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Elecciones en Grecia 2015

Syriza, o la resignación

  • El discurso de la formación se ve lastrado por el acuerdo del tercer rescate
  • A la escisión de Unidad Popular se añade el adiós a la política institucional de otros militantes

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Cartel electoral de Alexis Tsipras, en Atenas
Cartel electoral de Alexis Tsipras, en Atenas. AFP AFP PHOTO/ LOUISA GOULIAMAKI

“El mal menor” no es el mejor reclamo para una campaña electoral en la que todo gira en torno al tercer memorándum o rescate de Grecia. Pero así es como se refiere Syriza al acuerdo de julio con sus acreedores y que atentaba contra su programa electoral. Con todo, la formación de izquierdas sigue siendo favorita, aunque con margen escaso, para las elecciones anticipadas de este domingo.

Es la undécima vez que los griegos están llamados a las urnas en seis años entre comicios locales, generales, europeos y el referéndum del 5 de julio sobre el borrador de acuerdo entre las instituciones europeas y el Gobierno de Atenas para refinanciar su deuda insostenible a cambio de nuevos recortes.

Entonces, el 61% rechazó el acuerdo, pero una semana más tarde, ante las presiones de los mercados y de sus socios y para evitar la salida del euro, el primer ministro, Alexis Tsipras, aceptó el préstamo con condiciones aún más duras en Bruselas.

Y una vez que empezó a aplicarlo con el apoyo de gran parte de la oposición y el rechazo de una treintena de diputados de sus propias filas, Tsipras dimitió. "Mi mandato del 25 de enero ha vencido. Ahora el pueblo debe pronunciarse. Ustedes con su voto decidirán si negociamos bien o no. Ustedes con su voto nos juzgarán", afirmó.

En declaraciones a TVE, el portavoz parlamentario y miembro de la dirección de Syriza Nikos Filis defendía ese acuerdo como “el menor de males”.

Hasta ahora, el Parlamento griego ha aprobado una serie de requisitos previos a cambio de poder obtener un primer tramo de los hasta 86.000 millones de euros del rescate --entre ellos una subida controvertida del IVA en la restauración y algunos pequeños recortes en las pensiones--, pero el gran tijeretazo está por venir.

Cuestión de fechas

Para octubre están previstas, entre otras medidas, nuevas subidas de impuestos y bajadas de pensiones.

Lejos han quedado las promesas de las elecciones del pasado enero, en las que Tsipras auguró el fin de la austeridad y de los programas impuestos por la troika y se comprometió a no bajar las pensiones, a subir el salario mínimo y a restablecer los convenios colectivos.

En declaraciones a Efe, el analista Petros Stangos precisa que si Tsipras hubiera esperado hasta otoño, "los recortes del rescate, que todavía están solo sobre el papel, se habrían hecho visibles" y habría perdido toda posibilidad de mantenerse en el poder.

Ahora, el líder de Syriza, más allá de advertir de que si gana Nueva Democracia (derecha) volverá la corrupción, promete dar un rostro humano al rescate: dice que peleará para dar una interpretación social a algunas cláusulas ambiguas de ese memorándum.

Euro o dracma

Su ex viceministro de Defensa Kostas Ísijos, ahora portavoz de Unidad Popular (la escisión por la izquierda de Syriza) niega esa posibilidad porque “no es una negociación, es un chantaje”. “Te estás ahogando y entonces vienen los acreedores, te ponen una mano en el cuello y te dicen: “sí o no”. Así no se puede”, explicaba hace unos días a TVE, lamentando que a los griegos, empobrecidos durante los cinco años de aplicación de los dos anteriores rescates, no les han dejado “coger aire”.

Unidad Popular cree que el país se ha convertido en una “neocolonia” de Alemania y propone seguir en la UE pero fuera del euro porque “no es solo una moneda: es un sistema social, económico y político que presiona a los pueblos de la periferia” del continente.

Syriza dice que las más perjudicadas con la salida del euro serían las clases populares porque los ricos tienen dinero en otros países.

UP la formaron 25 diputados (sobre 149 que tenía en total Syriza), pero otros cuantos no repetirán por su desencanto con el proyecto, incluidos varios militantes ecologistas y de otros movimientos sociales.

Y entre los que siguen, los ánimos tampoco parecen estar a tope. RTVE.es solicitó hace varios días entrevistas a hasta nueve parlamentarios de Syriza (en inglés, español o francés) y no ha obtenido una sola respuesta.

Ahora está por ver en qué medida su electorado se ha hastiado y si hay alternativa a la izquierda o a la derecha, que es la principal beneficiada de la división actual, siempre a la luz de los sondeos.

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