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Austria no devolverá el 'Friso de Beethoven' pintado por Klimt que expoliaron los nazis

  • La obra fue expoliada a un industrial judío y comprada luego por el estado
  • Los herederos reclaman que fue vendida a un precio injusto y bajo presiones

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Austria no devolverá el 'Friso de Beethoven' pintado por Klimt que expoliaron los nazis

Una comisión de expertos recomendó al ministerio de Cultura de Austria no devolver el Friso de Beethoven, un mural de Gustav Klimt, a los herederos del industrial judío al que los nazis expoliaron la obra y que consideran que fue comprada luego por el Estado a un precio injusto y bajo presiones.

La Comisión para la restitución de objetos de arte no consideró válida la argumentación de los herederos de que la prohibición de sacarla al extranjero que acompañó a la devolución de la obra en 1946, tras la II Guerra Mundial, fue lo que obligó a su antepasado a vender la pieza.

Los expertos han considerado unánimemente que no hay una relación, ni causal ni temporal, entre la venta de la pieza y la prohibición de sacarla al extranjero, amparada por la ley de la época de protección del patrimonio.

En 1972, tras décadas de negociaciones, Erich Lederer, heredero de la familia, vendió al Estado austríaco el Friso por 15 millones de chelines, unos 680.000 euros, un precio considerado muy por debajo del valor real de la obra. Clemens Jabloner, presidente de la Comisión, indicó que es difícil saber si la prohibición de que la obra saliera del país fue un factor esencial a la hora de marcar ese precio, pero opinó que "quince millones de chelines eran mucho dinero en aquella época".

Pese a eso, insistió que incluso si la cantidad hubiera sido mayor, ese factor no tiene ninguna importancia en el caso. "Incluso si la República (austríaca) hubiera pagado cuatro veces más, el problema sería el mismo: si fue forzado (a vender) o no", declaró.

Los herederos consideran la decisión "incomprensible"

En 2009 se aprobó una reforma legal que abrió la puerta a la restitución de obras cuya adquisición por el Estado estuvo relacionada con la ley de veto a la exportación. En octubre de 2013, los herederos solicitaron formalmente la restitución, argumentando que Lederer no tuvo otra opción que vender la obra y que la operación fue una especie de extorsión.

Marc Weber, el abogado de los demandantes,  declaró a Efe que la decisión es "incomprensible" e insistió en que la decisión de vender la obra se debió a la prohibición de sacarla al extranjero. Weber explicó que ha estudiado la viabilidad de llevar el tema al Tribunal de Justicia de la Unión Europea o incluso plantear el asunto ante un juzgado de Estados Unidos, ya que algunos de los afectados viven allí o tienen esa nacionalidad.

Alfred Noll, el letrado que representa a otro grupo de herederos, reconoció, por su parte, que desde el punto de vista jurídico no hay nada más que hacer. "O se otorga clemencia o no, y en este caso no se ha otorgado", resumió.

Noll aseguró que la decisión de la Comisión ha estado marcada por "la creación de opinión" de los últimos días. El ministro de Cultura, Josef Ostermayer, se mostró aliviado por la decisión y porque la Comisión la tomara de forma unánime.

El Friso de Beethoven es un mural de 32 metros de largo pintado por Gustav Klimt en 1902 en las paredes del pabellón de la Secession de Viena como parte de una exposición temporal y donde se puede contemplar hoy. La obra es una representación plástica de la novena sinfonía de Beethoven y la interpretación que Richard Wagner hizo de ella.

El Friso fue adquirido por la familia Lederer en 1915 y, junto al resto de su colección de arte, confiscado por los nazis en 1936. La obra fue traslada en varias ocasiones durante los años siguientes y en 1986, tras una profunda restauración, expuesta de nuevo al público.