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Damián Ortega, arquitectura en suspensión en El Retiro

  • El Reina Sofía presenta el primer trabajo del mejicano en España
  • Son tres instalaciones ubicadas en el Palacio de Cristal de El Retiro
  • Trabaja representaciones del espacio vinculadas a la crítica social

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'Monumento', de Damián Ortega, es una conmemoración a la tragedia del Titanic. JOAQUÍN CORTÉS / ROMÁN LORES

El artista mejicano Damián Ortega (México D.F., 1967) confiesa su atracción por suspender los objetos en el aire con el objetivo de descomponerlos para entenderlos “en sus entrañas”, y promover el diálogo entre estos y el espacio.

Esta fascinación por la ingeniería, en un juego de pesos y contrapesos basado en un equilibrio de energías, emerge omnipresente en El cohete y el abismo.

Es el primer trabajo de Ortega en España realizado ex profeso para imbricarse en el monumental espacio del popular Palacio de Cristal de El Retiro (Madrid), un edificio histórico del siglo XIX levantado sobre una impresionante estructura metálica transparente.

La muestra, compuesta por tres instalaciones (Monumento, Torre Latinoamericana y Los pensamientos de Kawasaki) ha sido presentada este jueves por el Museo Reina Sofía, en el cierre de las exposiciones de primavera de la pinacoteca. Las creaciones de Ortega se pueden disfrutar desde el 5 de mayo al 2 de octubre de 2016.

"El cohete y el abismo", de Damián Ortega

"El cohete y el abismo", de Damián Ortega

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  • 'Los pensamientos de Kawasaki' es una instalación formada por numerosos elementos xerigrafiados con imágenes y textos .Foto:Joaquín Cortés /Román Lores

  • 'Torre Latinoamericana' es un reloj de arena. Foto. Joaquín Cortés/ Román Lores

El arte de Damián Ortega, que ha dado la vuelta al mundo con sus proyectos y toma los murales de Diego Rivera como inspiración, camina un paso más allá.

El autor visual desmenuza objetos de la vida cotidiana para ejercer una aguda crítica social sobre el consumismo de usar y tirar o acerca del sentido de las obras de arte.

Sus trabajos se bañan de una sutil ironía pop, inclusive entronca con el cartoon, en una huella de sus comienzos como caricaturista.

En el centro de este universo propio se sitúa la arquitectura con denuncias de su ascenso y caída- también de sus contradicciones y absurdos- en plena era de la modernidad.

A continuación, el análisis del artista para RTVE.es de sus tres composiciones levantadas en el corazón de El Retiro:

'Torre Latinoamericana'

La instalación tiene como tema central la Torre Latino, uno de los edificios más icónicos de Ciudad de México, inspirada en el Empire State estadounidense.

La Torre Latino, uno de los edificios más icónicos de Ciudad de México. Foto: Joaquín Cortés / Román Lores

Damián Ortega hace de la torre un péndulo, invirtiéndola y colgándola de un cable de acero desde el punto más elevado de la cúpula del Palacio de Cristal. Un proyecto “dual e inclasificable”, como detalla el autor:

“Tiene que ver con la inversión del edificio, no como algo negativo, sino para dibujar un nuevo espacio, un nuevo cosmos, algo infinito. El péndulo se mece como un columpio pero si lo giras es como un círculo y crea un espacio con un planeta como circunferencia de la tierra”, señala.

El monumento, realizado en piel impresa en contraste con la solidez que se le presupone a una estructura arquitectónica, es, en realidad, un reloj de arena que oscila con cierto efecto hipnótico sobre el espectador.

El proceso de recoger la arena y de volver a llenar el receptáculo forma parte del proyecto y recuerda la labor de Sísifo, cuyo castigo le obligaba a empujar una gran piedra una y otra vez, según informan desde el Reina Sofía.

'Monumento'

En esta composición aparece la estructura del trasatlántico Titanic, en cuyos planos reales se ha basado Ortega. Aparece suspendida desde el techo del Palacio de Cristal en una gran escultura blanda de lona que mide trece metros. Sobre la tela, el creador ha diseñado el famoso buque con cera y tinta con un resultado inquietante.

Ortega se basó en los planos reales del Titanic. Foto:Joaquín Cortés /Román Lores

El conjunto, según explica el autor, es un “monumento conmemorativo a la tragedia para reconocer un evento inesperado”.El proyecto esconde más vueltas: pone en cuestión el Titanic como símbolo e ironiza sobre las posibilidades del monumento en nuestro tiempo.

Damián Ortega recuerda cómo ha tenido presente la charla que mantuvo con un profesor que le señaló que le hubiera encantado ver la película Titánic realizada por Buñuel, por su sentido de “la ironía, la crítica social, la agudeza y la sensibilidad para reconocer el drama en lo más sutil, pero también la caricatura social “.

'Los pensamientos de Kawasaki'

Los pensamientos de Kawasaki es una instalación formada por numerosos elementos xerigrafiados con imágenes y textos que el artista ha encontrado en su investigación sobre el proyecto urbanístico Pruitt-Igoe en la ciudad de Sant Louis (EEUU) en los años 50.

Es un homenaje a los objetos, encontramos máquinas de escribir, teléfonos, maletas, televisores.., que aluden a la memoria de aquellos que habitaron el complejo de edificios de viviendas sociales del arquitecto Minoru Yamasaki, también autor de las torres del World Trade Center en Nueva York.

Los objetos cotidianos pueblan la instalación. Foto:Joaquín Cortés /Román Lores

Aclamado como uno de los proyectos urbanísticos de vivienda pública más relevantes de la posguerra en Estados Unidos, Pruitt-Igoe se construyó en un momento de optimismo económico, revelándose, sin embargo, como una gran decepción por su rápida decadencia.

El complejo quedó asolado por la delincuencia, la mala planificación y con un bajo nivel de ocupación. En los años setenta, sus treinta y tres edificios fueron demolidos por decisión del gobierno federal.

“Es una historia muy triste y nos habla de principios que están llenos de dignidad pero que siguen siendo una utopía como tener un espacio habitacional para la población donde hay escuelas, donde hay servicios, donde haya una comunidad. Este proyecto se degradó mucho porque nunca se creó una comunidad. Era cada vez más peligroso y quedó como una ciudad fantasma. Al final tuvieron que derrumbar los edificios de gran escala y se calificó como el día que murió la arquitectura moderna”, explica Damián Ortega, que se muestra interesado en la idea de la construcción de la arquitectura a través de las comunidades humanas.

La pieza, no exenta de crudeza y melancolía, es un experimento del diálogo que se establece entre textos, en los que son reconocibles algunas expresiones de Gilles Lipovetsky autor de La era del vacío (1983), y objetos adquiridos en mercados de segunda mano. De nuevo, el consumismo, la utopía y los sueños rotos irrumpen en esta representación metafórica del espacio.

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