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Madrid Fashion Week

20 años no es nada, al menos en moda

  • Torretta y Helbig celebran dos décadas, distintas, de moda
  • María Ke Fisherman y Etxeberría, agujas osadas que triunfan en el exterior
  • Además, las propuestas de Sardá, Maya Hansen y Úlises Mérida
  • Blog de Moda: Del selfie a la pasarela.

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Imagen del desfile de Maria Ke Fisherman que ha ce EFE

Son jovenes pero con las ideas claras, un estilo propio y una cartera de clientas envidiable. María y Víctor, responsables de Maria Ke Fisherman, han cerrado la tercera jornada de MBFWM con una puesta en escena llamativa que no ha dejado indiferente a nadie y una colección que mezcla distintos referentes. Entre ellos, las chicas malas de las películas de serie B japonesas de los años 70 y 80. 

Por eso recrean el look de colegiala asesina, como el personaje de Goyo Yubari, la princesa de la katana de Kill Bill. Y lo hacen para expresar el poder y la fuerza de algunas mujeres y su instinto de lucha para protegerse del mal, del hombre. Este alegato feminista se meterializa en prendas rebeldes que llevan un patrón cuidado y una confección muy digna. 

El diseño urbano de Maria Ke Fisherman. EFE noticias

Vemos abrigos con pañuelos que se cuelan por aros de metal, miniprendas en relieve con efecto 3D, vestidos largos (otro signo de protesta) que proyectan sombras muy verticales, y vestidos que parecen estampados pero en realidad están tricotados con lanas de color buscando ese efecto. 

Buscan tejidos tecnológicos en Italia y Corea, "lugares especializados en ropa técnica" pero a la vez recurren a sus monjitas de clausura en Huelva para las prendas más especiales. "Nos hacen vestidos en croché en un punto que parece palomitas, es un terciopelo técnico, bueno realmente no tiene nombre", dice Víctor emocionado con sus nuevas texturas. 

Destacan las rebecas que parecen una bomber hechas en punto, en dos puntos, con patrón asimétrico, y un infantil y delicado tono blanco, casi de bebé. También, los diseños en pelo tridimensional con caracteres japoneses que dicen María, Pescador, Diversión...

Tienen clientas en EE.UU ( Los Ángeles, San Francisco), en Italia ( Roma, Milán), en Tokio, en Melburne... "Este vestido", dice cogiendo una prenda de aspecto sencillo pero que, de cerca, es una obra de costura, cuesta como un Valentino", dice con timidez. "Estamos muy contentos, después del anterior desfile nos hemos posicionado más y ahora hay que generar público en España". Lo conseguirán. 

Teresa Hebig celebra dos décadas de moda. EFE noticias

Teresa Helbig celebra que lleva 20 años en la moda y ha recuperado vestidos que ha bautizado con los nombres u oficios de las clientas que los llevaron. Por eso su desfile parece una retrospectiva de su obra, realizada en crêpes de lana, visón coloreado, lentejuelas bordadas…

Destacan los vestidos en terciopelo inglés bordados en Huelva y las capas mini con colibrís realizados a mano con aguja, hilo de seda, piedras y plumas, un vestido transparente sobre el que ha dejado caer una lluvia de cuentas en azabache provocando, “un efecto caviar” y un abrigo en un coqueto salmón que lleva un cuello camisero realizado con flores de cera.

Desfile de la diseñadora Teresa Helbig. EFE noticias

Se adivinan guiños a la estética de los sesenta, con minivestidos alegres. Siempre con el toque Helbig, esa firma de elegancia y lujo joven que ha enamorado a clientas y prensa, por igual. 

Teresa y su equipo hacen un trabajo admirable, una costura impecable. Con gusto siempre. Regusto, en este caso. “Estar aquí es un premio, ¡alucino!, hemos ido dando pequeños pasos en estos seis años en Madrid y nunca imaginamos la repercusión y el cariño, es una maravilla”.

