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Los diarios de Alfred Rosenberg: el nazismo y el holocausto negro sobre blanco

  • Se publican por primera vez los diarios del ideólogo del nacionalsocialismo y el Holocausto
  • Aparecieron en 2013, después de haber permanecidos ocultos desde Núremberg
  • Fue uno de los máximos responsables del "exterminio biológico de los judíos"

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Visita de Rosenberg (en el centro) a Kiev en 1942. A su derecha, el comisario del Reich Erich Koch y el jefe de la región aministrativa Alfred Meyer. BUNDESARCHIV

"(...) el Este está llamado a resolver una cuestión a la que se enfrentan los pueblos de Europa: la cuestión judía. En el Este viven aún seis millones de judíos, aproximadamente, y esta cuestión solo podrá resolverse a través del exterminio biológico de todo el pueblo judío en Europa. La cuestión judía solo se resolverá en Alemania el día en que hasta el último judío haya abandonado el territorio alemán, y en Europa, el día en que no quede ni un solo judío más en el continente europeo, hasta los Urales".

Así se expresaba Alfred Rosenberg, el ideólogo del nacionalsocialismo y de su antisemitismo e inspirador del holocausto, cuyos Diarios se publican por primera vez reunidos en un solo tomo y contextualizados, después de su aparición en 2013 tras haber estado 'traspapelados' durante casi 70 años.

Alfred Rosenberg. Diarios 1934-1944 (editorial Crítica, 770 páginas, 29,90€), que sale a la venta este martes en España, es un minucioso trabajo de investigación y contextualización de Jürgen Matthäus y Frank Bajohr, historiadores vinculados al Museo Memorial del Holocausto de EE.UU., depositario de los espeluznantes documentos, cuyos originales pueden contemplarse en el propio museo y en su página web.

Este volumen indispensable para profundizar en el conocimiento de una de las etapas más negras del siglo XX se publica en español solo una semana después que la edición inglesa, y cinco meses después de editarse en Alemania. El libro reúne por primera vez de forma íntegra las anotaciones políticas de Rosenberg realizadas entre 1933 y 1944 -en 1956 se publicaron de manera parcial las correspondientes a 1933 y 1934-, además de incluir numerosos documentos clave -algunos de ellos publicados por primera vez- que revelan su papel en las funciones que desempeñaba en el Tercer Reich, especialmente en la persecución de los judíos.

El padre del nazismo y el Holocausto

Definido por Aldof Hitler como el "padre de la iglesia del nacionalsocialismo" y condenado a muerte en los juicios de Núremberg -fue uno de los 12 máximos dirigentes nazis ejecutados en la horca-, Alfred Rosenberg está considerado uno de los máximos responsables de la "guerra del exterminio", apuntan los editores, que han reproducido el contenido literal de los textos, incluyendo faltas de ortografía, abreviaturas, tachaduras, subrayados y las incoherencias.

Rosenberg difundió su pensamiento a través de numerosos escritos y discursos. Su primer libro, La huella del judío a lo largo de la historia (1920), inspiró muchos pasajes antisemitas de Mi lucha, de Hitler, y El mito del siglo XX (1930), fue el segundo libro más vendido en el Tercer Reich, tras el manual del Fürher.

Con la llegada de los nazis al poder en Alemania, Rosenberg pasaría de las palabras a la acción, primero en 1933 como jefe del Servicio de Asuntos Exteriores del Partido Nazi, la unidad que acabaría encargándose del expolio de obras de arte a los judíos, el denominado 'Comando Reichsleiter Rosenberg', que robó bienes por valor de un millardo de marcos; y luego como ministro del Reich para los Territorios Ocupados del Este, entre 1941 y 1945, pasando ya al primer plano entre los líderes del gobierno.

En la presentación oficial de su ministerio en 1941 en noviembre de 1941, Rosenberg pronunció en su discurso las palabras que encabezan este texto, proclamando la necesidad del "exterminio biológico de todo el pueblo judío". "Que en su calidad de ministro de los Territorios Ocupados del Este, se ocupó de orquestar no solo ideológica y filosóficamente el Holocausto se evidencia en varias iniciativas suyas relacionadas con la división del trabajo para la matanza organizada y sistemática", apuntan Matthäus y Bajohr, quienes recuerdan también cómo, ante los jueces de Núremberg, el criminal de guerra negó haber propagado esa idea e incluso que se lo hubiera "pasado por la cabeza" la "destrucción física de los eslavos y judíos".

Más de lo que está escrito

No obstante, esas afirmaciones sin tapujos sobre el exterminio de los judíos, repetidas en otros discursos, no aparecen en sus diarios -sí en otros documentos que incluye el libro-, ya que, según hacen constar los editores, los dos únicos líderes del nazismo que legaron sus reflexiones -solo Rosenberg y Joseph Goebbles- guardaron intencionadamente silencio sobre determinados temas perjudiciales y "reflejan muy parcialmente los acontecimientos reales, cuando no hacen desaparecer enteramente aspectos básicos de la realidad histórica".

En la realidad, según Matthäus y Bajohr, "es incuestionable que justamente sobre la transición en 1941 hacia el genocidio sistemático, Rosenberg sabía más y cumplía una función más importante de lo que le confiaba a su diario".

También barajan que el ideólogo del nazismo "destruyera intencionadamente" páginas de su diario -hay varios vacíos cronológicos- o que se perdiera material, por lo que no descartan que en el futuro puedan aparecer más. De hecho, el periplo que sufrieron los diarios invita a pensarlo: estas anotaciones y diarios fueron utilizadas en el juicio de Núremberg, pero posteriormente se los llevó a casa Robert Kempner, uno de los miembros de la oficina de acusación de los crímenes del Este.

Durante los años que vivió Kempner, en dos ocasiones fue contactado por dos investigadores que le requirieron el material, pero este les dio evasivas un poco con la conciencia dividida por saberse poseedor de un tesoro histórico y vital para comprender el Holocausto, pero del que se había apropiado ilegalmente. Tras la muerte de Kempner en 1993, reinó la confusión durante varios años y hasta 2001 el legado póstumo no se halló oficialmente en poder del Museo Memorial del Holocausto: en ese intervalo mucha documentación se diseminó y parte la vendió incluso un chamarilero. No sería hasta 2013, después de una larga investigación, cuando se pudieron confiscar 425 páginas manuscritas del diario de Rosenberg correspondientes al periodo de 1936 a 1944.

Alfred Rosenberg. Diarios 1934-1944 permite también descubrir las luchas internas dentro del Partido Nazi y las desavenencias entre algunos líderes (Rosenberg no se llevaba bien con Goebbels, al que define como "foco de pus", y también demuestra que el ministro de Propaganda no era excesivamente popular entre la élite nacionalsocialista). Contra el que no hay una palabra ni una sola palabra de desaprobación es hacia Hitler, más bien una actitud sumamente servil, una muestra de la entrega máxima de Rosenberg, del que uno de sus subordinados dijo que, dentro del círculo de la dirección del parido "era probablemente el único que se tomaba el nacionalismo completamente en serio".

En definitiva, como anotan los editores, "difícilmente hallaremos otro líder del nacionalsocialismo que merezca sin reservas el calificativo de 'criminal por convicción', pues creyó hasta el final en lo que predicaba, y llevó a la práctica con métodos novedosos y radicales lo que para él eran sencillamente obviedades".

Discurso de Rosenberg en la Asamblea Nacional francesa el 18 de noviembre de 1940 ante representantes de la Wehrmacht, miembros del NSDAP y administradores de la ocupación francesa. USHMMM Photo Archives

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