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Atenas propone al Eurogrupo un programa puente que sustituya parte de las reformas exigidas

  • El plan duraría hasta agosto para dar tiempo a negociar una solución definitiva
  • Se sustituiría el actual memorándum por diez nuevas reformas
  • Los ministros de Economía y Finanzas del euro se reúnen en Bruselas
  • No se espera alcanzar ningún acuerdo en esta reunión

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Grecia pide a Bruselas un "programa puente" de seis meses hasta solucionar el problema de la deuda

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona se reúnen este miércoles para tratar de acercar posturas con Grecia sobre el futuro del rescate y la deuda griega, aunque las perspectivas de un acuerdo son "bajas" por las grandes diferencias entre ambas partes. Mientras que el nuevo Gobierno de Syriza quiere poner fin a la austeridad impuesta desde Europa y aligerar su deuda, sus socios del euro le exigen respetar los compromisos aceptados por los Ejecutivos helenos anteriores. Nada hace prever que vaya a lograrse un acuerdo en esta primera reunión, según fuentes comunitarias.

El nuevo ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, tiene previsto presentar a sus socios una propuesta de compromiso, que consiste en un "programa puente" de seis meses -entre el 1 de marzo y el 31 de agosto- que proporcione el tiempo necesario para que ambas partes negocien una solución definitiva al problema de la deuda griega.

Un "programa puente" hasta agosto

Según informa la prensa griega, la forma legal de ese "programa puente" sería una nueva prórroga del actual rescate, pero el memorándum actual se sustituiría por un nuevo texto con los compromisos que asume ahora Atenas, entre ellos, la lucha firme contra la corrupción y la evasión fiscal, un punto al que los Gobierno anteriores no prestaron atención.

En concreto, el nuevo Gobierno griego rechaza el 30% de las medidas contenidas en el memorándum de entendimiento del rescate, ya que las considera incompatibles con el objetivo prioritario de Syriza: poner fin a la crisis humanitaria que viven los ciudadanos.

Así, quieren sustituir esas medidas rechazadas por diez nuevas reformas estructurales que Atenas pactaría con la OCDE, ya que también rechaza tratar con la troika, a la que considera ilegítima. El control de la aplicación de las reformas no lo llevaría a cabo la troika, sino que se encargarían, por separado, la Comisión Europea y el FMI y en territorio "neutral", posiblemente Bruselas o París.

Además, reclama relajar el objetivo marcado de superávit primario (el que se registra antes de pagar los intereses de la deuda) y situarlo en un 1,5% del PIB, en lugar de la horquilla del 3% al 4,5% vigente. La propuesta se completaría con un canje de los bonos soberanos que poseen el BCE y los países del euro, que permitiera aliviar el peso de la deuda griega alargando los plazos de pago y ligando las devoluciones al grado de crecimiento económico de Grecia.

Pide permiso para emitir más deuda a corto plazo

En cuanto a la financiación, el plan de Atenas reclama que se autorice a Grecia a aumentar hasta un máximo de 8.000 millones de euros adicionales el límite de emisiones de letras del Tesoro, actualmente fijado en 15.000 millones.

Además, Varoufakis pide al BCE que entregue a Atenas de inmediato los 1.900 millones de euros que ha cobrado desde 2010 por intereses de la deuda griega que posee, un pago al que el banco central se comprometió en 2012.

Atenas no descarta utilizar los 7.000 millones de euros en préstamos del actual rescate que aún están pendientes de recibir (los 1.900 millones del BCE, 1.800 millones de la UE y el resto del Fondo Monetario Internacional) e, incluso, una reserva de 10.000 millones de la ayuda a la banca griega que no se ha utilizado.

Dijsselbloem: "Solo dentro del rescate pueden cambiarse unas medidas por otras"

Pero este miércoles -en su comparecencia en el Parlamento holandés para explicar la posición de su Gobierno en la reunión de Bruselas-, el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha advertido de que cualquier cambio respecto a Grecia debe incluirse en el programa de rescate.

"Un acuerdo es un acuerdo", ha señalado Dijsselbloem, antes de añadir: "Eso significa que solo dentro del programa, unas medidas podrían cambiarse por otras".

Dijsselbloem ha indicado que esos cambios tendrían que ser aprobados por la Comisión Europea, el BCE y el FMI.

"Entonces se podría cambiar el programa, se podría llenar el programa de forma diferente. Pero apoyo sin programa, ayuda sin más progresos en reformas, es impensable", ha concluido el ministro de Finanzas holandés ante un Parlamento donde la mayoría de los diputados se oponen a dar más ayudas a Grecia.

Frialdad en la eurozona

Si se lograse un acuerdo entre Atenas y sus socios, el BCE podría seguir dando liquidez a los bancos griegos con normalidad a partir del 1 de marzo. Por ahora, el banco emisor del euro ha anunciado que a partir de este miércoles no admitirá bonos soberanos griegos o activos garantizados por Grecia como colateral en las operaciones monetarias, lo que dificulta la financiación del Estado heleno. Esos títulos cuentan con una calificación de riesgo muy baja, que el BCE solo podía aceptar mientras el país estuviese en un programa de asistencia financiera, algo para lo que -según Fráncfort- no se vislumbra un acuerdo.

El banco, por contra, sí mantiene abierta una vía de liquidez para los bancos griegos a través del programa de emergencia, cuyo tope ha ampliado hasta 60.000 millones de euros.

La mayoría de las propuestas de Atenas han sido acogidas con frialdad durante la gira por varias capitales europeas del ministro griego, en particular, en Alemania.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, ya ha avisado que el Eurogrupo no va a aceptar sin más todas las exigencias de Atenas. Juncker ha mantenido contactos "muy intensos" con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el último el martes por la tarde, que no han sido "muy fructíferos", según la portavoz del Ejecutivo comunitario, Mina Adreeva.

"De momento, tenemos bajas expectativas de que se puedan alcanzar acuerdos definitivos [este miércoles] o en el Consejo Europeo", que se celebra este jueves, ha señalado la portavoz. Para Bruselas, el objetivo es lograr algún tipo de compromiso en la siguiente reunión del Eurogrupo programada para el 16 de febrero, de forma que pueda ser ratificado por los parlamentos de los países que así lo requieran -como Alemania- antes de que venza el actual rescate, el 28 de febrero.