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El satélite Galileo recuperado por la ESA sigue en pruebas

  • Han conseguido colocarlo en una órbita más circular
  • En esta podría integrarse en el sistema con bastante efectividad
  • Si los resultados son buenos, se hará lo mismo con el otro satélite

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Impresión artística de los satélites durante su lanzamiento
Impresión artística de los satélites durante su lanzamiento

El pasado 22 de agosto un cohete Soyuz ponía en órbita los satélites números 5 y 6 del sistema de posicionamiento europeo Galileo.

Pero un fallo en la segunda etapa del cohete lanzador los dejaba en una órbita errónea, y en lugar de en una órbita circular inclinada 55 grados con respecto al ecuador y a 29.900 kilómetros de altura, el lanzamiento los dejó en una órbita ligeramente elíptica con una inclinación de 49,8 grados y una altura máxima de 25.900 kilómetros y mínima de 13.713.

En estas condiciones no podían ser utilizados para su misión como parte del sistema de posicionamiento global europeo Galileo, ya que no podían emitir sus señales con la cobertura necesaria.

Pero dado que por lo demás los satélites funcionaban correctamente tras una serie de once maniobras realizadas a lo largo de 17 días, los responsables del sistema han conseguido elevar la órbita del satélite número en más de 3.500 kilómetros, lo que lo deja en una órbita lo suficientemente circular como para que probablemente pueda ser utilizado.

Pruebas en órbita

Así que el pasado 29 de noviembre desde el control de la misión daban el comando al satélite de encender su carga útil y de que empezara a transmitir señales.

Estará durante un tiempo en lo que la Agencia Espacial Europea denomina In Orbit Testing, Pruebas En Órbita, aunque por ahora todo parece ser que funciona correctamente y que aún desde esa órbita, distinta a la deseada, puede integrarse correctamente en el sistema.

Si todo esto se confirma, próximamente la Agencia Espacial Europea y la Comisión Europea podrían, probablemente, decidir hacer lo mismo con el satélite 6, que por ahora sigue a la espera en su órbita equivocada.

Es cierto que el gasto en combustible necesario para colocar los satélites en una órbita aceptable viene a costa de que luego su vida útil pueda verse acortada al agotar antes el combustible necesario para mantener su posición en órbita, pero esto siempre será mejor que dar por perdidos ambos satélites.