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Construcción, deconstrucción y reconstrucción de la moda en el Museo del Traje.
Exposición en el Museo del Traje

'Modamorfosis': Construir, deconstruir y reconstruir la moda

  • Un viaje al pasado en busca del origen de la moda contemporánea

  • Diseños de Fortuny y Lanvin interactúan con vestidos de Manuel Piña y Versace

  • John Galliano es el creador más obsesionado con el siglo XVIII

  • La exposición está abierta hasta el 29 de mayo

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La sala es oscura, con el negro del suelo y las paredes, atrapando la luz tenue. Un escenario perfecto para dejar que los protagonistas centren la atención.

Colgados del techo, suspendidos en esta atmósfera de elegancia, vemos piezas del siglo XVIII y XIX que fueron el referente de otros más contemporáneos realizados por genios del siglo XX.

En el centro, un diseño de Comme des Garçons parece caer hacia un juego de piezas, casi un puzle, que son el patrón del que nació. Y rodeándolo vemos obras de Margiela, Yves Saint Laurent, Viktor&Rolf, Pedro del Hierro…

 Piezas de Comme des Garçons(1983), John Galliano (1996), WL&T (1990) y Pedro del Hierro (2002). Mdt

Cada uno de los trajes y vestidos tiene su propio discurso y, a la vez, representan los tres actos de esta obra: construcción, deconstrucción y reconstrucción.

Tres fases que son la esencia de Modamorfosis, título de la exposición, que una palabra que juega con los términos ‘moda’ y ‘metamofosis’, que hace referencia al cambio o transformación de una cosa en otra.

La moda es una evolución continua, siempre con la vista puesta en el futuro pero, a la vez, con una perpetua revisión del pasado. Así es como trabajan los diseñadores.

“Reinterpretan los tipos del pasado con un planteamiento moderno”, dice Lucina Llorente, que ha comisariado la exposición junto a Juan Gutiérrez.“Armani, Galliano, Modesto Lomba e Yves Saint Laurent, por ejemplo, ofrecen su visión de los tipos históricos pero sin las modificaciones que se dieron a mediados del siglo XX, ellos parten del trabajo de los japoneses, para reinventar la moda”.

 Vestidos de 1780 y 1930, diseño de Jacques Fasth (1956) y de Thierry Mugler (1996). Mdt.

La exposición muestra la construcción de un vestido de 1780, su deconstrucción en 1893 y su reconstrucción en 2002. Tres fases representadas con un robe à l´anglaise del XVIII, un vestido de Galliano del XX y un diseño de Pedro del Hierro del siglo XXI.

“Todos los creadores miran al pasado pero el que tiene una obsesión bastante marcada por el siglo XVIII es John Galliano, en todas sus colecciones hay guiños a esta época”, dice Llorente.

Así queda desvelado el secreto de Galliano. “Solo se hace algo nuevo cuando se conoce perfectamente lo que se ha hecho antes”, remata.

 Vestido de Fortuny (1930), diseño de 1930, y vestidos de Paco Rabanne (1970), Gianni Versace (1995) e Issey Mikaye(1995). Mdt.

Las prendas se articulan en torno a nueve ejes temáticos: Variaciones sobre tres piezas, Vestir sin artificios, La función y la forma, El cuerpo definido…

Por ejemplo, en el llamado Marcando las distancias vemos los vestidos con estructuras que crean volumen para “marcar un espacio personal que es imposible invadir”, al contrario que el Delfos de Fortuny, que se acerca más al cuerpo.

“Es una pieza maravillosa que todo el mundo ha intentado copiar pero la forma de trabajar de Fortuny es única: pensar como un artista y trabajar como un artista”.

Especial también es el traje de hombre de tres piezas que data de 1800, con bordados espectaculares. “Cada pétalo tienes dieciocho tonos de rosa para imitar la naturaleza”, revela Llorente.

 Traje de 1800, frac de 1910, traje de Kenzo de 1970 y diseño de Porfín! de 2002. Mdt.

Por primera vez han arriesgado en la presentación y las piezas más antiguas se exponen sin vitrina para “que el público las pueda ver de cerca pero sin tocar”.

Llama la atención el excelente estado de conservación del vestido de 1780. “Como tiene tejidos y tintes naturales, y está hecho a mano aguanta mucho mejor que muchas cosas del XIX”.

Llorente y Gutiérrez ayudaron a Clara Bilbao en la preparación del vestuario de Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, que se expuso en el Museo del Traje.

Bilbao se llevó el Goya por este trabajo y sobre el escenario, lo compartió con el equipo del Museo, especialmente con Lucina y Juan. “Fue muy emocionante”, reconoce Llorente.

 Vestidos de 1800 y 1910, y diseños de Billa Blass(1968), Courrèges (1975) y Gianfranco Ferré (1988). Mdt.

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