Un éxito que traspasa fronteras. “Tengo clientas en Suiza, en Nueva York y en México”, cuenta. “Y en los países árabes”, añade. Mujeres de distintas culturas unidas por la aguja de Helbig. Una de ellas es Úrsula Corberó, la más bella de los Goya, que ha visto el desfile en primera fila.

Propuestas de Roberto Torretta. EFE noticias

20 años no es nada, o si no que se lo digan a Roberto Torretta que también celebra dos décadas, pero dos décadas de romance con esta pasarela. Alejado de sentimentalismos y revisiones, el diseñador mira al futuro, un lugar en el que visualiza a su hija en quién empieza a delegar.

Torretta ha terminado con un guiño elegante a Bowie, “he crecido con él”, dice. Un broche que no puede quitar protagonismo a la colección, una propuesta de una elegancia moderna y un gusto exquisito, una colección potente.

“La defino como femenina, sensual y urbana”, añade. Destacan los looks que mezclan, con acierto, códigos femeninos y masculinos. Así hay pantalones más anchos, “he dejado el pitillo casi de lado”, más altos y más trabajados, algunos con una elaborada cintura de complejo patrón.

Diseño de Roberto Torretta. EFE noticias

Tan solo un estampado, de hierro y óxidos, sobresale en una paleta de colores con personalidad, siempre en liso. Vemos vestidos cortos muy estructurados y chaquetones en camel o gris con cuadros, cruzados, a lo garçon.

Los sastres varían desde los de estilo oversized hasta el esmoquin que Torretta presenta en distintas versiones. Uno de ellos, en terciopelo, negro lleva el pantalón amplio con una abertura lateral, un delicioso detalle.

Los vestidos de noche, al gusto griego y en seductor tono rhubarb, llevan la cintura marcada suavemente y dejan al aire las espaldas y los hombros. Siempre elegantes, sensuales, femeninas. Justo como había dicho él.

La sastrería en piel de Etxeberría. EFE noticias

Etxeberría es un artesano de la piel y tiene un gusto especial para tratarla hasta lograr prendas exquisitas que se alejan de los convencionalismos y del estilo sofisticado que suele haber en las peleterías.

Sus vestidos y abrigos son el fruto de un férreo esfuerzo por renovar estos materiales tan primitivos, actualizarlos, descontextualizarlos y ofrecerlos, con descaro, de una manera sensual, apetecible.

Carrusel de Etxeberría. EFE noticias

Ahora, 3 años después de su desembarco en esta pasarela, aprovecha para recuperar su archivo y actualizar prendas, patrones y texturas cambiando las sisas, las costuras o variando el largo.

El modisto, de forma impulsiva, presenta cada pieza de forma aislada, sin necesidad de encajarlas en un discurso narrativo. No hay fuentes de inspiración, ni musas. Hay un trabajo concreto en cada prenda, porque cada prenda puede evolucionar hacia una nueva colección.

Diseño de Etxeberría. EFE noticias

Vemos abrigos que pasarán directamente a tienda, algunos con precios cercanos a los 9000 euros, y otros se harán solo por encargo. Los diseños más atrevidos, brutales, son puro teatro, como cantaba la lupe, actores de una película que quizá hagan un cameo en otra, como los abrigos de su colección de 2013 que terminaron sobre los hombros de Woody Harrelson en Los Juegos del hambre.

Bibiana Fernández, la diva de Andrés Sardá. EFE noticias

 Vayan haciendo sus reservas en este exclusivo hotel, alejado de las miradas indiscretas. Un lugar donde desintoxicarse de la ciudad, que se abre de par en par para Bibiana Fernández. "Queríamos hacer un homenaje a nuestra mejor clienta, a una diva, a la excentricidad, y quién mejor que ella", dice Nuria Sardá, que ha enmarcado su nueva colección en la estética de una suite de lujo y en las historias que allí ocurren.  

