil", ha sentenciado.

"América Latina queda malherida"

Asimismo, Cuba ha mostrado su rechazo "enérgico" al "golpe de Estado parlamentario-judicial" contra Rousseff. Desde La Habana, consideran que el proceso de destitución de la presidenta ha sido otra expresión de la "ofensiva imperialista contra América Latina y el Caribe" y un "un acto de desacato a la voluntad soberana del pueblo que la eligió".

Nicaragua también ha condenado "el golpe de Estado parlamentario" y ha apuntado que con la culminación de ese proceso "se está declarando de muchas maneras la apertura de una etapa difícil para el pueblo brasileño, donde se habla del regreso de las políticas neoliberales".

También el expresidente de Uruguay, José Mujica, ha criticado el proceso. "América Latina se ha quedado malherida", ha dicho el exmandatario, quien ha calificado el juicio político al que ha sido sometida Rousseff como una "pantomima" y "golpe de Estado".

Brasil pide respeto a su transición política

El nuevo Gobierno de Temer no ha tardado en responder a las críticas de sus vecinos. En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha lamentado que los países "bolivarianos" no hayan comprendido el proceso por el que se ha destituido a Rousseff.

Los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, según el comunicado "reinciden en expresiones equivocadas que ignoran los fundamentos de un Estado democrático de derecho, como el que rige de plena forma en Brasil". "El proceso fue conducido con estricto respeto a lo que establecen las leyes y la Constitución brasileña y constituye un ejemplo que fortalece la democracia en el país y en la región", asegura la nota de la cancillería brasileña.

Además, el Gobierno brasileño pide respeto por su transición política y un esfuerzo por mantener la serenidad y respetar los principios y los valores que rigen las relaciones entre las naciones latinoamericanas.

Frente a la postura de Venezuela, que ha decidido retirar definitivamente a su embajador, Brasil también ha decidido llamar a consultas a su representante en Caracas.

Argentina y EE.UU. respetan la decisión

Otros Ejecutivos, sin embargo, han mostrado su respeto por el proceso. El Gobierno de Argentina ha manifestado que acepta las decisiones de las instituciones de Brasil y ha renovado su "deseo" de continuar trabajando con Temer.

No obstante, la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), se ha mostrado en contra de la destitución y ha asegurado que se ha consumado un golpe institucional.

"América del Sur otra vez laboratorio de la derecha más extrema. Nuestro corazón junto al pueblo brasileño, Dilma, Lula y los compañeros del PT (Partido de los Trabajadores)", ha escrito Fernández en su cuenta de la red social Twitter.

Por su parte, Estados Unidos ha explicado que la destitución de Dilma Rousseff se produjo dentro del "marco constitucional" del país, por lo que "respeta" la decisión del Senado y ha prometido trabajar con el nuevo mandatario.

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