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Recreación de dos antiguos cánidos: Hesperocyon (izq) y Sunkahetanka.
Recreación de dos antiguos cánidos: Hesperocyon (izq) y Sunkahetanka. Mauricio Antón (Nature)

El cambio climático modificó la anatomía de los cánidos

  • Investigadores han analizado restos fósiles de cánidos de 40 millones de años

  • El cambio ambiental y el cambio en los ecosistemas influyó en la evolución de la familia Canidae

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Investigadores españoles y estadounidenses han analizado restos fósiles de cánidos de hasta hace 40 millones de años y han constatado que el cambio climático tuvo “consecuencias directas” en la evolución de los linajes de estos depredadores.

Los restos fósiles de cánidos analizados fueron encontrados en Norte América y están datados entre los dos y 40 millones de años.

En concreto, para este estudio, cuyas conclusiones se publican en la revista Nature Communications, los investigadores escudriñaron restos fósiles de codos y dientes de 32 especies de cánidos, restos todos ellos que guarda el Museo de Historia Natural de Nueva York.

El primer autor de este trabajo es Borja Figueirido, de la Universidad de Málaga, quien ha explicado a Efe que la principal conclusión de esta investigación es que el cambio ambiental y el cambio en los ecosistemas, que en última instancia viene dictado por el cambio climático, influyó en la evolución de la familia Canidae.

¿Y por qué estos depredadores fueron sensibles a los cambios del clima?

Hacia finales del Oligoceno (hace entre 23 y 27 millones de años) y debido a los profundos cambios del clima, los bosques fueron dando paso lentamente a un aumento en el número de pastizales y esto afectó en el modo de caza de los carnívoros, que tuvieron que adaptarse a estos nuevos hábitats con “nuevas técnicas” de caza.

“En un ambiente cerrado, como el de los bosques, no se puede correr (los animales esperan a sus presas agazapados) y en un ambiente abierto, como el de la sabana estricta, no se puede emboscar”.

Un tipo u otro de caza conlleva una anatomía diferente en los animales y esto es justamente lo que comprobaron los científicos.

Así, según ha detallado Figueirido, aquellos cánidos que terminaron cazando en espacios más abiertos -sin bosques-, utilizando para ello la carrera, tenían por ejemplo el codo más grácil.

“El cambio climático ha influido por tanto en la evolución de la familia Canidae, que fue cambiando sus modos de caza”.

Con este trabajo, se refuerza la idea de que los depredadores pueden ser “tan directamente sensibles al clima y al hábitat como los herbívoros”, ha señalado por su parte, en una nota de prensa, Christine Janis, otro de los firmantes de este trabajo y profesor de Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de Brown (EEUU).

En cuanto si las conclusiones de este trabajo son extensibles a otros carnívoros, Figueirido ha contestado que sí: “se sabía que los cambios ambientales y de vegetación afectaban directamente a los mamíferos herbívoros y ahora hemos demostrado que también a los carnívoros”.

Este investigador, quien ha puntualizado que este trabajo no trata de explicar la extinción de cada subfamilia de cánidos, ha apuntado que también cabría pensar que el actual cambio climático podría afectar a los carnívoros.

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