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El Supremo condena a cuatro meses de cárcel a un guardia civil por delito de insulto a un superior

  • La AUGC denuncia "el anacronismo de la aplicación del Código Penal Militar"
  • El Supremo considera la frase "injuriosa, afrentosa y desmerecedora"

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Un guardia civil ingresará este jueves en la prisión madrileña de Alcalá Meco para cumplir una pena de cuatro meses por la comisión de un delito de insulto a un superior.  El Tribunal Supremo ha confirmado la condena que le impuso en su día el Tribunal Militar de La Coruña por gritarle a su jefe: "maricón, no tienes huevos, lo que me tengas que decir me lo dices a la cara".

El Supremo considera que la frase es "significadamente ofensiva por injuriosa, afrentosa y desmerecedora" y "en consecuencia constitutiva de delito".

La resolución recuerda además que "el delito de insulto a superior, además de tutelar la dignidad personal del ofendido, protege, muy especialmente, la disciplina militar, que, en cuanto militares, obliga también a los miembros de la Guardia Civil".

El caso de este agente ya ha sido denunciado por diversos colectivos y principalmente por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), que considera el fallo "desproporcionado" y ya ha anunciado que sus representantes acompañarán al guardia civil hasta las puertas de la prisión, según ha informado un portavoz.

En las inmediaciones de la cárcel de Alcalá Meco también estarán presentes miembros de otros colectivos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado como el Sindicato Unificado de la Policía.

AUGC denuncia "el anacronismo del Código Penal Militar"

"Un hombre que no ha robado, ni estafado, ni agredido a nadie pasará los próximos meses de su vida privado de libertad. Su delito, haber discutido con el jefe. En pleno siglo XXI, el anacronismo de la aplicación del Código Penal Militar a los trabajadores de la Guardia Civil va a provocar, una vez más, una injusticia impropia de un país democrático y un Estado de derecho", ha denunciado la AUGC a través de un comunicado, que recuerda que el condenado cuenta con "doce años de servicio y un historial intachable".

Alegan que su crimen "es el mismo que cualquiera puede cometer en un mal día en la oficina: tener unas palabras con un superior" e insisten en criticar uno de los puntos claves en los que se basa la sentencia: "Esta es la consecuencia de que los trabajadores de la Guardia Civil continúen sujetos al Código Penal Militar, un sistema que actúa sobre los guardias civiles como un mecanismo represor en su relación laboral respecto a sus mandos".

"En cualquier otro ámbito no sería considerada ni una falta administrativa", sentencian.

Ante esta condena no caben beneficios penitenciarios que sí se aplicarían con la justicia ordinaria, como, por ejemplo, la no ejecución de la pena en caso de no contar con antecedentes y ser ésta inferior a dos años.

"Mientras que los corruptos que han saqueado las arcas públicas se pasean tranquilamente por la calle, hay servidores públicos que deben entrar en un penal militar por haber mantenido una discusión en su trabajo", critica la AUGC.

Una discusión tras ser relevado del puesto

Según la sentencia del alto tribunal a la que ha tenido acceso Europa Press, los hechos ocurrieron la Nochevieja de 2006 en las dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil en Irún (Guipúzcoa). Desde un año antes, el condenado había venido prestando sus servicios como cocinero hasta que pocos días antes de los hechos fue relevado por decisión de su jefe, un sargento Primero de la Guardia Civil.

Ese mismo superior, durante la noche de autos, vio entrar al condenado en la cocina por lo que llamó a un tercer guardia civil para que le advirtiese de que ahí no podía estar ya que no estaba permitido a personal ajeno a la misma. Esto es lo que provocó la reacción airada, según la sentencia.

El condenado "casi inmediatamente salió de la cocina y se presentó en el bar de la Unidad, cruzándolo con rapidez hacia el lugar donde se encontraba el sargento y en un estado alterado y nervioso y en un tono de voz alto, gesticulando con los brazos profirió la siguiente frase: 'maricón, no tienes huevos, lo que me tengas que decir me lo dices a la cara, no mandes a nadie".