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Rosetta busca el contacto con Philae con la mirada puesta en aterrizar en el cometa en 2016

  • La Agencia Espacial Europea acerca a Rosetta a 160 km para contactar con Philae
  • Es necesario para poder activar los experimentos científicos en la superficie el cometa
  • La ESA ha decidido que Rosetta aterrice sobre el cometa 67P en octubre de 2016

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Imagen del cometa del 15 de junio obtenida por Rosetta
Imagen del cometa del 15 de junio obtenida por Rosetta ESA/Rosetta/NAVCAM

La clave para que la sonda Philae, que está en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, empiece a hacer experimentos científicos, está en que haga contactos estables con la sonda orbitadora, Rosetta.

Científicos de la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Madrid han contado, en un encuentro con la prensa, que es necesario acercar la sonda y reducir la altitud para conseguir tiempos de comunicación más largos.

Precisamente la agencia espacial está centrando sus esfuerzos estos días en conseguirlo, al mismo tiempo que han confirmado el destino de la sonda Rosetta al final de su vida útil: aterrizar en el cometa en octubre de 2016.

Hasta entonces, y sobre todo, hasta que llegue el momento de máximo acercamiento del cometa 67P al perihelio del Sol, el 13 de agosto, los científicos quieren aprovechar al máximo a Philae, que todavía no ha podido poner en marcha sus instrumentos científicos desde que se quedara inactiva en noviembre de 2014.

Comunicaciones con Philae más largas

Desde el nuevo contacto de Philae con Rosetta, el 13 de junio, la ESA ha estado intentando comunicarse de nuevo con la sonda sobre el cometa.

"Sabemos que funciona bien, recibimos información del estado de la sonda desde hace un mes. Empieza a despertarse cada vez que ve el sol y nos da información para saber cuándo nos podemos comunicar con ella", ha contado el ingeniero de Sistemas de la sonda Philae de la ESA, Lawrence O'Rourke.

Así, el objetivo es que Rosetta se sitúe a 160 kilómetros del cometa y en una órbita más baja que le permita comunicarse con Philae. Ya han contactado unas siete veces, siendo la comunicación del pasado miércoles 24 de junio la más larga.

Durante 20 minutos, Philae envió 80 paquetes de telemetría, es decir, datos con las condiciones técnicas y el ambiente en el que se encuentra la sonda, pero para llegar a hacer ciencia se necesita al menos una hora.

La misión científica de Philae

Por otra parte, los ingenieros creen que la temperatura en el interior de la sonda aterrizadora no subirá demasiado cuando pase en agosto a 200 millones de kilómetros del astro -es decir, unas 1,23 veces la distancia de la Tierra al Sol-.

La temperatura de Philae rondaba los -5 grados la pasada semana -a principios de mayo estaba a -35- y puede aguantar hasta los 60 grados.

"La vida útil de Philae estaba prevista en tres meses y creíamos que se iba a achicharrar, ahora la iluminación es menor y su vida útil se ha alargado, no de forma indefinida pero durará bastante más que las previsiones iniciales", ha indicado el ingeniero de Operaciones Científicas de la ESA, Marc Costa, haciendo referencia al risco en el que se encuentra la sonda, a un kilómetro del punto en el que tenía que haber aterrizado en noviembre.

Cuando la situación sea óptima, los científicos de la ESA pondrán el marcha el plan de activación de instrumentos que ya tienen trazado. O'Rourke ha señalado que darán prioridad a aquellos experimentos que no han podido hacer mediciones, como el espectrómetro APXS, que detecta partículas de la superficie del cometa.

"Queremos comprobar si el cometa ha cambiado entre noviembre y ahora, según se acerca al Sol", ha manifestado el responsable de la misión Rosetta, Patrick Martin, quien ha asegurado que la sonda orbitadora va a continuar persiguiendo al cometa hasta el final de su vida útil, previsto para septiembre 2016.

Aunque no quiere decir que Rosetta deje de funcionar, sí ocurrirá que, a partir de cierta distancia del sol, los paneles solares no recibirán suficiente potencia y se pondrá en hibernación. Antes, en octubre, está previsto intentar volver a hacer historia y que una sonda aterrice por segunda vez en la superficie del cometa.

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