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Clientes en una tienda de ropa de la ciudad brasileña de Sao Paulo
Una tienda de ropa de la ciudad brasileña de Sao Paulo anunciaba la semana pasada el inicio de la temporada de verano. REUTERS Paulo Whitaker

El FMI rebaja su previsión de crecimiento mundial por el aumento de riesgos en los países emergentes

  • Reduce dos décimas el avance para este año y 2017, hasta dejarlo en 3,4% y 3,6%

  • La revisión refleja, principalmente, la prolongación de la recesión en Brasil

  • La eurozona mantiene un ligero repunte respecto a 2015

  • La previsión de España sube respecto a octubre: 2,7% este año y 2,3% en 2017

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado ligeramente su anterior previsión para este año y el que viene, debido al incremento de los riesgos en las economías emergentes y en desarrollo. Así, estima que la economía mundial crecerá un 3,4% este año y un 3,6% en 2017, en ambos casos, dos décimas menos de lo que calculaba en su informe de perspectivas del pasado octubre, aunque por encima del crecimiento del año que acaba de terminar, que se situó en 3,1%.

El organismo internacional subraya que la economía mundial se está reajustando y las perspectivas mundiales dependen de cómo terminen tres transiciones críticas: la desaceleración y reequilibrio de la economía china, el descenso de los precios de la energía y otras materias primas y el endurecimiento progresivo de la política monetaria de EE.UU. mientras otras economías avanzadas continúan con la expansión.

"Si estos retos fundamentales no se manejan adecuadamente, el crecimiento mundial podría descarrilarse", alerta el organismo internacional.

Según la actualización publicada este martes por el FMI, las economías avanzadas registrarán "una ligera recuperación" -con EE.UU. en cabeza de los avances y la eurozona, manteniendo sus ligeros repuntes-, mientras los países emergentes y en desarrollo "enfrentan una nueva realidad de crecimiento más lento".

En lo que se refiere a Españael organismo ha mejorado un poco su anterior estimación al elevarla dos décimas para este año -hasta el 2,7%- y una décima para el ejercicio próximo, hasta el 2,3%. El economista jefe y director del departamento de investigación del FMI, Maurice Obstfeld, ha señalado que "una pronta resolución de la incertidumbre política sería positiva" para el país.

Brasil prolongará su recesión hasta 2017

Además, en su informe de este martes, el fondo advierte que "el repunte de las economías emergentes será más débil de lo pronosticado". Calcula que el crecimiento de ese grupo de países pasará del 4% de 2015 -su nivel más bajo desde la crisis que empezó en 2008- hasta el 4,3% este año y el 4,7% de 2017, dos décimas por debajo de lo adelantado en octubre.

Pero ese dato no refleja la diversidad del comportamiento de las diversas regiones y países. De hecho, el FMI atribuye principalmente a Brasil la rebaja aplicada al conjunto de los emergentes.

La gran economía latinoamericana prolongará un año más su recesión, derivada "de la incertidumbre política en medio de las secuelas ininterrumpidas de la investigación de Petrobras, que está demostrando ser más profunda y prolongada de lo previsto".

Así, su economía se contraería un 3,5% en 2016 (tras la caída del 3,8% de 2015), 2,5 puntos más de lo previsto en octubre y sólo conseguiría abandonar el bache en 2017, cuando su PIB no registraría variación.

La previsión de Brasil arrastraría a toda América Latina y Caribe, cuyo crecimiento conjunto retrocedería tres décimas en 2016, "a pesar del crecimiento positivo en la mayoría de los países de la región".

Un petróleo en caída libre

Aparte, el FMI también destaca el efecto de la caída de los precios del petróleo en las economías de Oriente Medio, por ejemplo, Arabia Saudí, donde el crecimiento se reduciría este año a menos de la mitad del registrado en 2015 (pasaría del 3,4% al 1,2%), un frenazo mucho más fuerte al anunciado hace tres meses (cuando se preveía un avance del 2,2% en 2016 y de un 2,9% en 2017).

Precisamente el precio del petróleo ocupa parte del análisis del FMI, ya que su "marcado descenso" está empañanando las perspectivas de crecimiento de los países exportadores, mientras que no está sirviendo para relanzar definitivamente el consumo en los países importadores.

Entre los factores que están impidiendo ese impulso, el organismo apunta que "algunas de estas economías aún se encuentran en proceso de desapalancamiento" y que el abaratamiento del petróleo ha reducido notablemente la inversión en su extracción y refino, con la consiguiente mella en la demanda vinculada a esa explotación.

En sus previsiones, el FMI contempla que el precio medio del petróleo internacional caiga un 17,6% este año, lo que profundizaría aún más el  desplome del 47,1% que se estima registró en 2015, antes de remontar un 14,9% en 2017.

Mejoras en los países avanzados

Precisamente, esa bajada del crudo es uno de los factores que ha llevado a rebajar una décima las previsiones de EE.UU., que se quedan en 2,6% tanto para 2016 como para 2017.

Según el FMI, el abaratamiento del petróleo está frenando la inversión en estructuras y equipos de minería, lo que se une a la fortaleza del dólar para ralentizar levemente el repunte esperado en la primera potencia mundial, que aún así se afianza "gracias a condiciones financieras aún favorables y al fortalecimiento del mercado de la vivienda y el trabajo".

Menos vigor muestra la economía de la eurozona, donde "el fortalecimiento del consumo privado  -estimulado por el abaratamiento del petróleo y las condiciones financieras favorables- está compensando el debilitamiento de las exportaciones netas".

Para Japón, el organismo internacional adelanta un afianzamiento del crecimiento, que llegaría al 1% este año, desde el 0,6% de 2015, gracias al respaldo fiscal, el precio del petróleo, la política monetaria acomodaticia y el aumento de ingresos.

Preocupación por China

También en Asia, la evolución de China se perfila como clave para el comportamiento de sus economías vecinas, pero también de la global.

Después de crecer un 6,9% en 2015, el Fondo calcula que la actividad del gigante asiático se incrementará un 6,3% este año y otro 6% en 2017, una desaceleración que explica por el descenso de la inversión vinculado al reequilibrio de su economía, "que se está alejando de la manufactura para orientarse al consumo y los servicios".

"El crecimiento global de China está evolucionando según lo previsto, aunque las importaciones y exportaciones se están enfriando con más rapidez de la esperada, en parte como consecuencia de la contracción de la inversión y de la actividad manufacturera", analiza el FMI.

Ese hecho, advierte, "sumado a las inquietudes del mercado en torno al futuro desempeño de la economía china, está creando efectos de contagio a otras economías a través de los canales comerciales y de la caída de los precios de las materias primas, así como por la menor confianza y un recrudecimiento de la volatilidad de los mercados".

Por este motivo, una desaceleración de China más fuerte de lo esperado es uno de los riesgos que podría hacer "descarrilar" la economía mundial, igual que lo haría una mayor apreciación del dólar o una escalada de las actuales tensiones geopolíticas.

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