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Elvira Lindo asegura que cada rincón de Nueva York ofrece una imagen potente. EFE

Elvira Lindo: "Nueva York es una ciudad para gente fuerte, si eres vulnerable lo pasas mal"

  • La escritora y periodista presenta su libro Noches sin dormir

  • Es un diario con fotografías de su último invierno en Nueva York

  • RTVE.es conversa con Lindo sobre sus once años en la ciudad

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La escritora y periodista Elvira Lindo lleva unos meses en su querida Madrid, que encuentra “bastante deteriorada”, después de despedirse de otra de las ciudades de su vida: Nueva York, que ha sido su casa durante los últimos once años.

De adioses, de paisajes, y de poesía con gotas de humor, hay mucho en su último libro Noches sin dormir (Editorial Seix Barral, 218 páginas, 20 euros). Un diario íntimo, trabado en interminables noches de insomnio e ilustrado con inquietantes fotos de una ciudad helada, que relata su último invierno en la mítica urbe de los rascacielos.

En sus páginas, expresado con su particular y directa visión de la realidad, encontramos los acentuados contrastes de Nueva York, a sus habitantes- tan profundamente neoyorquinos- o sus rincones mágicos, además de la faz más solitaria de una ciudad fascinante y cruda a partes iguales.

RTVE.es ha conversado con Elvira Lindo, que confiesa sentir cierta "aprensión" a exponerse ante la prensa, sobre su vida en la urbe de los rascacielos tamizada por sus noches en vela.

 Portada del diario.

 P:En el diario afirmas que vivir en Nueva York te ha hecho más fuerte, por ejemplo, a la hora de soportar la soledad o la aspereza de los neoyorquinos. ¿Qué te ha dado y que te ha quitado Nueva York, si es que te ha quitado algo?

R: Yo iba allí desde una sociedad más familiar, más protegida, y yo creo que la experiencia me ha dado más independencia, más libertad interior, la de aprender a estar conmigo misma. Lo que fue duro en un principio luego no era lo que más me podía molestar de la ciudad.

Luego, viajaba después de tener una vida social muy intensa aquí, no de actos sociales, sino de amigos y familia y cuando viajaba allí aprendía a tomármelo como una especie de descanso mental. Es lo que he disfrutado más, cambiar de ritmo, esto visto con la perspectiva de once años. Todo lo que me pesaba al principio, la soledad no deseada, la desprotección y el desamparo al cabo de vivir allí tres años desapareció, y creo que lo disfruté.

 P: Describes una ciudad melancólica y poética pero también hostil para los extranjeros, para las madres con hijos de pequeños, para los trabajadores… también mencionas el aislamiento de los padres americanos cuando sus hijos abandonan el nido. Es el retrato de un Nueva York difícil para vivir.

R: Es una ciudad para gente fuerte. Los débiles lo llevan mal allí. No es una ciudad para estar enfermo, para tener hijos y estar solo, para tener cualquier tipo de debilidad y no tener familia. Es una ciudad ideal para ser muy joven y estar allí durante un tiempo cuando realmente su vitalidad te enseña muchísimas cosas.

Creo que ellos (los americanos) están preparados y educados desde niños para resistir esa aspereza. A personas de cultura mediterránea como tú o yo siempre nos resultará mucho más difícil. Tener hijos allí es caro y a mi me parece complicado. Son sociedades difíciles para ser madre, viejo o niño. Hay que ser fuerte allí y creo que es una ciudad para valientes.

"Una de las cosas más traumáticas es que tú haces amigos y se van"

P: Las fotografías también forman parte de tu visión de Nueva York, con instantes íntimos de retratos de ancianas extravagantes, de bebedores solitarios en los bares o de los jazzistas de Harlem.¿Qué es lo que te impulsó a fotografiar?

R: Me apetecía que el diario estuviera ilustrado. Empecé al principio a hacer fotos inconscientemente pero luego fui añadiendo texto a las fotos. He hecho una selección no de las mejores sino de las que más pegaban con el texto. La ciudad es tan fotogénica que cualquier mala foto es interesante. Están surgiendo ahora muchas páginas que recuperan fotos de Nueva York de los 70 de fotógrafos aficionados.

La ciudad tiene una expresividad visual tan potente que se puede ser mal fotógrafo y sacar imágenes interesantes. Quería sacar fotos e ilustrar mi propio diario porque a veces las palabras no llegan para definir esos paisajes urbanos desolados, fríos y solitarios. Viéndolo te das cuenta de que a veces la ciudad tiene un lado tenebroso. Pasa de la desolación a la exhuberancia de la primavera en dos días (chasquea los dedos).

 Imagen de una anciana neoyorquina cruzando.| Elvira Lindo.

P: Algunos de los personajes que se asoman al diario parecen sacados de una película como Julian el camarero y escritor de cierto éxito o Rubiela la “profesional de la limpieza” crudivegana. Todos ellos son muy neoyorquinos.

Nueva York es una ciudad de inmigrantes pero creo que a los diez años allí uno es completamente neoyorquino porque está definido por la ciudad y por su sitio de procedencia. En general, es una ciudad donde la gente siempre te habla de su procedencia. Hay personajes que son fantásticos y cada uno se merecería una historia aparte, la señora de la limpieza que es tan peculiar o este camarero con el que yo tengo cierta amistad y ahora le llevaré el libro que voy cuatro días.

El problema es que las historias las tienes que cazar al vuelo porque la gente va y viene. Una de las cosas más traumáticas es que tú haces amigos y se van. Casi nadie se queda en Nueva York toda la vida.

 Personajes del mundo subterráneo, tan rico en ellos como la interperie". Elvira Lindo.

La entrevista toca a su fin, con Elvira Lindo asegurando que siempre añorará Nueva York aunque hay que saber “cuando termina una etapa”. La escritora reflexiona sobre cómo la ciudad se está convirtiendo en un feudo para los más ricos que expulsa a la clase media hacia el suburbio, y concluye pensativa: “Pienso que si tengo que vivir un tiempo duro prefiero vivirlo en casa, y ahora yo necesitaba más cercanía, y prefiero buscar un sitio extranjero más cercano”. Definitivamente, ha dicho adiós a Nueva York aunque percibimos que Nueva York nunca abandonará del todo a la autora.

 Autorretrato de la autora en el frío neoyorquino

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