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El silencio del módulo Philae inquieta a los científicos

  • El 9 de julio se produjo su última comunicación con la Tierra
  • El módulo podría haberse movido y tener las antenas obstruidas
  • Su aterrizaje sobre la superficie del cometa 67P fue el primero de la Historia

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Ilustración del aterrizador Philae en el cometa 67P.
Ilustración del aterrizador Philae en el cometa 67P. ESA

El módulo Philae, que hizo historia el pasado mes de noviembre al aterrizar sobre un cometa tras separarse de la sonda Rosetta, no se ha comunicado con la Tierra desde el 9 de julio. Por ello, los científicos temen que el robot haya podido cambiar de sitio y que sus antenas se encuentren obstruidas.

Para tratar de optimizar las funciones del módulo y así retomar la comunicación, los científicos están probando distintos comandos, según ha explicado este lunes en un comunicado el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), que se encarga de descifrar la información que envía Philae.

"En la telemetría recibida hemos observado signos de que Philae ha podido moverse, con lo que sus antenas quizá están más ocultas o su orientación ha cambiado", apunta el director del proyecto Philae en el DLR, Stephan Ulamec.

La portavoz del DLR, Manuela Braun, ha declarado a France Presse que "por el momento, estamos un poco inquietos" y que "intentamos comprender".

Por el momento, estamos un poco inquietos

Los últimos datos enviados por el módulo mostraban que sus paneles estaban recibiendo gran cantidad de luz solar y que contaba con energía suficiente para funcionar, pero el patrón ha cambiado claramente entre junio y julio, y desde el DLR afirman que esto no puede explicarse solo por el curso de las estaciones en el planeta.

Una misión espacial histórica

Ulamec recuerda que la llegada de Philae al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko el pasado 12 de noviembre, un hito de la Agencia Espacial Europea (ESA), no fue sencillo, ya que acabó posándose en una zona oscura y rocosa, tras tres aterrizajes y dos rebotes. Se detuvo finalmente en el borde de un cráter y en un terreno desigual, con lo que el mínimo movimiento, tal vez empujado por la liberación de gases en la superficie del planeta, ha podido dejar a sus antenas obstruidas por objetos situados por encima del módulo.

Tras siete meses de hibernación, se reactivó el 13 de junio. Desde entonces, el módulo sigue intentando establecer una comunicación satisfactoria con la sonda Rosetta, que vuela alrededor del cometa. Sin embargo, Rosetta no puede mantenerse muy cerca de su superficie debido a las eyecciones de gas y polvo, que le obligan a guardar una distancia de seguridad de entre 170 y 190 kilómetros.

Otra de las hipótesis que barajan los científicos es que una de las dos unidades radiorreceptoras de Philae hayan sufrido algún daño y que una de las unidades de transmisión no funcione con normalidad. Según explica el DLR, Philae está programado para encender de forma alternativa y periódicamente sus transmisores, por lo que esos fallos podrían explicar que la comunicación sea tan irregular.

Para verificar esta teoría, se han enviado al módulo "comandos ciegos", de los que no se espera respuesta, y que tienen como objetivo que Philae active solo el transmisor que esté operativo, lo que permitirá volver a establecer comunicación con el robot en cuando éste reciba luz solar suficiente como para encenderse.

Rosetta seguirá intentando establecer contacto con Philae

El módulo todavía está operativo porque nos envía datos, aunque sea a intervalos irregulares y en momentos sorprendentes

A pesar de los problemas, los científicos no abandonan la esperanza: "El módulo todavía está operativo porque nos envía datos, aunque sea a intervalos irregulares y en momentos sorprendentes", señala Ulamec, quien reconoce, no obstante, que en alguna ocasión han temido que no hubiera más contactos.

Para recibir información de Philae es clave que el módulo contacte con la sonda Rosetta, que seguirá volando en una órbita óptima para establecer esa comunicación hasta el próximo 24 de julio, destaca el DLR.

Después la sonda se moverá sobre el hemisferio sur del cometa, más iluminado por el Sol, y alternará los intentos de comunicación con Philae con la observación de 67P/Churyumov-Gerasimenko. El módulo está dotado de diez instrumentos diferentes de medición y análisis. Los científicos esperan que Philae les permita encontrar ciertas moléculas orgánicas complejas que podrían revelar las claves de la aparición de vida en la Tierra.

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