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Las instituciones responden a Atenas y aseguran perseguir el mismo objetivo en las negociaciones

  • FMI, BCE y CE quieren ayudar a lograr la estabilidad financiera y el crecimiento
  • Atenas culpó a FMI y UE de que no avanzara el diálogo por sus discrepancias

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La bandera de la UE ondea con el Partenón en segundo plano
La bandera de la UE ondea con el Partenón en segundo plano. REUTERS REUTERS/Alkis Konstantinidis

Las instituciones han asegurado este miércoles que persiguen el mismo fin en las negociaciones con Grecia, después de que Atenas acusara al Fondo Monetario Internacional y a la Unión Europea de "impedir" progresos a causa de las discrepancias entre ambos organismos.

"La CE, el BCE y el FMI comparten el mismo objetivo de ayudar a Grecia a alcanzar la estabilidad financiera y el crecimiento", han señalado las tres instituciones, antiguamente conocidas como la troika, en un comunicado conjunto.

"Las instituciones continúan trabajando estrechamente juntas para lograr este objetivo. Las tres instituciones trabajan duro para lograr progresos concretos el 11 de marzo (fecha del próximo Eurogrupo)", concluye la breve declaración.

Atenas señaló este martes que el FMI insiste en la reforma laboral y de las pensiones, mientras que sus socios europeos se concentran en la cuestión del superávit primario.

Según publican medios griegos, que citan fuentes europeas, ambas partes están cerca de llegar a un acuerdo sobre el IVA, la recaudación de impuestos, la lista de privatizaciones y la estabilidad en el sector bancario. Sin embargo las posturas estarían más lejanas en temas como el presupuesto de 2015, la viabilidad del sistema de pensiones y la reforma del mercado laboral.

Siguen las negociaciones con Grecia

Las discusiones sobre Grecia se han multiplicado durante esta jornada en un clima más positivo, con una serie de contactos al más alto nivel entre funcionarios de Atenas y de la UE para avanzar y lograr un acuerdo que desbloquee el tramo de 7.200 millones pendientes del programa de rescate prorrogado el pasado febrero.

Este miércoles, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha mantenido una conversación telefónica con el primer ministro griego, Alexis Tsipras. En ella, según un comunicado conjunto difundido por el Ejecutivo comunitario, los dos mandatarios "han discutido en particular la importancia de reformas para modernizar el sistema de pensiones de forma que sea justo, fiscalmente sostenible y eficaz a la hora de evitar la pobreza entre los mayores.

Juncker y Tsipras han abordado además "la necesidad de que la evolución de los salarios y las instituciones del mercado laboral contribuyan a la creación de empleo, la competitividad y la cohesión social". "En este contexto, han coincidido en el papel de un sistema de negociación colectiva moderno y eficaz, que debe desarrollarse mediante una consulta amplia y cumplir los estándares europeos más altos", añade el comunicado.

La reforma del mercado laboral y de las pensiones eran dos de las líneas rojas que había marcado el nuevo Gobierno de Syriza en las negociaciones de la troika por considerar que se trata de medidas que prolongarían las políticas de austeridad con las que Tsipras prometió acabar para ser elegido.

Varufakis plantea un banco de desarrollo y un 'banco malo'

Mientras, en un artículo publicado en la web Project Syndicate, el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, que este miércoles se ha reunido con su homólogo italiano, ha planteado la necesidad de estudiar fórmulas que permitan a Grecia recuperarse y crecer de forma sostenible, para lo que propone fundar un banco de desarrollo que movilice los recursos públicos disponibles, así como un 'banco malo' que retire la carga que suponen los activos tóxicos para el sector financiero del país heleno.

En este sentido, el banco de desarrollo permitiría el apalancamiento de las garantías comprendidas por el patrimonio que el Estado haya conservado tras las privatizaciones, además de otros activos, así como una vinculación del sector privado griego con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y los 315.000 millones de euros del plan Juncker.

Por su parte, según Varufakis, el 'banco malo' ayudaría al sector financiero, que en la crisis se recapitalizó gracias al aporte de los contribuyentes griegos, a cambiar su carga heredada de morosidad y desatascar su entramado financiero.

"Como consecuencia del efecto beneficioso del banco de desarrollo, regresarían los flujos del crédito y las inversiones a los hasta ahora áridos terrenos de la economía griega, ayudando con el tiempo a que el 'banco malo' pueda llegar a dar beneficios y convertirse en 'bueno'".

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