Azafatas, botones, recepcionistas, camareras... todos los que hacen tu estancia más agradable prestan los códigos de sus uniformes a una colección elegantemente sexi, con tejidos excepcionales como el encaje en oxido aplicado sobre bordados en morado, las lentejuelas sobre tul o lúrex y las flores aplicacadas bordadas sobre transparencias que proyectan un efecto tatuaje. 

Propuestas lenceras de Andrés Sardá. EFE noticias

Vemos prendas delicadas en azul muy oscuro y otras en tono piedra lunar, diseños con aires de alta costura, elementos de metal dorado de quita y pon. Todo realizado con pasión y aguja maestra. "Muchas piezas las terminamos una hora antes del desfile para que encaje perfectamente en el cuerpo de las chicas", cuenta. 

Destacan por su movimiento sensual, las prendas con flecos de canutillos cosidos a mano, o los monos con charol y rejilla que se acercan a la piel acentuando la silueta, con un ligero golpe años 20. Bibiana abrió y cerró el desfile, entre amigos y entre aplausos.

Desfile de la diseñadora Maya Hansen. EFE noticias

Maya Hansen se inspira en el proceso estacional en el que el invierno deja paso a la primavera. Una metáfora de su nuevo rumbo. La diseñadora, con sensatez, ha pedido consejo a Muriel Piaser, experta en estrategia de marca que ha asesorado a casas como Chanel o Delpozo. Y todo para centrarse en la conquista del mercado árabe.

"La colección es muy lujosa, con ricos tejidos y texturas metalizadas, polipieles muy trabajadas y con lentejuelas "de memoria" que cambian de color", revela Hansen que ha aumentado el volúmen de las faldas y el largo. "Lo hago pensando en esa clienta de los países árabes y utilizo mucho brocado y pocos estampados". 

Distintas propuestas de Maya Hansen. EFE noticias

Las cremalleras son grandes y se convierten en motivos decorativos. Aunque con una clara, y práctica, función. "Antes ponerse algunos de los vestidos-corsé llevaba tiempo y con la cremallera te los pones en cinco minutos". Pero además, casi toda la colección está pensada para hacer en fábrica, fuera de su taller. Eso sí, sin perder su esencia. 

"Es lógico si te enfocas a este tipo de mercado, no hay que tener miedo", dice. El desfile comienza con minivestidos en rosa y verde de tacto frío invernal, y sigue con vestidos en tonos tierra realizados en neorpreno y otros con flores aplicadas sobre tul que parecen haberse tatuado sobre la piel.  

Desfile de Ulises Mérida, EFE noticias

Tan solo ocho diseñadores de MBFWM estuvieron presentes en la alfombra roja de los Goya. Uno de ellos fue Ulises Mérida, que vistió a cuatro mujeres, entre ellas Luisa Gavasa, ganadora de un cabezón. 

Ahora cambia de registro y bucea en su memoria, en el álbum de su infancia en Toledo. “Recuerdo un vestido morado de mi abuela, y su luto, o el rojo que El Greco utilizó en El Expolio, y todo lo he trasladado a la colección”.

Y lo hace porque es embajador de Castilla-La Mancha, junto a Canogar e Iniesta, y por eso ha trabajado con joyeros, peleteros, zapateros y bordadores de su tierra para, juntos, crear una propuesta rica en matices y texturas, con historia.

Ulises Mérida vuelve a sus raíces. EFE noticias

Mérida juega con prendas monacales en negro que esconden un rojo pasión en el interior, y con sencillos vestidos en morado iglesia que llevan atrevidos escotes y aberturas y se llevan con joyas de un barroco moderno.

Destaca el uso de la piel de zorro en rojo, los vestidos de fiesta con bordados de estilo religioso sobre seda y PVC, y los que son una explosión de organza rematados por sus cintas que acarician el pecho, un hombro o el cuello.

Cierra el desfile un vestido hecho con el refajo de su bisabuela Bernabea. “Es la falda de su traje regional, lo he heredado y lo he convertido en este vestido”. No se pondrá a la venta, es único, un capricho marcado por la historia, la forman sus recuerdos.

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