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La MBFWM cierra una edición marcada por su treinta cumpleaños

  • El primer desfile se hizo en 1985 en una carpa de circo
  • Entrevistas a Cuca Solana, Vanesa Lorenzo y Arturo Elena
  • Penélope Cruz, Naomi Campbell y Linda Evangelista pisaron la pasarela
  • Ahora los diseñadores sueñan con vender en EE.UU.

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La Pasarela de Madrid cumple 30 años

La 61ª edición de la Madrid Fashion Week termina con sabor de boca agridulce. El nivel de las colecciones presentadas es muy alto, se nota un mayor entusiasmo y ganas de vender pero hay que destacar que los diseñadores se plantean salir de España y buscar mercados en el extranjero.

Juanjo Oliva ha presentado un desfile doble. La primera parte es la colección para Elogy, que seguirá mostrando en Madrid, y la segunda parte está formada por sus creaciones, las que salen de su atelier.

Esta línea es la que quiere llevar a Nueva York en septiembre, siguiendo el camino abierto por Delpozo o Pedro de Hierro. Pero son muchos los diseñadores y firmas que presentan colecciones en Madrid y Nueva York, como Etxeberría, Custo Barcelona, Desigual.

El sueño americano

El norteamericano es un mercado interesante y Teresa Helbig va a abrir un showroom en Los Ángeles porque quiere que las celebrities lleven su moda como ya hacen algunas con los diseños de María Escoté.

“Tengo muy buena relación con las estilistas de Katy Perry, Miley Cyrus o Rita Ora, la misma que con las estilistas de aquí”, decía la Escoté antes de su desfile en Madrid. Un show inspirado en los años sesenta y en David Bowie.

Esta joven diseñadora, que también vende en Asia, comparte sueños con Juan Vidal, Ana Locking, The 2nd Skin Co. y Maya Hansen. Sueños ambientados fuera de nuestras fronteras. Amaya Arzuaga es otra de las que compagina dos pasarelas, Madrid y París. Dos citas con dos colecciones distintas, o casi, para seducir a dos mercados.

Trabajar para una firma con historia

Hay varios nombres de esta pasarela que desearían diseñar para una firma legendaria como Halston o Pertegaz pero eso está al alcance de muy pocos. Ahora tenemos a Josep Font haciendo las colecciones del Delpozo pero hay más ejemplos. 

Antonio Canovas del Castillo fue el director creativo de Lanvin desde 1950 a 1962, y llegó a firmar sus piezas con la etiqueta Lanvin-Castillo. Y lo mismo hacen ahora Álvaro Castejón y Arnaud Maillard, líderes de Alvarno.

Presentan, por ahora, sus colecciones en MBFWM y en París muestran las de hombre y mujer que hacen para la casa francesa Azzaro. Hay cierto temor a que hagan las maletas a la 080 Barcelona o a la capital del Sena. Y quizá por eso las dos veces que han estado en Ifema se han llevado el premio a la mejor colección.

El triunfo de Alvarno

En esta edición se ha valorado su exquisita colección, marcada con un lujo joven y asequible, y su puesta en escena. Muchas de sus 27 modelos han llevado looks de seis o siete prendas, y han marchado sobre la pasarela a un ritmo trepidante.

En tan solo ocho minutos han despachado el desfile. Y han triunfado. Están a años luz de esos creadores que hacen los desfiles pensando en sus clientas y compradores y aburren con repeticiones de una misma idea durante casi media hora. Los tiempos cambian, la moda también. 

María Clé Leal se ha llevado el premio en EGO con una colección inspirada en el duelo. Curiosamente no ha sido la única. Davidelfín, Moisés Nieto y Antonio Sicilia también han revisitado la estética del luto.

Pero antes lo hizo Tom Browne con una colección inspirada, a su vez, en la exposición que el Metropolitan de Nueva York dedicó a la ropa, y las tendencias en moda, que se usaban a finales del siglo XIX para llorar a los muertos.

Tres décadas de historias

Pero la pasarela de Madrid ha vivido una edición especial, marcada por su 30 aniversario. En una de las salas se podía ver una pequeña exposición con vídeos y fotografías de desfiles realizados entre 1985 y 2015.

Hoy, tres décadas después de su estreno, este certamen de moda mira al futuro con cierto miedo. Roberto Verino, uno de los veteranos, dice que España solo debería tener una pasarela y que “es preciso que estemos todos unidos para ser fuertes”.

En esa unión trabajan muchos. Verino contó con Miguel Marinero para su línea de pieles y Ana Locking y Ulises Mérida colaboran con Acosta para sus bolsos y prendas en piel.

Alvarno se unió al joyero Anton Heunis, al peletero Santiago del Palacio y a los zapateros de Espinela. Lo dicho, la unión hace la fuerza.

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