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Especial 'Refugiados' (II)

Souma, refugiada sudanesa: "Sueño con el día en que pueda volver a ver a mis hijas"

  • RTVE.es descubre cómo son los refugiados que viven o podrían venir a España
  • Huyó de Darfur y otra guerra la sorprendió trabajando en Libia
  • Participa en un programa de reasentimiento que debería reunirla con sus hijas

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Souma sostiene la fotografía de su familia que le ha acompañado desde hace 12 años cuando huyó de Sudán.
Souma sostiene la fotografía de su familia que le ha acompañado desde hace 12 años cuando huyó de Sudán.

El exilio de Souma Elhaj empezó hace 12 años. Los mismos que lleva sin ver a sus hijas. Cuando abandonó Darfur sin su título de enfermera, sin apenas ropa, y con una fotografía de su familia que la acompaña hasta hoy, pensó que tan sólo dejaba su país por unos meses. "¿Y qué pasó?", le pregunto. "La guerra. Bueno, las guerras", contesta.

Souma huyó a Libia en 2003. Aún no había estallado la guerra en Sudán pero los conflictos étnicos eran frecuentes. "Hay muchos árabes en mi país que no quieren a los africanos. La gente del norte odia a la del sur. A los que tenemos la piel negra nos maltratan. Mi familia y yo somos africanos. Me he sentido más repudiada por mi color de piel en Sudán que en España", afirma.

Es pleno Ramadán. Souma soporta la ola de calor en Madrid sin comer y apenas beber porque aún no ha caído el sol. En el salón de la casa que comparte con una familia ecuatoriana hay un conejo, Federico, que muerde unas hojas de rábano. Las fotos que adornan las paredes son de los otros inquilinos. La vida de Souma cabe en su habitación.

De la guerra de Darfur... a la de Libia

Mientras habla, aprieta el ojo de Fátima que cuelga de su cuello. Un amuleto que la proteja de los malos recuerdos que, poco a poco, le empiezan a brotar. "Me fui a Libia porque mi familia no tenía lo suficiente para comer. Allí encontré trabajo pronto. Sólo pensaba en trabajar un tiempo hasta que la situación mejorara en Sudán. No sólo no mejoró sino que a los pocos meses se inició la guerra en Darfur y ya no pude regresar", cuenta.

Durante los últimos cinco años han muerto unas 300.000 personas y hay casi 3 millones de desplazados. Y lo peor es que la crisis se extiende por toda la región. Un equipo de Televisión Española ha estado en una de las regiones más golpeadas por esas guerras

Las Naciones Unidas calculan que más de 300.000 personas han muerto en Darfur desde el inicio del conflicto en 2003, aunque se teme que hayan podido ser más, y dos millones se han visto desplazadas de sus hogares. A diferencia de lo que ocurrió en la Segunda Guerra Civil Sudanesa, no se trata de un conflicto entre musulmanes y no musulmanes, sino de una guerra racial entre árabes y negros.

Nunca he pasado tanto miedo como en la guerra de Libia

Cuando aún no habían terminado los choques armados en Sudán, los combates entre los rebeldes y las fuerzas de Muamar al Gadafi la sorprendieron en la capital de Libia. "Nunca he pasado tanto miedo. Las bombas de la OTAN caían a mi lado. Fue horrible", recuerda con la mirada de alguien que ha visto, demasiadas veces, el horror muy de cerca. "Un grupo de milicianos me llegó a encañonar porque trabajaba muy cerca del palacio presidencial y creyeron que colaboraba con el gobierno. No tuve más remedio que irme".

Sobrevivir en España con 347 euros al mes

Así acabó en el campo de refugiados de Shousa, a 8 kilómetros de la frontera entre Túnez y Libia, donde dependía completamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Allí estuvo diez meses hasta que su solicitud de asilo fue aceptada. Se convirtió en una de las primeras refugiadas acogidas por España fruto de un programa de reasentamiento creado, en colaboración con ACNUR, a raiz de la modificación de la ley de asilo de 2009.

No quería venir a España, habría elegido otro país pero no tenía opción

"No te dejan elegir. A mí me tocó España. Otros compañeros se fueron a Alemania. Yo no quería venir aquí. Sabía que había problemas económicos. Si hubiera podido, habría elegido otro país donde los refugiados tiene mejores condiciones", reconoce. Era julio de 2012, cuando la prima de riesgo española alcanzó su máximo histórico y las portadas de los periódicos se preguntaban cuánto iba a tardar Mariano Rajoy en pedir el rescate.

Residió seis meses en el Centro de Refugiados de Getafe y desde entonces ha vivido en cuatro casas distintas. Cada vez convive con más gente. Cada vez en habitaciones más pequeñas. "Hace un año nos recortaron la ayuda y ahora sólo tengo 347 euros para todo. Para pagar la casa, la comida, enviar dinero a mi país... Tengo que decidir si como o si cojo transporte. He tenido que dejar de ir a los cursos de español porque no puedo pagar el autobús. Así, ¿cómo voy a poder encontrar un trabajo?", se pregunta.

Tengo que elegir entre comer o coger el autobús

Ahora cuida a niños y, de vez en cuando, sustituye las bajas de compañeras en varias peluquerías. "Quiero que mis hijas y mi madre vengan aquí pero no sé qué futuro nos espera. Sueño con el día de volver a verlas y que todas podamos vivir en un lugar seguro", dice.

Antes de que acaben los cinco años de protección internacional subsidiaria su familia debería venir a España. Forma parte del programa de reasentamiento. Pero ya han pasado tres y la espera se hace cada vez más larga.

España, según la propuesta de la Comisión Europeadeberá acoger a un total de 5.837 refugiados durante los próximos dos años. Un total de 4.288 corresponden al reparto obligatorio: 2.573 procedentes de Italia y 1.715 de Grecia. Los 1.549 demandantes de asilo restantes que debe acoger España son del plan de reasentamiento desde el norte de África.

De aprobarse este reparto, obligaría a España a incrementar considerablemente el esfuerzo realizado en los últimos años en materia de asilo. España se encuentra entre los países de la UE donde se registran menos peticiones de asilo y el año pasado concedió protección internacional sólo a 1.600 personas (el 1,15% de las decisiones positivas en toda la UE) y aceptó acoger a 125 refugiados en programas de reasentamiento.

ACNUR, la Agencia de Refugiados de la ONU, ha llamado a buscar soluciones ante la mayor crisis global de desplazamiento forzoso desde la Segunda Guerra Mundial.