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La justicia turca acusa al Gobierno de "violar" los derechos de dos periodistas opositores arrestados

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El redactor jefe del diario opositor turco Cumhuriyet, Can Dündar, en una imagen de junio de 2015
El redactor jefe del diario opositor turco Cumhuriyet, Can Dündar, en una imagen de junio de 2015

El tribunal supremo de Turquía ha dictaminado este jueves que el Gobierno "violó" los derechos de dos periodistas del diario Cumhuriyet tras su arresto en noviembre de 2015 y su encarcelamiento posterior. Según medios turcos, esta sentencia podría abrir el camino hacia la liberación de los informadores.

El redactor jefe del diario opositor turco Cumhuriyet, Can Dündar, y su colega Erdem Gül, responsable de la redacción en Ankara del periódico, fueron detenidos el 27 de noviembre de 2015 y enviados a prisión tras una orden de arresto emitida en su contra por un juzgado por revelación de secretos de Estado, entre otros cargos.

Los informadores publicaron en mayo pasado un vídeo mostrando un camión turco que supuestamente llevaba munición a Siria, destinada a grupos yihadistas, escoltado por agentes de los servicios secretos turcos. Las fotografías se habían tomado en enero de 2014, cuando la Gendarmería turca registró varios camiones que se dirigían a Siria, antes de recibir una contraorden de las máximas instancias del Gobierno.

Periodismo de investigación

Según Cumhuriyet, las imágenes probaron que Turquía enviaba secretamente armas a grupos yihadistas para combatir a los kurdos, extremo negado por el Ejecutivo, que insistió en que los camiones trasladaban "ayuda humanitaria" a la minoría turcomana en Siria.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogán, hizo referencia al incidente sugiriendo incluso que el envío de armas podría estar justificado y llamando "traidores" a quienes lo criticasen.

La denuncia contra Dündar la interpuso el abogado del propio Erdogan, quien en junio advirtió públicamente al periodista de que "pagaría un alto precio".

La Fiscalía interrogó a los periodistas en Estambul durante más de dos horas, tras acusarles de propaganda terrorista, de ser miembros de una organización terrorista, espionaje y revelación de secretos del Estado, tras lo que pidió prisión preventiva para ellos.

Entrevista con TVE

Un equipo de TVE dirigido por el enviado especial de TVE José Carlos Gallardo tuvo ocasión de entrevistarse con Gül en la capital turca a principios de noviembre, con motivo de las elecciones generales en las que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en sus siglas turcas) acabó recuperando la mayoría absoluta perdida tan sólo cinco meses antes.

Dado que la redacción de Cumhuriyet, de tendencia secular y de centroizquierda, es conocida por no morderse la lengua ante la realidad del país, Gallardo inquirió a su editor si había funcionado en las urnas la conocida persecución de los medios críticos.

Así lo reconoció y dijo que "durante los últimos años, la presión ha sido constante y estricta". E insistió con "en los últimos tiempos", especialmente desde que el AKP perdiera fuelle entre los votantes.

Periodismo de riesgo, más presión y más miedo

Describe el entrevistado como, tras los comicios de junio, se produjo "otro cambio de tono". A ese contexto se sumaría el miedo. Porque en julio se produciría el atentado de Suruç, en la frontera sur con Siria, con más de 30 muertos, atribuido al autoproclamado Estado Islámico o Daesh

Y durante el verano, el rebrote de la violencia entre el ejército turco y las milicias kurdas que operan tanto en el norte de Siria como de Irak. Posteriormente, en octubre, el ataque terrorista en la estación central de tren de Ankara, con cerca de 100 fallecidos.

Un hombre se apoya sobre una imagen de Erdem Gül y Can Dündar en la sede del diario 'Huriyet'

Un hombre se apoya sobre una imagen de Erdem Gül y Can Dündar en la sede del diario 'Huriyet' AFP

Cumhuriyet llevó a sus páginas las dudas de la autoría del Daesh en los mortíferos atentados. Arriesgando de nuevo su licencia, porque ya les habían cerrado en varias ocasiones. Una de ellas, por reproducir las caricaturas del semanario francés Charlie Hebdo tras el atentado sufrido en enero en París.

Pero en esta ocasión asumían el riesgo con pruebas, con fotografías. ¿Qué se veía en esas imágenes? A miembros de los servicios de inteligencia turcos llevando armas a los yihadistas del Estado Islámico para combatir a los kurdos. Armamento escondido en camiones que, en principio, sólo tenían que ir cargados con medicamentos. Un escándalo de información para Erdogán.

Vigilancia policial

Erdem Gül dijo a TVE que mientras ellos se dedicaban a denunciar la ayuda oficial pero ilegal a la organización terrorista -aún a sabiendas de que las milicias kurdas han logrado avances sobre las posiciones del Estado Islámico-, las autoridades les acusaban de ser cómplices de los yihadistas porque parece que un detenido en la frontera siria, vinculado con Daesh, llevaba encima un mapa con la dirección del periódico.

"Es cierto, ahora nos relacionan con el Estado Islámico. Somos conscientes de que nos siguen y de la especial vigilancia que mantienen sobre nuestras oficinas de Estambul", contaba Gül en novimebre, mientras fuera de la sede en Ankara de la publicación permanecían dos coches policía. "Dicen que estamos amenazados de bomba", añadía: "Es muy difícil trabajar así, bajo esta presión".

El arresto de ambos fue contestado en las calles de Ankara y de Estambul por un millar de periodistas que, al final, terminaron enfrentándose a las fuerzas de seguridad.

Turquía se encuentra a la cola de la clasificación mundial de países y respeto a la libertad de prensa que elabora la organización "Reporteros sin Fronteras", ocupando el puestro número 149 sobre un total de 180.